sábado, 28 de septiembre de 2013

25ª Carrera Nocturna Guadalquivir

De nuevo llegamos al dia de la carrera más popular de Sevilla y que se convierte en una auténtica fiesta de los corredores populares. Desde el año pasado, en que la carrera comenzó a ser de pago ha habido bastantes polémicas. Que si los "bandits" sin dorsal, que si los malos accesos a la carrera, que si no se puede correr durante el recorrido y así hasta una lista interminable de cosas que no seríamos capaz de imaginar.
Este año se presentaba con un cambio radical como era reducir el kilometraje hasta algo más de 8 kms y cambiar la llegada al estadio olímpico por el Parque de Maria Luisa, en la Plaza de España. La verdad que si hasta ahora hubo muchos problemas en los accesos al estadio olimpico, a priori organizar una salida y llegada en una zona tan céntrica parecía que iba a ser un problema más grave. Unido también a la polémica por los corredores que se apuntan a la fiesta sin llevar dorsal.

Por si todo esto fuera poco, se apunta sin ser invitada a la fiesta la lluvia, y supone un nuevo problema. Lluvia para dar y regalar desde las 7 de la tarde más o menos y no parece que vaya a acabar hasta bien entrada la noche, vamos, que la carrera se pasa por agua.

En esta ocasión vuelvo a acompañar a Merche, será su segunda nocturna y la mía la duodécima. Hace dos años también corrimos juntos y ha sido su carrera más larga hasta el momento, ya que entonces la distancia era de 12 kms.
Sobre las 8 nos bajamos a Sevilla para dejar a los niños con los abuelos, y podemos aparcar muy muy bien. La carrera es a las 10 de la noche, pero en principio quedamos con amigos a las 9 para vernos antes de la carrera. Pero como está el día de malo, sin dejar de llover y tormenta, decidimos salir a última hora para estar menos tiempo mojados y con frío. Nos vino ideal que cambiaran el recorrido.

Total que unos 20 minutos antes de la salida nos vamos para allá. Frío, viento y mucha agua, vamos trotando y ya calándonos por el camino, y llegamos a la zona de salida 10 minutos antes de empezar.
Finalmente decidí ponerme mis nuevas zapas de trail con Goretex, buen día para probar si no se mojarán. Pero para el asfalto la verdad que resbalaban de lo lindo.

Al llegar a la salida menudo mogollón y fiesta que había. Pero una barbaridad de gente que no nos deja avanzar hacia atrás. Nos colocamos hacia la mitad del pelotón en un lateral. Justo en ese momento afortunadamente deja de llover y hay bastantes esperanzas de que pueda aguantar toda la carrera.
Un poco de bailoteo, al lado estábamos de los altavoces. La voz del grandísimo Juan Garrido que te destroza los tímpanos, música a tope y gente para dar y regalar. Aunque mirando hacia atrás la verdad que se puede ver el final del grupo de corredores, tengo la impresión de que hay algo menos de 20000, recuerdo otras salidas con mucha más longitud de gente, aunque claro, igual estábamos todos a lo ancho.

Se da la salida y poco a poco nos colocamos en la avenida para pasar por el arco, pero hasta unos 200m más adelante no se puede comenzar a trotar un poco.
A ritmo cansino y con peligro de algún loco que se cruza, gente que quiere ir más rápido de la cuenta, otro que se para a atarse los cordones, además se nota un fuerte calor por la humedad...
Se ocupan todos los carriles de la gran avenida, pero es muy difícil avanzar, el ritmo es casi de 7 el kilómetro, pero hoy da igual, se trata de dar un paseo por Sevilla. Sobre el km 3, cuando avanzamos por la calle Torneo, empieza de nuevo a chispear, y al dar la vuelta a la altura del Puente de la Barqueta, se ve un gran relámpago y trueno que se oye cerca.
Ahora parece que se puede correr algo mejor, por el km 4 el avituallamiento, en el que a pesar de las ganas de los voluntarios era imposible coger agua y desistimos de hacerlo. Y enseguida se abre el cielo y empieza n fortísimo aguacero. Con las gafas puestas no veo absolutamente nada y finalmente me las tengo que quitar. Estoy más cómodo pero sigo sin ver nada. Ahora además de aguantar el aguacero y correr tengo que tener cuidado de no perderme de Merche.
Llegamos al paso subterráneo de Arjona y la gente se vuelve a reagrupar en la bajada y subida. Impresionante ver la masa de gente subiendo y bajando por el túnel y el griterío de todo el mundo al pasar por debajo. Es el momento más impresionante de la carrera. La lluvia parece que disminuye y tan solo vuelve a chispear, se mantendrá así todo lo que queda de carrera.
Entramos en el puente de Triana y el camino se estrecha bastante por lo que el ritmo se vuelve a reducir. Mucha gente animando por aquí, aunque entre la lluvia y que no veía nada, lo único que hago es mirar para el suelo para no pisar charcos grandes, no tropezar, no resbalar y no perderme de Merche, que está haciendo una gran carrera a un ritmo al que va muy cómoda, no se parece en nada a la nocturna de hace dos años, ha mejorado un montón de ritmo y estilo...
Hasta este momento el goretex resiste, y tengo los pies bastante secos, pero a la entrada de plaza de Cuba, un charco grandísimo que pillo de pleno hace que el agua ya inunde mis pies, y la sensación de empapochamiento con esta zapatilla es mucho más desagradable que con cualquier otra, ya que parece que el agua no puede salir.
Avanzamos por Asunción y sorprendentemente de nuevo se puede volver a correr, pero el agua vuelve a arreciar, por Virgen de Luján apretamos un poco, que ya la meta esta cerquísima, y durante el paso del puente de Los Remedios lo poco que quedaba sin mojar de los pies acaba por mojarse del todo, En la entrada al parque n techo de luces hace que parece que estemos en la feria y a lo lejos y poco iluminada ya está la meta, con Juan Garrido de nuevo desgañitándose y divirtiéndose como un niño pequeño.

Al final la media nos ha salido un poco más alta de 6:30 pero estamos muy contentos.
Sin ver absolutamente nada, entramos en la Plaza de España, donde tampoco se veía mucha gente.
Esta creo que es la parte mejor organizada. Toda la plaza vallada, y para salir por los puentes de ella como único camino, te daban una medalla de recuerdo. Luego de la medalla salir por los laterales de la plaza, pero antes la posibilidad de beber cerveza o refresco. Creo que la zona de meta se organizó excepcionalmente bien, y esta es la parte que yo me imaginaba que iba a estar peor. De cualquier modo sigo pensando que no había 20000.
Lo peor de todo es que con todo el follón no vimos a ni un sólo amigo.

A pesar de toda la lluvia y lo mojados que estábamos nos hacemos una foto para recordar el momento y vuelta a casa aguantando más lluvia y frío. El año que viene esperemos poder volver a participar en esta fiesta. 

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