sábado, 28 de febrero de 2015

31º Maratón de Sevilla. Crónica

"Sólo los que se atreven a llegar lejos son capaces de llegar a saber lo lejos que pueden llegar".
T.S.Elliot

En esta frase se podría resumir toda la crónica, no de la carrera, sino prácticamente del ultimo año en que Merche, se volvió valiente y decidió probar a ver qué es lo que era capaz de hacer.
Lo mejor de todo, el camino. Un camino duro, ningún camino fácil lleva a algo que merece la pena. Pero lo hemos pasado muy bien atravesándolo juntos. Ha habido momentos buenos y momentos malos, obstáculos que aparecen cuando se aparta la vista de la meta, que se han ido pasando afortunadamente poco a poco aunque a veces se viera la cosa complicada.
Tener bien claro lo que era factible hacer, una buena estrategia para hacer algo dentro de lo posible sin tener que sufrir demasiado. El objetivo principal y único era finalizar el Maratón dentro del tiempo oficial.
La estrategia, primero llegar al km 30 en un tiempo aproximado de 3h30, y a partir de ahí era muy factible llegar a meta aunque fuese andando. El resultado final es que la primera premisa se alcanzó al pie de la letra, y la segunda se superó con creces.

Como siempre, la crónica empieza el día de antes en la Feria del Corredor, con la recogida de dorsales. El año pasado no fui a la comida de la pasta, por lo que no conocía cómo se desarrollaba este evento en el Palacio de Congresos, Fibes.
Lo mejor, como siempre saludar a muchos amigos. En esta ocasión, principalmente a Mari y Jose que vinieron desde Valencia para disputar nuestra carrera. Pudimos comer con ellos y con David, y Jose Manuel, Ruth, Ro y Morgaz que llegaron algo más tarde. La comida estuvo bastante bien. Abundante cantidad, aunque no había cerveza normal, solo con limonada, unico pero. El recinto muy bien acondicionado y con varias colas sirviendo comida. La verdad que bastante aceptable.


Para finalizar visita rápida a la exposición, bastante mayor que cuando se realizaba en el estadio olimpico, y recogida de los dorsales. A mi no me pidieron para nada el DNI ni comprobante de pago ni nada de nada, no creo que lo pidieran a mucha gente. Como novedad, este año además del dorsal había una pulsera que había que llevar puesta para poder entrar a los cajones. En principio buena medida sorpresa para evitar fotocopias de dorsal y cosas por el estilo. Ahora, que si en el momento de entrar al cajón tampoco piden nada....

Luego por la tarde junto con las mariposas en el estomago, muchas cosas que hacer, preparar concierto de banda de los niños, asistir al concierto, llevarlos con la Abuela para poder salir al dia siguiente temprano para el Estadio,... Y además de todo eso preparar la equipación.
Como mi misión era ir de soporte, preparé mi riñonera con dos botes de isostar, además de bolsitas con 2 pastillas esfervescentes cada una (diez bolsas) para ir reponiendo bebida isotónica para los dos en cada avituallamiento. Aparte del ya clásico radio salil, en pomada y spray, para atender gustos de cada uno. Además llevaba guardados una pequeña sorpresa para darle a Merche en el momento de la salida y uno de los dorsales protesta contra el Zurich Maratón, ya que mis intenciones era enseñarlo a la cámara en cada uno de los pasos intermedios que corriendovoy suele grabar.


Nervios al acabar el dia, esta vez sensación extraña porque no era sólo por mí. Apostaba porque a Merche le iba a salir mejor de lo previsto, habia razones que invitaban a ello. En el plano mental, la forma de terminar en Los Palacios luchando con la cabeza y corazón por entrar en meta cuando todo se puso mal físicamente. Sólo mostrar esa actitud ya era tener conseguidas más de la mitad de opciones. Y para colmo la mejora de los últimos entrenamientos, las ultimas tiradas largas cada vez fueron mejor. Sin duda el trabajo de los fisios y el fruto de los entrenamientos. Pero siempre se piensa que se pueden torcer las cosas.
En mi caso, el KO muscular en la ultima tirada larga (nunca me habia pasado algo asi, KO total) me habia hecho plantearme si participar o no. Únicamente las tres sesiones de fisio y la confianza en que eso me iba a mejorar es lo que me daba esperanza de poder finalizarla. La verdad que confiaba en ello.


Al dia siguiente nos levantamos temprano y en esta ocasión la llegada a los aparcamientos y encontrar sitio se dio muy bien. Aparcamos cerca de las puertas del guardarropa y sin ningun problema. Buen ambiente maratoniano (no como la sala donde todo el mundo se concentraba hace unos tres años y donde casi todos nos conocíamos, pero bastante bien), pude saludar a Antonio Bejarano, de Jerez, espero le saliera una buena carrera. Siempre se respira un aire diferente en esta prueba. Pudimos pasar por el cuarto de baño, dejamos las bolsas, en esta ocasión parece que con buena organización y empezamos a caminar hacia la salida. Hacía bastante frio, pero con los ánimos en tensión se compensaba.


De camino a la salida, vemos una gran cantidad de cabinas de wc portatil, tal cantidad que no habia ni colas. Ante tal oportunidad decido entrar a terminar de vaciar algún resto de carga de adn, no fuera que luego más tarde diera la lata por salir. Y la verdad que pude hacerlo la mar de bien. Nunca había visto un water de estos tan limpio, con tal cantidad de papel. Parece que esto fue un acierto, ojalá en todas las carreras hubiese tanta cantidad de cabinas y tan bien preparadas.
Una vez solventados estos problemas, continuamos el camino y le doy a Merche un pequeño talismán, un detalle para que lo lleve con ella, y cuando entre por la meta lo saque, sólo es un recordatorio de los que confiamos y estamos orgullosos de ella.


Supongo que esto sirvió para calentamiento de los sentimientos, no sólo con los músculos se consigue acabar un maratón. 
Cuando llegabamos al cajón de cola (el nuestro), nos encontramos de nuevo a Marcos Infantes, que gracia, que en las ultimas tres semanas de entrenamientos nos hemos visto y en la salida del maratón de nuevo. Vemos también a Javier Gil, al que deseamos suerte. Animos y minutos que van pasando entre nervios y toma de fotos. Este momento de la salida es muy importante, porque ya reconoce a los valientes que se han atrevido a llegar hasta este punto y ponerse a prueba buscando sus límites.Todo el que está aquí, independientemente de lo que después ocurra (normalmente nada que ver con nuestra particular película imaginada) es un ganador. Por este preciso motivo, nada de lo qe ocurra después puede decepcionarnos.

Como dije antes, nadie revisa las pulseras en la zona de salida, nos colocamos al inicio de nuestro cajón en la mejor posición posible dentro de él. El tiempo se pasa rápido y enseguida suena la música para dar la salida. Este año se olvidaron del "Highway to hell", ni sé que pusieron, pero mucho menos espectacular, o nada. La masa de gente se mueve poco a poco y allá que nos vamos.




Salida (foto Alvaro Galván)
Paso la salida grabando con mi cámara y unos instantes después. Enseguida ocurre el primer desatino del día. Parece que llevaba la riñonera abierta, de repente me llama un tipo por detrás y me da una bolsita de esfervescentes que se me había caido. Gracias!, pero inmediatamente veo otro por detras que viene con otra. Gracias por estar atento y recogermela, pero hay madre mía cuantas más o qué más se me habrá podido caer. En este momento mejor no pensarlo así que seguimos.

Con Pepe a poco de la salida
Ya a poco de terminar la Avenida, y como casi siempre me pasa, las ganas de orinar, prefiero parar por aquí que es mejor sitio. Así que paro y Merche se va unos metros por delante. Cuando me reincorporo, coincido con Pepe Sosa, que lleva el globo de 5h, no el de 5h15 como le habían dicho, charlamos un momento y hago fotos. el problema es que Merche se escapa y tengo que pegar un buen sprint para pillarla, cosa que hago después de un calentón justo al acabar la avenida. Enfilamos la Ronda de Triana y el grupo se va estirando. Y así llegamos a República Argentina donde se encuentra el km 5 y primer avituallamiento. Aquí no tomamos nada, por ahora vamos tirando de nuestros botes, hasta que no se vayan vaciando no llenaremos de nuevo.
Las mesas de avituallamiento son excelentísimas. Al principio no queda nada, pero al final sí que hay tanto botellas de agua como vasos e isotónica. Todo el suelo lleno de basura. Al final la organización poco tiene de ecológica aunque den esa excusa para justificar lo que sólo es por dinero. Con lo fácil que es poner una gran cantidad de contenedores y unos carteles advirtiendo de tirar desperdicios en ellos,...



Incorporación de Jose Luis Olivares (foto Miguel Angel Chaparro)
Cerca de la Plaza de Cuba, primera sorpresa porque vemos al amigo Jose Luis Olivares esperando a un lado, y se viene con nosotros para acompañarnos una buena cantidad de kilómetros. Una gran alegría, porque nos da muchos animos y confianza en que vamos a conseguir nuestro propósito, además que nos hace más amena la travesía y que los kilómetros se vayan pasando más rápido. Aunque al principio no quiere, al final vamos de charla casi todo el tiempo. Un placer encontrarnos de nuevo, después de bastante tiempo.

Cruzamos el puente, giramos y a la altura de la Torre del Oro el primer grupo numerosisimo de fotógrafos, entre los que nos alegra una barbaridad saludar a los amigos Javier Serrano y Hugo Santander. Los encontraremos luego de nuevo más tarde.
Llegada al paso subterráneo de Arjona y comentamos lo absurdo que es mantener ese paso subterráneo en la Maratón más plana de Europa, cuando se puede evitar perfectamente por la Avenida Marqués de Paradas, a ver si esto lo lee alguien que tenga mano y luego diga que se le ocurrió esa fantástica idea.
Al salir del túnel y entrar en Torneo, vemos a unos locos que están realizando la Maratón Protesta, con dorsales reivindicativos de nuestro autentico Maratón de Sevilla, fieles a su idea de no participar en el Maratón Zurich y hacerse notar de ese modo. Podemos saludar a Javier Rosales y a Jesús Rico, y desearnos suerte mutuamente.


En km 8. (foto RunOnline)
La calle Torneo puede ser la avenida más larga del recorrido. Pero se hizo muy amena ya que Pepe Sosa, con su globo de 5 horas nos pilló a mitad de la calle. Iba mucho más rápido del tiempo que tenía que marcar y estuvimos un rato con él de bromas sobre esto. Decir que estábamos ya sobre el km 8 y que llevábamos un ritmo muy muy bueno, en torno a 6'40 por km, cuando el objetivo era llevar 7' por km. Por mas que intentaba parar un poco a Merche, esta se encontraba bien y tampoco nos iba a venir mal conseguir un poquito más de margen sin forzar demasiado.


Finalizamos la calle y en la glorieta olímpica saludos a Silvia Haro, que se encuentra fotografiando. Inmediatamente se ve ya cerca el km 10. Me pongo a rebuscar el dorsal protesta del Maratón para poderlo enseñar a cámara. Busco, busco y rebusco. Jose Luis se ofrece a cogerme algo, pero nada de nada. Alli no está por ningún lado. Es posible que se hubiese caído en la salida con los sobres de pastillas, o no se cuándo se cayó, pero me sentí completamente desanimado al no poder hacer la señal de protesta que tenía prevista. Malisima suerte que encima fuera desde el primer momento, ya que no lo pude hacer en ninguna de las cámaras de corriendovoy. Pero era lo que había, así que pasamos el km 10 en 1h10m de tiempo real, pero 4 minutos menos por nuestro reloj, los que perdimos en la salida.
 
Enseguida llegamos al avituallamiento y es el primero en el que me paro para reponer liquidos, se repetirá la operación en cada uno de ellos. Primero buscar un voluntario que me pueda llenar el bote, llenado completo y buscar un sobre de pastillas esfervescentes, echar en el bote, y vualá, ya tengo medio litro más de bebida isotonica. En todo eso se tarda un ratito en el que Merche se escapa unos 100m y me queda un calentón de 20 o 30 segundos a buen ritmo para volverla a pillar y seguir acompañando.


Pasado km 10 (foto Segundo Ramos)
Por aquí ya Pepe se había retrasado unos metros, nosotros no perdíamos comba a un ritmo bastante bueno. Llegamos a la altura del giro hacia la Ronda del Tamarguillo y por aqui nos saluda y da ánimos el gran Segundo Ramos, el otro componente del Tridente Cientounero junto con Pepe Sosa, que vino entrenando desde su casa (mas de 20 kms) para saludarnos. Muchos animos, Segundo en tu prueba más importante, los Bandoleros.
En la rotonda nos extrañó no ver a Pepito, que siempre se pone aquí a hacer fotos.

Ya en ronda de Pio XII, coincidimos unos metros corriendo con el amigo Paco Martínez y sobre el km 13, nueva sorpresa. Nos adelanta Jose Manuel Roás junto con su hijo Pablo en la silla de ruedas. Lo que puede hacer más feliz a un Padre es ver a un hijo exultante de felicidad, por eso le di la enhorabuena a Jose Manuel al cruzarnos en el camino, gracias al cual una gran cantidad de gente ha podido conocer a un auténtico ángel, llamado Pablo, autentico recordman de la prueba.

Giro de nuevo en el Hospital Macarena, el ritmo se mantiene, las ilusiones de tener un día muy grande aumentan y entramos en la ronda histórica, una de las partes más bonitas del recorrido junto a la muralla de la ciudad y donde de nuevo hay gran cantidad de fotógrafos.
Las fotos este año han salido la mayoría muy bien. Una lástima que continuen los precios abusivos de Marathonfoto. menos mal que los amigos aficionados a la fotografia se siguen poniendo en el recorrido y en la meta, impagable su esfuerzo. Gracias a todos una y mil veces.

En el avituallamiento del km 15 de nuevo la misma historia, pero por aqui aún queda alguna botella, por lo que me procuro una botella de plastico con tapon, que llevaré hasta el ultimo puesto y me facilitará enormemente la labor de llenado de botes y hacer la mezcla de isotonica. Una buena idea aunque ademas de los botes, tuve que llevar la botellita en la mano hasta el final.

Aproximadamente en el km 16, giro hacia Luis Montoto y Jose Luis Olivares se despide de nosotros. Muchisimas gracias Jose Luis por los momentos de compañía. Ahora ya si que nos quedamos Merche y yo solos definitivamente, el grupo se ha estirado ya bastante, ya no se aprecia para nada la masa de corredores que había anteriormente. Por la esquina de El Corte Inglés, que este año el recorrido hacía que nos cruzaramos con el km 27, había mucha gente, y muchos corredores que ya en ese momento nos llevaban 10 kilometros de ventaja, impresionante. En esa esquina recibimos los gritos y ánimos de Jesus, muchas gracias. Igual que ratos antes lo habíamos recibido de Pepe, el Pretoriano. Es dificil recordar la gran cantidad de ánimos que recibimos por todo el recorrido, y alguno se olvidará.

Entramos en Kansas City, a mi esta avenida se me suele atragantar con frecuencia. A Merche se le ve ya algo más cansada y el ritmo ha aminorado un poco. Lógico, no hay prisa para nada y seguimos por debajo de los tiempos previstos. Ahora es cuando nos estamos moviendo alrededor de 7' el km. Por aqui volvemos a encontrarnos con Jose Manuel y Pablo, que han parado con su familia a avituallarse y cambiar de camiseta. También nos cruzamos con Paz Palomino y su carrito, deseamos suerte al pasar, una preciosa crónica la de Paz al conseguir finalmente su primer maratón.
Acaba Kansas City y ya pasamos el km 20, aproximadamente en 2h15. Muy buen tiempo. Tengo que volver a parar, para rellenar botes. Ya practicamente tengo que hacerlo cada 2,5 kms, porque si no es el bote de Merche es el mio se van agotando y hay que rellenar. Menos mal que por lo menos es solo un bote en cada parada, aunque cada muy poco tengo que ir parando y a cada parada le sigue un pequeño sprint para recuperar mi sitio.

Al acercarnos a la Media Maraton, el ritmo aminora algo, el cansancio aumenta pero a Merche ya le va empezando a cambiar la cara, cada vez se le va notando más feliz, increible como va empezando a disfrutar de la prueba. Parece que pasar por la mitad y ya empezar a descontar le provoca un alivio grande, y cada vez se ve más capaz de llegar a meta. 2h23m es nuestro paso por la media maraton. Media que seguimos llevando bastante buena hasta ahora, por debajo de 7'.

 
Al llegar a la Ronda del Tamarguillo de nuevo, ya pega el sol de frente que no da gusto precisamente. Vuelvo a aprovechar para una parada técnica, y se juntan varias cosas que me entretienen bastante. La parada tecnica, una llamada por telefono de nuestro hijo Javi, que me dice que ya está esperando en la Gran Plaza, y luego el avituallamiento del 22,5 que tuve que volver a parar a rellenar un bote. Para cuando me pude empezar a correr ya Merche estaba más lejos y me costó un buen rato pillarla, ya no iba nada fresco y aunque me lo tomé con tranquilidad hasta un kilometro mas adelante al menos no pude cogerla.

Llegamos a otro de los cambios importantes del recorrido, ya no se gira en Ramon y Cajal, sino que se llega hasta la Avenida de la Paz, para luego en la Gran Plaza llegar hasta la Avenida del Greco y luego vuelta desde el Corte Ingles, para continuar el recorrido de siempre. Una ampliación por esta parte de casi 3 kilometros, que son los que hacen que más tarde no se tenga que pasar por el Parque del Alamillo al salir de la Barqueta.

El km 25 se encuentra en la esquina de Juan Fernandez, pasamos en 2h52m, unos 6:50 de media hasta este punto. Ya queda mucho menos para nuestra meta inicial de llegar al 30 sin que Merche se echara a andar. Justo aqui vemos que se retira Paco Martinez. Parece que era lo que tenia previsto, no se encuentra bien y nos desea suerte en nuestro camino.

En el km 26 uno de los momentos más felices del recorrido, porque Javi se incorpora a acompañarnos. Se vino hasta aqui porque no quería acompañarnos andando sino corriendo, lo que pasa es que las fuerzas ya escaseaban y cada vez íbamos más lentos. La llegada a la Gran Plaza siempre se nota su pequeña rampita, y yo particularmente tengo ya las piernas muy cargadas y con peligro de que empiecen a acalambrarse, las sirenas de emergencia se escucha a lo lejos y esto es preocupante. Merche mientras tanto a lo suyo con su pasito sin pausa y sus sonrisas a diestro y siniestro, sin dolo y con gran pundonno.

En el 27,5 vuelta a operaciones de botes, pastillas, botellas, pero además me ofrecen un gel. Me parece recordar que es el mismo gel que me dieron en Benaoján cuando los 101 de Ronda, así que no lo dudé casi nada y me lo metí rápido dentro del cuerpo.
El camino del 28 al 30 no se hizo duro, sino lo siguiente. Aunque amenizado por la compañia de Javi, pero ya mis cuadriceps no estaban para lo que tenían que estar. Afortunadamente no parecía que me fuera a ocurrir el problema del dolor estrangulante que había ocurrido en los entrenamientos, eso me hubiese dejado ko y sin posibilidad de andar ni moverme. Ya en estos momentos me empecé a echar en ellos Radio Salil, al principio spray y luego pomada. Convencido de que tenia que llegar al 30 pude aguantar, aunque a veces me retrasaba un poco. Al llegar al 30 sabía que Merche se encontraba bien y pudiera ser que quisiera seguir. Una lástima pero yo no me encontraba para eso, y máxime cuando la cabeza ya estaba convencida de parar. Total, que al final tuvo que echarse a andar no porque ella no pudiera sino para no dejarme atras.

Aún así el km 30 lo pasamos justo en el tiempo previsto, unos segundos por encima de 3h30 en tiempo real. Llegamos a Manuel Siurot ya en caco, aunque yo duraba bastante poco en co, la verdad. Al poco de ponerme a trotar se empezaban a acalambrar los cuadriceps en la zona cercana a la rodilla. Como dije antes, afortunadamente sólo era eso. Pero aun así era un problema bastante gordo, Merche y Javi incluso en ocasiones volvían hacia atrás, no iba yo para nada. Llegando al campo del Betis, como casi todos los años, Agustín se une en su bici al grupo, en esta ocasión tan sólo el apoyo de ánimos porque sprays, pomadas, bebidas y cualquier cosa material no faltaba. Los ánimos era lo que más necesitaba en ese momento.
La Palmera la hicimos con algún pequeño trote, pero principalmente andando. Nos adelantó bastante gente y perdimos por aquí bastante tiempo. Aunque siempre estábamos mejor que el plan de la estrategia inicial que decía que desde el 30 hasta meta nos daba tiempo siempre andando haciendo 3h30 en ese punto, tal como se había cumplido. Desde luego la Avenida estaba totalmente desangelada, poca gente animando, la poca que había pasando de la carrera incluso parada en mitad de la calzada. Las cercanías del avituallamiento como si fuera después de una batalla, con todos los vasos desparramados por todos sitios ensuciandolo todo.


Al llegar cerca de la esquina del Parque de Maria Luisa ya Javi se volvía para casa de la Abuela, pero la sorpresa fue que estaba por allí la Abuela esperando con los dos más pequeños. Una alegría muy grande al verlos, tanto que casi nos pilla un coche al cruzar que estaban en la otra acera. Fotos con ellos, un buen ratito que pasamos aquí. Nos despedimos de Javi y ya nos metimos a recorrer la vuelta al Parque de Maria Luisa. En el km 35, que estaba a poco de entrar relleno de nuevo los botes y vuelven a ofrecer un gel. Bueno al final me dieron dos. Me tomé uno de limón que creo me sentó bastante bien. 

Había tan poca gente por el camino que cuando entramos en la plaza de América dudábamos deque lleváramos el camino correcto, pero parece ser que sí porque no había que bordear toda la plaza.
Merche seguía cada vez más fresca, sin ninguna queja y toda sonrisa. Ni le molestaban las ampollas que ya seguramente tendría y que se dio cuenta al llegar a casa. Yo intentaba trotar de vez en cuando e intentaba mitigar mis dolores en los cuadriceps poniéndome la pomada varias veces. Ya próximos a la entrada a la Plaza de España, llegando al 36 no quería retrasar más así que recordé que en los 101 he estado en situaciones mucho peores de acalambramiento y con muchísimos mas kms por delante y me he puesto a trotar, así que concentré todos mis sentidos en coger un ritmo de trote que permitiera un equilibrio antes de llegar al calambre y así bien concentrado conseguí el objetivo de tirar un buen trecho de trote sin parar. Desde aquí hasta la Calle San Fernando fue más de un km seguido que me hizo cambiar un poco la cara, para no perder más tiempo y llegar en un tiempo que no tenía que ser tan cercano a las 6 horas.

Foto Hugo Santander
Foto Javier Serrano
Foto Lupe
Foto Miguel Angel Chaparro
En este paseito trotando dimos la vuelta por la Plaza de España y pudimos saludar de nuevo a Javier Serrano, Hugo Santander, Lupe, y Miguel Angel Chaparro que se encontraban por aquí haciendo fotos. Luego ya directos hacia la Calle San Fernando, donde yo por lo menos casi me llevé un susto por los gritos de mi hermana Angela, que junto a Juanjo y Elena estaban por allí esperándonos pasar y ya casi como que lo daban por perdido. En estas ya llegamos al km 37. Nada más que hacía decirle a Merche que disfrutara que ya estaba conseguido, no quedaba nada en kms y teniamos tiempo más que de sobra para llegar a la meta, aunque Merche aún no quería pensarlo. Tan solo disfrutar de lo que quedaba.
Por calle San Fernando (foto Sevilla Corre)
En el avituallamiento del 37,5 aprovecho además para comer plátano. Por aquí, ya a la altura de la Catedral tampoco había ya mucha gente. Es una pena que en las ultimas posiciones no haya muchos corredores y tampoco haya público. Deberían de haber muchos más corredores en las ultimas posiciones. Debería atreverse mucha más a correr un Maratón, incluso la mucha gente que se apunta para hacer un tramo de la carrera, debería salir a correrla de inicio, no a hacer solo el final, quizás algunos de ellos de esa forma se darían cuenta que sí que son capaces de acabarla, pero hay que atreverse a llegar lejos, y la gente no se atreve, es una pena.


Agustín se despide al entrar en la calle Tetuán intentamos seguir del mismo modo. Seguimos haciendo caco, pero lo peor ha sido del 30 al 35 ya las piernas me aguantan un poco más y se notará en los tiempos que hicimos desde el km 35 hasta meta. A mitad de la calle saludo al amigo Alfredo, que es de los pocos que está viendo la carrera por aquí. Al final de Tetuán busco por todos lados al amigo Antonio, que siempre se pone aquí a hacer fotos, pero no lo encontramos por ningún lado.

Pasado el km 38 nos adelanta Pepe Sosa, que sigue tirando de su globo. Se pasó el tiempo, pero Pepe sigue con su sonrisa y su optimismo. Una lastima que el globo le metiera presion para llegar cuanto antes, si no hubiesemos podido hacer una buena entrada juntos.
Y un poco antes de entrar ya en la Alameda, muy cerca del km 39 le pregunto a Merche si le gustaría repetir. Me contesta que no... Hoy. Pero que otro dia sí. Nos partimos de la risa, así se confirma que tenemos Maratoniana para todo el tiempo que ella quiera. 



Todo sonrisas por el km 39. (Foto Diego Meca)
Entramos en la Alameda, por aquí si que hay gente, bueno los bares plagados de gente. Pero animan bastante, y una gran alegría cuando entre ellos vemos a Diego Meca que nos da ánimos además de unas cuantas fotos. 
Salimos de la Alameda rumbo al km40, al llegar a la cuestecita de Calatrava seguimos andando hasta el puente de la Barqueta, y por allí recibimos numerosos ánimos de corredores que vuelven andando del estadio principalmente, la verdad que pone los pelos de punta, no nos queda nada de nada, y todo el mundo nos lo recuerda. Entre ellos el amigo Antonio Acebal, en la entrada del puente. Cruzamos por él ya al trote y llegamos al km 40 en 5h07m. Nos queda 53 minutos de tiempo para 2 kilómetros y 200m asi que esto está para disfrutarlo. Ahora sí que se ve que es inevitable.
La banda de música que se encuentra aquí ya no está tocando, les digo que toquen algo y me dicen que ya les cortaron la corriente. Tomamos algo en el último avituallamiento que nos queda, que también estaban comenzando a desmantelar y entre los ánimos de corredores y más corredores qu venían de vuelta nos vamos aproximando a nuestro deseado destino. Entre éstos corredores una gran alegría ver a David (locomotoraalamillo), todavía tendremos que hacer algún maratón juntos; a Mari y Jose, que también van doloridos hacia su hotel; y a Carpe, que nos da la enhorabuena y nos toma un vídeo, justo en el único trozo de camino al estadio que estuvimos andando. Porque la verdad que desde el 40 a meta el ritmo lo incrementamos respecto al bloque entre el km 35 y 40, que ya de por sí había mejorado.


Foto Mari y Jose
En la última recta paralela al carril bici, se acerca una persona para darnos la enhorabuena y se identifica como un lector anónimo de este blog. Cuando le pido que deje algún comentario para saber quien es me dice que un anónimo entre muchos. Muchas gracias de verdad por darnos esos ánimos, si me estas escuchando, la verdad que cosas así hace que se olviden algunos momentos que alguna vez aparecen cuando entran ganas de no escribir mas en el blog. Me alegra que te guste leer lo que pongo por aquí y muchas gracias por decirlo.


Casi en la puerta del Olímpico vemos a Marmen, que le da unos besos a Merche y ya empieza el show. Unos momentos inolvidables, experiencias inolvidables he podido vivir en estos últimos metros, pero acompañar a tu mujer en su primer maratón y que demostrara que era capaz de hacerlo, ha sido algo alucinante. Avanzamos por la contrameta de la mano corriendo sin parar, llegar al punto kilométrico 42 ya es un pequeño avance de lo que ocurrirá en la meta. Le digo que es una campeona, que me siento muy orgulloso, que lo ha conseguido, y que desde el cielo también la están siguiendo. Disfrutamos de los 195 metros que duran una eternidad. Esperemos poder volver aquí siempre que podamos.
Y así llegamos a la recta de meta, queríamos que el reloj de carrera estuviese por debajo de 5h30 y apretamos un poco,pero lo conseguiremos por bastante margen.
En ese momento se produce la última y mágica sorpresa. Cuando de repente surge la voz del speaker del estadio, el grandísimo e inigualable Juan Garrido, y me da la bienvenida a la meta, tanto a mi como a Merche, y me llama "ese gran maratoniano sevillano", la verdad que entrar a la meta así en el Maratón de Sevilla es algo inolvidable. Muchísimas gracias, Juan.




Entramos y justo debajo del arco de meta nos llama Pepe desde el césped del estadio. Reculamos un poquito para atrás y nos hace unas fotos y nos felicita. Muchas gracias, Pepe, porque sin tus fotos no hubiera sido igual, ahora tendremos un grandísimo recuerdo.

Luego nos hacemos unas cuantas más con nuestra cámara gracias a Javier Mena que está por alli y nos dice que ha llegado sólo un poco antes. También hace muy poco que ha llegado Pepe Sosa, y nos hacemos otras fotos con él.


Y por ultimo, el que nos coloca la medalla, que es Juanma, una gran alegría también que nos la ponga él, ya que el dia antes habíamos hablado con él en la Feria del Corredor de eso, cuando nos dijo que estaría poniendo medallas.

En los túneles del estadio, la entrega del ultimo avituallamiento estaba mejor organizado, dándolo en una bolsa, con lo que no nos quedamos sin botella de Powerade ni lata de cerveza como el año pasado. Además, riquisimas las aceitunas que tenían como manjar al llegar a meta y como anécdota que luego en una revista online salieron fotos nuestras comiendolas, en un articulo dedicado al avituallamiento de aceitunas en meta.


Salimos del estadio a recoger las bolsas del guardarropa, ya quedaban poquísimas, y cuando nos acercamos al coche nos encontramos con Javier Gil, que nos sorprendió mucho enterarnos que había llegado detrás nuestra a la meta. En la Media Maratón tuvo problemas con sus rodillas y estuvo mucho tiempo parado allí pensando retirarse, pero finalmente siguió.
Vuelta a casa con los dolores de piernas pero ya se sabe que es algo pasajero, la gloria de llegar a la meta y ese recuerdo, es imborrable para siempre.



Aquí el vídeo de todos los paso incluido meta de corriendovoy.


Muchísimas gracias a todos los voluntarios de la carrera, que verdaderamente valen por dos. A los fotógrafos desinteresados que han puesto su trabajo para que podamos tener un gran recuerdo. Bueno, a los interesados también. Gracias a todos los amigos que tanto nos han apoyado, principalmente a Merche, no sólo el día del Maratón sino durante días anteriores y en las carreras que hemos participado como preparación.
Un saludo también a los detractores, que han conseguido empañar un poquito la alegría, aunque muy poco.

Lo que va a quedar de todo esto es que ya tenemos una nueva inquilina del Club, y espero dos cosas, que después de esta haya muchas más maratones, y que nos haga también una crónica propia de la carrera. Un beso muy muy grande.

Están los que usan siempre la misma ropa.
Están los que llevan amuleto.
Los que hacen promesas.
Los que imploran mirando al cielo.
Los que creen en supersticiones.
Y están los que siguen corriendo cuando le tiemblan las piernas.
Los que siguen luchando cuando todo parece perdido.
Cómo si cada vez fuese la última vez.
Convencidos de que la vida misma es un desafío.
Sufren pero no se quejan. Porque saben que el dolor pasa. El sudor se seca. El cansancio termina.
Pero hay algo que nunca desaparecerá:
La satisfacción de haberlo logrado.
En sus cuerpos hay la misma cantidad de músculos.
En sus venas corre la misma cantidad de sangre.
Lo que los hace diferentes es su espíritu. La determinación de alcanzar la cima.
Una cima a la que no se llega superando a los demás. SINO SUPERANDOSE UNO MISMO


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