jueves, 25 de agosto de 2016

32ª Subida al Veleta. La Crónica.

Cuando estás dudoso de tus ganas, de tu fuerza, del compromiso y esfuerzo que supone llevar una dura preparación. Entonces va y aparece una carrera que le da sentido a todo eso, que te llena plenamente. Que te hace vivir sensaciones que creías difícil volver a sentir. Que no te hace dudar sobre qué haces allí. Es más, te hace afirmarte de dónde quieres estar. Una carrera que requiere ni más ni menos que lo mejor de tí a cada metro, pero que al final te lo devuelve multiplicado y con creces.
Esto es la Subida al Veleta. Una prueba, como me dijo un amigo, imprescindible vivir al menos una vez en la vida. En anteriores entradas hablaba de la "deconstrucción" de la Subida. Esta es la crónica de la construcción de un sueño. Creo que me será la más difícil de hacer, muy difícil expresar por escrito tantos sentimientos.

La llegada a meta
Viajamos a Granada el sábado por la mañana, toda la familia. Merche y los niños; Javi, Jose y María. Con mucho tiempo de adelanto pudimos reservar hotel en el centro de Granada, justo al lado de la salida. Un acierto sin duda ninguna entre otras cosas por algo que comentaré a continuación.
Una vez dejadas las cosas en el hotel, fuimos a la recogida de dorsales en el hotel programado por la organización. Mucha gente por allí y más colas de la que deberían haber habido. Fue una alegría saludar a algunos amigos con los que iba a coincidir en la prueba, algunos de los más habituales en este tipo de locuras. Pepe, del C.M. Mairena; Angelito, convaleciente del gemelo, pero con más ganas que nadie de llegar ariba; y el auténtico máquina de Manu Chaparro, que lucharía por estar entre los primeros clasificados de la prueba.
Al recoger el dorsal nos dieron los regalos de la prueba. Excepto el trofeo de finisher, claro está, que ese había que ganárselo. Estos eran un buff con motivos de la prueba; la camiseta oficial; y algunas otras pequeñas cosas entre las que estaban los preparativos para marcar la mochila que se podía dejar a la salida para que te la llevaran justo a la línea de meta. Mochila en la que conviene dejar algo de comida y abrigo para el rato que se pueda pasar en la cumbre.

Junto a Angelito y Pepe en la recogida de dorsales
Ya por la tarde noche, fuimos a cargar hidratos a una pizzería junto con nuestro viejo amigo "granadino" Martín. que desde ese momento nos estuvo acompañando todo el tiempo, incluso el día siguiente a Merche, animando durante el recorrido de la carrera. Muchas gracias, Martin, por tu compañía y ayuda todo ese tiempo.

Luego vuelta al hotel y a descansar, ya con todo bien preparado.
Hacía tiempo que no tenía la sensaciones que sentía antes de esta carrera. Tenía una sensación durante toda la semana previa muy especial. No eran nervios por enfrentarme a algo desconocido que no tuviera la certeza de llevar a buen término. Más bien eran las ganas de luchar por conseguirlo. Luchar sin importar el resultado final. Realmente fue una de las pocas veces que los miedos ocuparon en mi cabeza muy poco espacio. A pesar de que desde hacía tiempo tenía previsto además llevar a cabo una misión muy especial que nadie conocía. Las ganas de llegar a ese momento de lucha y disfrutarla. En definitiva, lo que se suele llamar: "Nervio y Ansia".
En esta ocasión también muchos ánimos previos de amigos. Mensajes, privados, incluso llamadas. Mucho más que otras veces. Contribuyeron a hacer más grande ese momento especial y a sentirme más arropado, más confiado y tranquilo.

Sé que soy un aficionado-atleta mediocre y siempre lo seré, pero en esos momentos creía que podía llegar a ser lo mejor que podía ser. Y para esta carrera hace falta ese mínimo. Ser lo mejor que puedas ser tú mismo. En ese sentido me sentía preparado. Conocedor de mis muchas debilidades. Las ganas de llegar al momento de hacer pasar desapercibidas esas debilidades y potenciar las fortalezas era lo que me mantenía con buenos ánimos.
Estaba seguro que llegar a escalar la montaña iba a ser muy complicado, pero, ¿y si lo conseguía?...

El domingo suena el despertador después de descansar un número suficiente de horas (unas 4 o 5 tal vez). Me preparo y en la misma habitación tomo un yogur y un par de plátanos. Me pongo mi riñonera, donde llevo dos botes, uno con agua, otro con isostar. Y dentro llevo pastillas esfervescentes para hacer isostar por el camino; geles, un pequeño bocata de jamon, barritas de fruta del decathlon, fastum gel, proskin... Además de esto la camara de fotos, y el móvil cargado con buena música.

La salida ya se había retrasado desde días antes a las 7:15. Sobre las 7 llegué a ella. Ya estaban colocadas mucha gente dentro del cajón de salida, al que había que acceder validando el chip del dorsal. Dentro del cajón pude saludar a Angelito y a Javier Bermúdez. Pero enseguida recibo una llamada de Merche, Lo cojo y resulta que me he dejado la mochila para entregar y que envíen a la meta en la habitación. Empezamos bien! Pero ya no me da tiempo a ir a por ella.
Menos mal que me hace el favor de traerla ella hasta el autobús donde se la llevarán hacia arriba. Afortunadamente, el hotel está cerquísima y entre eso, que la salida se retrasa 5 minutos más y que hay otros 10 minutos mas o menos para que todo el mundo de la vuelta al paseo del Salón y de la Bomba y se vuelva a pasar por la salida; al final se pudo solucionar el problema. Merche así pudo ver y grabar la salida, que se produjo más o menos a las 7:20 unos instantes después de que Superpaco pasara junto a su hijo el control de salida, fuera anunciado por megafonía y se llevara una tremenda ovación de todos los participantes.

Durante la vuelta por el Paseo del Salón y de la Bomba
Una vez hecho esto, poco a poco salimos de Granada por la antigua carretera de la sierra en dirección a Cenes de la Vega y a Pinos Genil. Poco sol aún y excelente temperatura. Los primeros metros las sensaciones habituales de incertidumbre, ¿cómo discurrirá el día? ¿conseguiré llegar a la cumbre? Incertidumbres alentadoras para un ultrafondista. Cualquier cosa que se pueda pensar en ese momento nunca sucede tal cual. La dureza de la prueba hace que siempre ocurran las cosas diferentes a como se pueden pensar. A partir de esos primeros instantes de nada sirve elucubrar, ni pensar más allá del "esto, aquí y ahora". Pensar desde el primer instante en todo lo que queda es un lastre mareante imposible de llevar. Por lo tanto, modo sin pensar "on" durante los primeros kilómetros.

El primer tramo de carrera son los 10 kms donde principalmente se llanea o se pilla pendiente muy suave donde se puede trotar sin dificultad. Por momentos los primeros rayos de sol de la mañana hacen el recorrido muy bonito. Se  puede charlar con alguna gente, y se hacen pequeños grupos. La gente corre en su totalidad. Me encuentro a un grupito de corredores de "Los legendiarios", de Sevilla. También saludo a Juan Carlos Sarciat, y paso la mayoría del tiempo con Pepe, en el mismo grupo, comentando de vez en cuando cosas con él, pero principalmente disfrutando del entorno. Angelito y Javier Bermudez creo que vienen por detrás. Por las calles, poca gente animando a una hora tan temprana de verano. Tan sólo en algunos puntos concretos había mucha gente, que deberían ser familiares de algunos corredores, siguiendo la carrera.
Los ritmos están en torno a lo previsto. Sin ir muy lento pero sin forzar. entorno a los 6 minutos y poco por kilómetro. Aunque la pulsaciones van un poco más altas de lo que deberían.
Poco antes del cruce del puente del Genil, en Pinos Genil, está el primer control de paso y punto de avituallamiento. Hago el paso por allí muy bien. en 1h02m. El tiempo de corte está en 1h20. Bien porque me hubiese conformado con haber pasado en 1h05.
Es importante para mi administrar y estar bien atento a los puntos de corte. Una de las cosas que había leído que ocurre en esta carrera es sobre lo estricto de los tiempos intermedios, que en cuanto se pasa un poco te dicen que entregues el dorsal. Incluso en alguna ocasión que se ha retrasado la salida, ha habido más problemas porque no lo han tenido en cuenta para los cortes. Así que había que estar muy atentos respecto a eso.
Mi renta en esos instantes era de 18 minutos sobre el tiempo de corte. Para mi, "dinerito en el banco". 18 euros en el bolsillo, para pagar penalizaciones que seguro iba a sufrir posteriormente en algún que otro tramo.

Comenzando ya la zona de subida
Empezamos el segundo tramo, hasta el punto de control del km 18. Tramo de los más duros. Poco después de cruzar el río la carretera se empina y empiezan las revueltas de la carretera. Se aguanta un poco el trote, pero enseguidda hay que compaginarlo con tramos andando para recuperar fuerzas. Casi desde el principio del tramo, Pepe se va por delante y ya no lo veré en ningún instante más.
Para minimizar esfuerzos, practico la táctica ensayada en los entrenamientos. Intento trotar un minuto y descansar andando otro. O más o menos mismo tiempo de descanso que trote. Hay 1h13m para completar este tramo lo que supone unos 9'10 por kilómetro de media. Esa es mi referencia para ir avanzando poco a poco. Como tengo el dinerito ahorrado en el tramo anterior, mis intenciones son no hacer ningún kilómetro por encima de las 10'.
Poco a poco lo consigo, pero no hay un rato de descanso en este tramo. Hasta más o menos km 10,5 de carrera, no se trataba nada fuera de lo común. Pero desde ese instante ya se va viendo lo que es esta prueba y lo que va a exigir a cada corredor. Aquí no hay respiro que valga todo es un esfuerzo. Para arriba sin descanso, sin tiempo para dudar o pensar en otra cosa.
Hacia el km 14 se pasa debajo de un puente por el que se enlazará ya por la carretera habitual de subida a la sierra. Debajo de ese puente hay un avituallamiento intermedio, donde pensaba llenar mis botes, ya que en el anterior tan sólo había bebido agua. Desde lejos se escuchan los ánimos de un speaker que han puesto aquí, pero para la sorpresa de todo el mundo, por aquí ¡¡ya no hay agua!!
Cabreo generalizado, gente protestando fuertemente, pero yo intento evadirme de la situación y tirar para adelante con la poca de agua que me queda aun en los botes.
Entramos ya en la carretera principal. Hasta este momento parece que el tráfico está cortado. Pero desde aquí ya no. Los coches circulan a sus anchas, por lo que además hay que tener cuidado y pegarse al lado derecho de la carretera. No hay mucho tráfico, la mayoría gente pendiente de la carrera, familiares, gente que anima. También pasa la guardia civil de vez en cuando. Para nada hay peligro.

Ya por la carretera principal, aún había algunas sombras
Y en estos momentos te das cuenta también de la grandeza de esta carrera. Muchos coches parados por el camino, ofreciendo ánimos y ayuda. Pasando agua. En varias ocasiones, se forman grupitos de corredores compartiendo botellas grandes de agua y compartiendo el , en ese momento, preciadisimo liquido. Gracias a eso consigo rellenar mi bote al menos para tener agua hasta el próximo avituallamiento. Incluso de vez en cuando se ven botellas grandes dejadas en el arcén de la carretera con agua fresca. Para que las tome quien las necesite. Gracias a estos detalles, afortunadamente en ningún momento me quedé  con los botes absolutamente vacíos. Pero claro, en esos momentos no se sabe qué ocurrirá a partir de ahí, si tan pronto ha habido problemas con el agua, y el dia parece que va a ser caluroso.
Llego al segundo punto de control, en 2h15m de carrera. Para mi sorpresa, muy contento, porque he empleado en este tramo exactamente las 1h13m que había disponibles de tiempo, por lo que mantengo los 18 "euros" de renta en el bolsillo, cuando pensaba que en este tramo iba a tener que pagar.

El tercer tramo es teóricamente el más asequible dentro de la dureza, ya que hay varios descansillos. Desde el Restaurante La Higuera hasta El Dornajo (km 25). 1h12m para hacerlo (algo más de 10' el kilómetro). Al haber estos descansitos, lugar propicio para tomar algo más de margen sobre los cortes posteriores.
Pero esto es la Subida al Veleta y se sigue haciendo durísimo. Salvo un par de ellos donde se puede trotar algún rato más, no son muy largos. Y ya las piernas empiezan a estar muy cansadas. Se hace durísimo que en las rampas haya que exprimirse al máximo para llevar un buen ritmo, pero también que cuando llegue un descanso haya que trotar para no perder comba, y no descansar. En esta prueba no hay tiempo al descanso. Cualquier instante hay que currarselo y se hace durísima si quieres llegar a la cima. En los tramos de trote empiezo a notar algo que nunca antes me había pasado. Me dan como una especie de calambres en la planta del pie derecho. Creo que es de ir pegado al arcén, por culpa de la pequeña curvatura que tiene éste con lo que me hace ir con el pie algo doblado. De vez en cuando tengo que estirar un poco el pie para que se pase. Pero no va a mayores, salvo una extraña forma de andar y trotar.
Paso el Hotel El Guerra, donde empecé a correr el día que estuve entrenando por aquí, por lo que ya había pasado los 1500m de altitud. Poco después y ya cerca del Dornajo, me pillan en el coche Merche y los niños. Buen subidón, porque ya, casi en mitad de kilómetros de la prueba me sentía que empezaba a flaquear. Se pararon y salieron del coche. Haciendo fotos, animando, etc.

Primer encuentro con la familia, aproximadamente km 24
Gracias a esos ánimos llego al Control de paso del Dornajo a tope. Completo el tramo con 3h25m de tiempo de carrera. Sin problema para el corte que está en 3h45m. Y consigo un par de minutos más de renta (euros) en el bolsillo. Mi capital en esos instantes es de 20 euros para gastar posiblemente en el siguiente tramo. El más duro de todos. La verdad que en este tramo pensaba que iba a conseguir más, pero como ya digo se hizo más duro de lo que esperaba.

Salgo de El Dornajo por la carretera antigua, la que en invierno se encuentra cortada. Este tramo, quitando el final, es el más duro de todos, con algunos kilómetros cercanos al 10% de media, y no bajan del 7%. No hay descansos. Pero por el otro lado es el tramo más bonito, con más vegetación. Por delante 1h25m para llegar al cruce de la carretera de Pradollano, km 32 y penúltimo control de corte. Hasta ahora no he tenido problemas, pero ya empiezo a notar bastante dolor de piernas.


Tramo durísimo, pero la parte de paisaje más bonito
Empiezan a aparecer las revueltas en la carretera. En las curvas el desnivel es brutal, las rectas entre cada curva son más llevaderas. Ya se circula totalmente de uno en uno. Por estas primeras rampas, me adelanta Angelito andando a buen ritmo. Aproximadamente kilómetro 26. Viene bastante bien, aunque ha corrido menos que otras veces, pero andando no tiene problema y lleva una marcha buenísima. Nos damos ánimos. Me dice que confíe que andando se llega hasta arriba.
Pero claro, yo tengo el problema que no sé andar rápido. Necesito en algunos instantes trotar un poco. Lo sigo haciendo, pero recibo varios avisos de mis piernas. Se empiezan a acalambrar. Por mucho que quiera tengo que dejar de trotar, porque como me quede sin poder andar puede ser aún peor. Así que sigo en la lucha, desde el kilómetro 28 aproximadamente ya siempre andando pero los parciales se me van por encima de los 12' y bastante.

Cuando las piernas flaquean, el coco empieza a funcionar. Mi cabeza se traslada a la misma fecha de un año antes, con mi Madre en el hospital convaleciente de un fuerte ataque cerebral. Todo mi empeño y el de la familia, de ése y los siguientes días era ayudarla a seguir luchando, a no rendirse. A darle de beber cuando parecía que era imposible, a darle de comer cuando nadie pudiera imaginar que se pudiese hacer, en definitiva, a animarla a que siguiera aferrada a su vida, a su lucha constante. A ser un ejemplo de amor por la vida para todo el que la rodeaba, a dignificar el milagro de la vida. No iba a dejar bajo ningún concepto que se rindiera sin más.

El paisaje de la carrera cada vez se hace más agreste y salvaje. Mirando hacia arriba, imposible ver aún el Veleta. Pero se aprecian desde abajo los riscos y picachos que hay para ascender a la zona de Hoya de la Mora, Se ven de una belleza increíble peo muy difíciles de superar, parece imposible casi ni siquiera acceder allí, con las fuerzas que me quedan. Y el Veleta,... Prácticamente el infinito. Pero también se observa hacia abajo. La vista hacia abajo es brutal, y mucho más reconfortante. Se ve la ciudad muy abajo, y a lo lejos. Parece increíble haber llegado hasta aquí.

Primeras vistas de la ciudad de Granada a lo lejos, muy lejos
Llego hasta un avituallamiento intermedio donde sí tienen agua, pero para mi sorpresa no quieren llenarme hasta arriba el bote que tengo para echarle el esfervescente de isostar. Me dan un poco más luego de decirles que abajo ya he pasado por avituallamientos donde no había agua, pero medio en broma y medio en serio me dicen que se quedarán con mi numero de dorsal si por echarme un poco más se queda alguien sin agua. Supongo que sería en broma. Pero antes que hablar más decido largarme de allí y evitar influencias y pensamientos negativos. Poco después paso por el cartel de los 2000 metros de altitud.

Sigo andando a mi bola con mucho esfuerzo por poder mantener un ritmo adecuado. Continúan mis pensamientos hacia atrás. Mi Madre un año atrás y después de más de un mes, contra todo pronostico y para sorpresa de los médicos, había conseguido superar todos sus problemas, a base de ganas de vivir, de alegría, de lucha y superación. Lo hizo entonces, pero tal y como lo había hecho anteriormente muchas veces a lo largo de tiempo atrás. Una y otra vez. Operaciones de cadera, desvanecimientos, paradas cardíacas de varios minutos, otros ataques. En todas esas ocasiones la ayudé a que no tirase nunca la toalla, a que no se rindiese.
Una persona podría ser inmortal? Parece ridículo, eso es imposible.

El recorrido de la carrera se hace cada vez más difícil, las piernas flaquean cada vez más. El ritmo no vaticina nada bueno. Aunque no hace mucho calor, el sol ya da de pleno, la cabeza empieza a doler un poco. Siento ciertos mareos. Decido tomar un ibuprofeno, para mitigar un poco eso que podría ser el mal de altura que estuviera empezando a notar. Pero mi preocupación principal es el ritmo. Varios corredores me pasan. Como a cada curva se puede echar la vista atrás, hacia abajo, voy buscando constantemente que pueda venir el cierre de carrera. Principalmente Superpaco, que creo que a él no lo van a cortar y dejar fuera de control. Afortunadamente veo algún corredor a lo lejos, y nada de vehículo de cierre. Éste viene muy lejos aún. Pero yo en esos momentos no lo sé.
Kilómetros 30 y 31, Son los peores momentos que paso. Empiezo a pensar lo que me queda. En kilómetros no parece mucho, menos de 20, pero en tiempo, llevo ya más de 4 horas y media y queda un montón. Las piernas no reaccionan bien. La planta del pie continua doliendo, parece que hay una ampolla. Soy consciente de que tal como estoy no puedo llegar. Tengo que recuperarme. No hay más remedio que tener una recuperación, una resucitación, porque si no será imposible.

Desde esos momentos algo dentro de mí surge con fuerza, algo que me dice, no te vas a rendir,... No voy a dejar que te rindas... Me olvido de todo y pienso en la cima de la montaña, el lugar al que debo llegar. No voy a dejar que te rindas... Algún zigzageo más y de repente, al girar una curva ahí aparece como una inmensa mole. Lo que parecía imposible de alcanzar, parece al alcance de la mano, que se puede coger. El Veleta se ve en toda su magnitud, ya no hay ninguna otra montaña que dificulte la vista de la cima. Tan sólo unos instantes después, recibo una llamada de ánimo del amigo Segundo, y también veo a lo lejos a toda mi familia animando. Y justo detrás de ellos el quinto punto de control.
La alegría es tremenda. El subidón supone el punto de resurrección que necesitaba. Tramo más difícil superado, se ha hecho muy emotivo, ya había derramado algunas lágrimas. Inolvidable. Ha pasado lo peor, queda lo más duro. Frase que se escuchaba varias veces durante el camino por diferentes personas.

Llegando al penúltimo control
Desde lejos con las vistas de la ciudad al fondo
Selfie con la familia y Martin
Finalmente he llegado al control numero 4 en 4h56m. 14 minutos antes del cierre de control. Sólo he tenido que pagar 6 euros de penalización en este tramo. Muchos ánimos de la familia, además de comer y beber, con llenado de botes sin problemas en este punto de avituallamiento. Me apuntan dorsal y me dicen que detrás viene mucha gente y los últimos muy lejos aún.

Comienzo el siguiente tramo con nuevos ánimos y muy renovados. Parece que ha llegado la "resurrección" que necesitaba. Este tramo el desnivel se suaviza un poco, el camino es prácticamente recto, sin revueltas. Eso contribuye a que mejore un poco mi ritmo. Incluso intento dar algún pequeño trote, pero finalmente desisto, ya que las cuentas me van saliendo al ritmo que voy. 1h10m para llegar a la barrera de la Hoya de la Mora, a 14'  por kilómetro.
Voy a buen ritmo en estos momentos, en torno a 12' de nuevo. Las cuentas salen y eso hace que vaya disfrutando más y más, y vaya viniéndome arriba. El Veleta sigue ahí adelante, majestuoso, parece que retando, esperando a que pueda poner los pies en su cima. Tan cerca ya y sin embargo tan lejos. Por el camino me encuentro totalmente sólo, no veo a nadie por delante ni a nadie por detrás hasta donde llega la vista.

Ya queda poco para llegar a la Barrera de Hoya de la Mora. El Veleta, aún lejos.
Llego a otro avituallamiento intermedio. Ya el km 35, pienso que demasiado cerca de la Hoya. Aquí recargo de nuevo y muchas palabras de ánimo. Descubro que el que lo lleva es el corredor que en los videos del año pasado hizo la prueba como tributo a los enfermos de ELA. Me entraron ganas de preguntarle y presentarme, pero finalmente no lo hice. Un tío muy muy simpático.

Necesito más fuerza para alcanzar esa cima, recuerdo de nuevo a mi Madre y su forma de vivir, siempre pensando en dar a los demás. Dando amor y poniéndose siempre en segundo lugar, lo primero siempre lo que necesitase el otro. La recuerdo repartiendo la comida en una mesa de muchas personas. Siempre se ponía su plato la ultima, casi siempre le quedaba poca cantidad. Anécdota muy simple para el resto de cosas que hacía. A mí me ayudó mucho, cuando más la necesité, allí estaba. Se daba cuenta de cuando la necesitaba, incluso aunque pareciera imposible que pudiera verlo.
En una ocasión, hace mucho tiempo,  que yo le había contestado de malas formas. Fui a pedirle perdón y la alegría en su rostro me hizo sentirme tan feliz y satisfecho que me hizo comprender que cosas como el Amor y el Perdón, hacen tan o mas fuerte al que las da como al que las recibe.

Ya quedan muy pocos metros para llegar a la curva que lleva al albergue universitario y a la Hoya de la Mora y a lo lejos, ya veo a Merche y los niños, junto a Martín.
Al verlos de nuevo un montón de abrazos, y esta vez con mayor alegría que nunca, la emoción vuelve a dispararse; ya que he conseguido llegar sin problemas al corte principal de carrera. Desde aquí hasta la meta ya no habrá que mirar más el reloj, simplemente no morir hasta llegar a la cima.

Y aquí es donde quería enseñarles a ellos la misión que tengo previsto realizar en la meta. Tengo guardadas en mi riñonera una bolsita con una parte de cenizas de mi Madre, y quiero esparcirlas en la cima. No había querido decirlo antes, para que no se preocuparan con ese múltiplo de emotividad que iba a suponer la carrera. Además quería decirlo cuando la posibilidad de hacerlo de verdad fuera ya un hecho, cuando me hubiera plantado en la Hoya de la Mora superando el corte.
1h04m en este tramo, recuperando los 6 minutos (euros) perdidos en el anterior. Por lo que paso la barrera justo en 6h de carrera. 20 minutos por debajo del tiempo de corte.
La familia me acompaña como un kilómetro hacia arriba, poco antes de llegar a la Virgen de las Nieves. Luego se retiran para volverse a Pradollano, donde se recibe a los participantes y se entregan los trofeos.

Aproximación a la zona de la Barrera
Llegando a Hoya de la Mora muy bien acompañado
Pasando la Barrera. El sueño está casi conseguido
Familia a Pradollano, y yo, para arriba
Lo que queda hasta la cima es de máxima dureza, pero he cogido un buen ritmo andando, no hay prisas, el tiempo acompaña porque no hace nada de calor, ni siquiera viento, y yo voy como en una nube.
A mi Madre le gustaba ir de excursión de un lado para otro, le gustaba especialmente la playa, pero también la montaña. Alguna vez hicimos excursión a Granada, aunque no llegamos a subir arriba del todo de la Sierra. Le hubiera encantado subir andando por el camino que yo lo iba haciendo, llegar a la cumbre. Por eso quería a modo simbólico dejar una pequeña parte de ella allí. Me parecía el mejor sitio, además de hacerlo con mi propio esfuerzo, nada menos que desde Granada.

Un poquitín más cerca
Paso un avituallamiento y recargo agua en el km39. Bastante cerca de la barrera, pero es que allí sólo estaba el control, no había avituallamiento. Me dicen que hasta meta ya sólo queda un avituallamiento más. Luego de pasar por allí un fotógrafo me pide que eche a correr unos instantes para salir bien en la foto. Hago lo que puedo y será la última vez que trote algo hasta la meta.

Foto. ellocoquecorre
Enlazo luego con dos corredores que van juntos de charla. Uno es de Valencia y el otro de
Murcia. Para el de Murcia es su primera vez. El otro lleva ya un montón de ediciones y más de 10 de ellas totalmente seguidas. Está totalmente enganchado y enamorado de la prueba. Y desde luego que este reto engancha y enamora. Seguimos varios kilómetros de charla donde aprovecho para tomarme mi pequeño bocadillo de jamón, hasta que poco antes del km 42 llegamos a un nuevo puesto de avituallamiento donde hay abundante comida y bebida. Como y bebo todo lo que puedo. Especialmente melón, que estaba riquísimo. También pasas y dátiles.
Nos juntamos allí con otro grupito de 4 o 5 personas más. Pero en esta ocasión me apetece tirar sólo para arriba y disfrutar en soledad del camino que me queda para llegar a la cima, asi que acelero el paso un poco más. Empiezo a emocionarme cada dos por tres.

Después de salir en Septiembre pasado del hospital, la vida en casa para mi Madre fue mucho más difícil. Casi no se podía mover, había que ayudarle a hacer todo. Aún así, y como ejemplo para todo el que la rodeaba, ella seguía fiel a su propia historia, la que había estado escribiendo toda su vida. Esa alegría y amor por la vida. Nunca se le vio quejarse, es más disfrutaba y se reía con cualquier cosa. Estando postrada de esa forma en la cama, era todavía capaz de enseñar esa capacidad de sacrificio, ese positivismo, disfrutar de lo poco que se puede tener. Eso era auténticamente dignificar el milagro de la vida. Dejar su huella, escribir su historia. Al ir a visitarla, muchas veces se recibía de su parte más fuerza, de la que tú le pudieras dar a ella. Tenía ese Don.

El paisaje que vamos atravesando es ya absolutamente desolador. Pedruscos, rocas, sólo alguna hierba y algún extraño insecto. Ya es como estar en la luna. Pero lejos de desanimar, lo que hace es hacerte sacar más fuerza del interior y darle más sentido a lo que estás haciendo. Ya el mal de altura no existe, y lejos de desear que se acabe todo lo que se quiere es que continúe.

En febrero pasado, un nuevo ataque al corazón puso las cosas mucho peor. En esta ocasión los médicos ya llegaron a la conclusión que lo mejor era sedarla. Luego de hacerlo se esperaba que en pocas horas fuera a fallecer. Yo particularmente lo pasé muy mal en esos momentos. No me gustaba que alguien que había luchado tantas veces por sobrevivir se le quitase esa posibilidad, aunque fuera absurdo y fuese a provocar más sufrimiento. Pero sin embargo, volvió a sorprender a todos y apareció de nuevo ese espíritu de lucha. Pasaron días, horas, y ella seguía luchando contra todo pronóstico. Parecía que saldríamos por la puerta grande. Dejé de sentirme mal, porque no quería verla dejar de luchar. Se puede perder, pero no dejar de luchar, ese era su estilo de vida.

El camino se sigue haciendo muy duro. Pero el teléfono no pierde cobertura. Leo mensajes de animo de la familia y de algunos amigos. Respondo algunos de ellos. Ahora el desnivel parece más fuerte, y se suceden en poco espacio varias revueltas, eso hace que durante un tiempo se pierda de vista la cima. Llego a una zona donde veo que llega gente, y es donde está el telesilla que tomaremos de vuelta. Esto hace que parezca que queda poco pero no es así. Por allí incluso hay otro puesto de avituallamiento, que es una sorpresa, pues no lo esperaba. Continuo por un par de revueltas bastante duras y al girar reconozco perfectamente el sitio al que he llegado. Se trata de las Posiciones del Veleta. Desde este punto ya queda poquísimo para la cima y el camino es prácticamente recto hacia la meta. La silueta del Pico vuelve a aparecer, pero ahora ya no se ve como una inmensa mole en la lejanía, sino que parece una colina a la que se puede llegar con el tiro de una piedra.

En Posiciones del Veleta
Aún así, quedan todavía más de dos kilómetros para llegar. Pero se me hace corto por la emoción del momento. Me parece mentira pero voy a conseguir en poco tiempo llegar a la cima. Por momentos empieza a soplar algo de viento fuerte, pero para mi sorpresa, es viento a favor que me ayuda a avanzar. Esfuerzo, lucha, superación, amor, dignificar la vida, dejar huella, escribir mi propia historia. Todas estas cosas me han hecho avanzar y llegar a donde he llegado. No hay voces que susurren ánimos desde algún lugar, ni fotos, ni camisetas con imágenes. Esa imagen, esos ánimos, esa huella, está dentro de mí. Pensaba que la inmortalidad no existe, pero no es así. Si que existe siempre que hayamos asimilado y tengamos dentro de nosotros las cualidades de esa persona. Nosotros mismos somos los que podemos conseguir la inmortalidad de alguien.
El pasado 8 de febrero finalmente, mi Madre no murió, sino que pasó a la inmortalidad. A formar parte de todos nosotros. Por la puerta grande. Rodeada de prácticamente toda su familia hasta el ultimo suspiro. Como a toda persona le gustaría morir. Y todos tremendamente orgullosos de ella.

La larga recta que conduce a la cima por fin acaba. Y llego a un lugar donde ya se divisa la otra vertiente, Las Alpujarras. El paisaje es absolutamente espectacular. Algo más abajo el refugio de la Carihuela, y se ve en toda su extensión el barranco del Poqueira, sorprendentemente verde. A lo lejos llega a divisar hasta el mar. El Mulhacén se divisa hacia un lado, junto con el camino para llegar hasta él. A la derecha, varios picos que seguro superan los tres mil, que parecen como pequeñas colinas por debajo de la posición en la que estoy. Y hacia atrás el radiotelescopio, la laguna de las Yeguas, Pradollano, que se ven como minúsculos puntos mucho más abajo. Al fondo de todo, la ciudad de Granada, que ya casi ni se puede distinguir. Desde donde he salido hace bastante más de 8 horas. Paso aquí un buen rato haciendo fotos y disfrutando de las vistas. No hay prisas.


Quedan unos 300m. Una recta y una curva donde se llega al fuerte repecho de la meta. Estos últimos instantes son gloriosos, inolvidables. Además en mis auriculares suena la mejor música para estos momentos. Avanzo por la primera recta, y al fondo se ven los participantes que están esperando en cola el autobús que llevará al telesilla. Al acercarme, empiezan a aplaudir todos como una autentica ovación. Respondo yo también con aplausos para ellos, se me ponen los pelos de punta y no puedo más que empezar a correr como loco para tomar la recta de meta, en la que veo en el reloj del fondo que queda muy poco para cumplirse las 8h30. Acelero y finalmente llego en 8h29m53s de auténtico disfrute.


Poca gente al lado de la meta, ya no había ni arco. Al menos el reloj sí que estaba. Ya la emoción puede conmigo y no puedo sino andar en círculos por allí, disfrutando de la alegría de haberlo conseguido. Se me acercan a darme mi mochila, y una cocacola del stand de las cocacolas.
Ya una vez parado noto el frío que hace por allí. Supongo que estaríamos a unos 10º, solo que estando en movimiento y con la emoción no lo notaba. Una vez abrigado tomé la bolsita de cenizas y las esparcí entre las rocas. Finalicé la misión con éxito. Quería darle ese homenaje a mi Madre consiguiendo un reto importante, y también con ésta crónica, que ha sido muy difícil.

Conclusiones, a pesar de algunos fallos de organización, todo positivo. Prueba absolutamente recomendable. De las que te dejan huella, de las que sales de ella sintiéndote una persona diferente. De las que enganchan. Exige lo mejor de ti a cada instante, y como dije anteriormente, te lo devuelve con creces.
Muy contento de mi carrera, controlando en todo momento. Sin prisas, administrando el tiempo para llegar en buenas condiciones a la meta que era el objetivo. Superando los momentos difíciles, disfrutando del resto, y emocionándome en muchísimas ocasiones. Quedan muchos recuerdos y vivencias inolvidables, por tan sólo algo de dolor de piernas un par de días y una ampolla en el pie derecho. Balance super positivo.

Luego un buen rato allí disfrutando del entorno de la meta, y esperar una cola para la bajada en bus a coger el telesilla. Me hubiera quedado allí a disfrutarlo mucho más tiempo. Pero había que volver. La cola de espera no se hizo larga por esto.
Luego el telesilla que llevaba a Borreguiles, y desde allí en telecabina hasta Pradollano. Una alegría tremenda al ver a la familia por allí, junto con el amigo Martín. Recogí el preciadísimo trofeo, e incluso aún quedaba algún plato de arroz, que estaba delicioso.


Saliendo del telecabina
Con el trofeo y el plato de arroz

martes, 9 de agosto de 2016

32ª Subida al Veleta. Reto conseguido

"La gloria del mundo es transitoria, y no es ella la que nos da la dimensión de nuestra vida, sino la elección que hacemos de seguir nuestra Leyenda Personal, tener fe en nuestras utopías y luchar por nuestros sueños."  Paulo Coelho

Hasta que pueda hacer la crónica, un pequeño resumen de lo que fue este dia.

Carrera fantástica, a pesar de algunos fallos de organización de las que te enganchan, de las que es imprescindible hacer alguna vez en la vida. La experiencia por mi parte fue totalmente inolvidable.


Primera parte hasta el primer punto de control al trote tal como estaba esperado, consigo una ventaja de 18 minutos sobre el limite de carrera. El segundo tramo se hace duro, ademas de ser el inicio de la subida, pero conseguí hacerlo justo en el tiempo marcado por los cortes, o sea mantuve los 18 minutos. El tercer tramo es donde hay algunos descansos, pero aun así también se hizo duro. Esperaba conseguir algún tiempo más de margen, pero sólo fueron 2 minutos. Así en el km 25 llevaba 20 minutos de ventaja sobre el corte.
El siguiente tramo se me hizo el más complicado de todos, hasta el km 32, muchas dudas, momentos de desesperanza y empecé a tener problemas musculares. El trote se me hacía muy complicado. Cedí 6 minutos en este tramo, me restaban aún 14 minutos de margen. Ya hasta el 37, la carretera se suaviza un poco, aunque aquí ya empieza el efecto de la altura. Probé un par de veces a trotar, pero no iba bien. A riesgo de empeorar las cosas, conseguí mantener andando un ritmo bastante bueno que hacía que me volvieran a salir las cuentas, y eso me rehizo totalmente. En este tramo recuperé los 6 minutos anteriores y me planto en la barrera de la Hoya en 6h. 20 minutos antes del tiempo de corte. Desde ahí el ultimo tramo hasta el pico, sin ya agobios de tiempo, disfrutando a rabiar con momentos super emotivos inolvidables. Lo que parecía que podría hacerse interminable, acabó pareciendo hasta corto.





Video, a partir de 33'35"

jueves, 4 de agosto de 2016

Subida al Veleta (Sem. 10/10)

Han pasado muchas semanas de entrenamiento, muchos kilometros recorridos, muchos metros ascendidos, muchos dias de duda, de desesperanza, pero otros de subidón, de fuerza.
Lejanos quedan los meses de Abril y Mayo, cuando por el problema del músculo abdominal parecía imposible que pudiera correr y mucho menos estar en la línea de salida.

En esta ocasion si que ha sido imprescindible arriesgar, y confiar en lo que me decía el fisio Jose Antinio Salas Lluch, sobre cómo iba a evolucionar la lesion. Dejar más semanas de descanso no hubiera servido de nada, aunque tuve que empezar a correr con dolores. Poco a poco estos dolores fueron desapareciendo tal como había dicho Jose Antonio. Las piernas se fueron acomodando, tanto como el resto del cuerpo al trabajo que iban a tener que hacer. Decisivo fue el día al que más temía de toda la preparación, el entrenamiento en la misma Montaña. Pero ayudado por varios amigos, salió bien y eso me hizo coger mucha confianza, en lugar de lo que yo me creía que podría ocurrir, que era quitármela.

Como siempre lo mejor de todo, el camino. Donde se va forjando a traves de los entrenamientos todo un proceso de confianza y de creer en uno mismo. Quien se piense que subir al Veleta es levantarse temprano el dia de la carrera y darse la paliza está muy equivocado, ésto sí que sería una locura.
En todo este tiempo muchas personas me han dicho que hacer algo así es una locura, que estaba loco. Bueno, supongo que la gran mayoría no lo dice con mala intención.
Pero todo un proceso de muchos meses donde hay entrenamiento, compromiso, constancia, esfuerzo, determinación,superación de uno mismo,... Cultivo de unos valores excepcionales. No puede ser una locura. Si te quedas sólo pensando que hay que hacer 50 kms con 2800m de desnivel sin descanso, con un tiempo meteorológico que puede ser de lo más intempestivo, en un lugar donde es difícil incluso ver la vegetación, si que es una locura. Pero todo el trabajo y todo ese tiempo que lleva por detrás, no tiene nada que ver con una locura. Es más, sinceramente pienso que debería ser más de admiración y reconocimiento. Espero que con el paso del tiempo más gente piense de esta manera. Y, quien sabe?, alguno se pueda hasta atrever a hacer algo así.

De aquí al domingo queda intentar apartar de la cabeza los miedos. Intentar que en la cabeza sólo estén los sueños.
Salir a la prueba a disfrutarla, que no es más que a luchar contra esa inmensa mole, la Montaña. Intentar derrotarla contra todo pronóstico. No esperar que salga el día perfecto, sino HACERLO el día perfecto. Poder llegar a la cima, y desde allí gritar que lo logré a los 4 vientos. Que si puedo llegar hasta allí, puedo hacerlo a cualquier lugar.
También estar preparado para aceptar que también puede llegar la derrota, que la Montaña siempre va a tener las de ganar. Y si esto llega, tener la cabeza fría para aceptarlo y saber pasar la página. La tranquilidad de haberlo dado todo hará que no haya derrota, sino el orgullo de haber luchado con todas las fuerzas por conseguir algo que parece casi imposible.

El próximo 7 de agosto seguro que será un gran dia pase lo que pase. Disfrutar de todos los momentos increibles que podré vivir, y de los valores que irradia una prueba de este tipo.

Después de las anteriores entradas de "Deconstrucción" del Veleta, habrá que hacer la "Construcción" de todos y cada uno de los trozos.

Los dos ultimos dias de entrenamientos, han sido como sigue:

Martes, 2 de Agosto: 60' CC (9,7 kms).
Trote suave para llegar el domingo en las mejores condiciones posibles. Sin molestias. En los estiramientos despues de acabar, se notan las piernas mucho más flexibles luego de la ultima sesión de fisio de ayer.

Jueves, 4 de Agosto: 40' CC + 3 rectas (7,2 kms).
Ultimo dia de entrenamiento. Trote algo más ligerito que otras veces. Buenas sensaciones. Finalizando con 3 rectas rápido. Todo ya visto para sentencia para el Domingo.



La Grandeza es sólo algo que nosotros inventamos.
En cierto modo, pensamos que la Grandeza es un regalo
reservado para unos cuantos elegidos.
Para prodigios. Para superestrellas.
Y para el resto de nosotros sólo nos queda observar.

Puedes olvidarte de eso.
La grandeza no es una cadena rara de ADN.
Tampoco es un tesoro.
La grandeza no es algo diferente a respirar.
Todos somos capaces de alcanzarla.
Todos nosotros.

Encuentra tu Grandeza.

lunes, 1 de agosto de 2016

Subida al Veleta (Sem. 9/10)

Penultima semana de entrenamientos. En esta semana he empezado a disminuir kilometraje, aunque he intentado mantener una sesion de correr algo más rápido, y tambien la intensidad en las cuestas.
El martes hice la penúltima visita al fisio. Estaba cargado, pero en general me encontraron bastante bien, y yo salí de la consulta bastante contento.
El único problema que he notado es las plantas de los pies que me las noto como si las tuviera un poco abrasadas. Creo que puede ser de la plantilla del zapato que uso habitualmente por el día, sin calcetines. Intentaré solucionarlo los dias que me quedan usando otro zapato, y con la crema exfoliante del Mercadona para la planta de los pies.


Lunes, 25 de julio: 70' CC (11,6 kms)
Salida mañanera. Hoy hacía más temperatura que otros días. Casi 26º a las 6:30, pero aun así se agradece mucho correr a estas horas. Ritmo tranquilo y me he encontrado muy bien. Sólo alguna molestia en el rotuliano derecho. Intentando subir por la Avenida del Aljarafe rapidito. Luego recuperando.

Miércoles, 27 de julio: Cal + 3x1000 (3' rec) + Enf  (9,8 kms)
Hoy un poco de correr más rápido, aprovechando que hacía menos calor. 3 series de 100m, bastante bien. Han salido en 4'55; 4'49 y 4'42. Las pulsaciones no subieron en exceso.

Sábado, 30 de julio: 2h15 caco subida cuestas (18,8 kms)
Ultimo dia de tirada larga, bastante más suave que los dias anteriores. Aun así me dirijo al Manchón para hacer 4 subidas y bajadas a la cuesta de Asistel, aunque llegando hasta Las Almenas. Trotando suave, y caminando los tramos más duros. Salió un ritmo bastante bueno. La mañana, aunque me desperté algo tarde, salió estupenda. Fresca y con nubes que la mayoría del tiempo tapaban al sol. Después de una de las bajadas, no pude evitar inaugurar el Parque Reina Sofía como parada técnica de emergencias.


Proxima semana, ultima de entrenamiento, se irán despejando las incognitas de ccómo se encontrará el tiempo, de cómo me encontraré yo,... etc. Serán entrenamientos testimoniales hasta el domingo.

No se trata de tener el cuerpo que quieras, sino de hacer lo máximo que puedas con el cuerpo que tienes. No te preocupes por ser el mejor. Sé el mejor que tú puedas ser.

viernes, 29 de julio de 2016

Deconstruyendo la Subida al Veleta (y 5)

Para finalizar con esta serie, unos puntos de vista interesantes de la prueba. Crónicas de otros amigos y compañeros.
Historias de valentía y superación todas ellas, y de las que se pueden aprender muchas cosas de la carrera.

En primer lugar la crónica de Carpe, y agradecerle también su ayuda con los entrenamientos, sus comentarios sobre este reto, y también por sus ánimos para poder enfrentarme a algo así.

https://clubatletismocarpediem.wordpress.com/2011/08/09/subida-al-pico-veleta-782011/

Y en segundo lugar la historia de Javier (unyko), una de las crónicas que más me impactó en su dia, de las que te dejan con las ganas de estar allí.

http://noparesunyko.blogspot.com.es/2013/09/subida-pico-veleta-mi-cronica.html

Otras crónicas también muy interesantes. Hay montones por la web:

http://primeguis.org/2015/08/cronica-xxxi-subida-al-veleta-por-alex/

http://www.corredorminimalista.com/2012/08/cronica-subida-al-veleta-2012.html

http://www.42195.es/subida_pico_veleta-1_52_1363_0_m3.html

http://pasodetiempos.blogspot.com.es/2015/08/mi-una-se-lo-perdio-cronica-de-la.html

http://deporte4you.es/cronica-de-la-subida-al-veleta-2013-por-vanesa-ruiz-alvarez-segunda-de-la-general/

http://pedrosernaruning.blogspot.com.es/2011/08/subida-al-veleta.html

http://corriendovoycorriendovengo.blogspot.com.es/2012/08/xviii-subida-al-pico-veleta-50km.html

http://www.elcorredorerrante.com/2015/08/xxxi-subida-internacional-granada-pico-veleta.html

http://www.ultrafondocg.com/?tag=subida-al-veleta

En varias de las crónicas se ve algo que espero que este año no ocurra, parece que la organización ya está alerta de que no vuelva a ocurrir. Se trata de alguna ocasion en que la salida de la carrera se ha adelantado de algun modo, y en los lugares de control con tiempos de corte, por parte de la guardia civil o quien sea, no se han adecuado los horarios para los tiempos de corte, para que estos fuesen desde el pistoletazo de salida. Sirva esto para estar alerta, pero yo creo que no volverá a pasar algo de este tipo.

Con estas entradas he querido ver esta monstruosidad de carrera de otro modo, por piezas para no verla como un reto tan complicado. Espero que lo aqui contado pueda servir para muchos.
La Subida al Veleta, si te olvidas del calor, del frío, del viento, de la posible lluvia o tormenta, del desnivel continuo de 2800m hacia arriba; queda una carrera de lo más asequible. Ja,ja,ja...

lunes, 25 de julio de 2016

Subida al Veleta (Sem. 8/10)

Pasadas ya 8 semanas de entrenamiento bastante duro, ya se han completado los días de mayor kilometraje. En esta semana es donde he hecho más kilómetros en un entrenamiento, 32. A partir de las dos siguientes semanas empiezo a disminuir kilometraje, con objeto de llegar lo más descansado posible y máxima energía al día 7 de agosto. El día de la gran cita.

Esta semana han sido 3 días de entrenamiento, dos de ellos donde he hecho recorridos con subidas por los alrededores de casa, intentando forzarme y subir pulsaciones en las subidas. Y un día de tirada larga, incluyendo la subida de varias veces a la cuesta más pronunciada de mis cercanías. La cuesta de Assistel. Las sensaciones de este dia de tirada larga fueron bastante buenas. Aunque cansado, no terminé con las piernas muy doloridas, y además con fuerzas y ganas de hacer un par de kilómetros más, ya que al salir mi idea inicial era hacer unos 30 kilómetros.

Además el pasado miércoles, el Dr. Carlos Arias, del Centro Quirón Sagrado Corazón, me hizo un test de esfuerzo. Quise hacerme esta prueba, antes del enorme esfuerzo del próximo dia 7, para estar seguro de que todo funciona como es debido. Los resultados fueron bastante buenos. Parece que el corazón no tiene ningún problema y está en buena forma.
La prueba me la hicieron sobre un tapiz rodante, con una pequeña pendiente. Al principio andando , y cada 3 minutos subía algo de velocidad, hasta acabar corriendo. Muy bien todo el tiempo. Estuve mucho rato con las pulsaciones muy bajas. Pero como muchas veces me ocurre, la respiración no la llevaba nada bien, demasiado agitada. Al terminar se lo dije al doctor, que me suelo notar eso muchas veces. Me dijo que el corazón no tenía problemas, pero que es probable que la resporacion no la lleve bien acompasada, y así resulta esa sensación. Me recomendó hacer ejercicios de respiración para aprender a acompasar la carrera al ritmo respiratorio. A ver de donde puedo sacar algo de esto.

Martes, 19 de Julio: 65' CC (11,3 kms).
Carrera continua aprovechando el fresco de la mañana. Algo más rapido que otras veces al comienzo y manteniendo y recuperando después.. Mejor tiempo que nunca en la subida desde Carrefour por la Avenida del Aljarafe.

Jueves, 21 de Julio: 75' CC (12,3 kms).
Carrera continua, esta vez por la tarde. Con calor aunque tampoco en exceso. Aun así entre 30 y 32 grados. Subo por dos veces la cuesta de la avenida del Aljarafe. La segunda bastante más rápido.


Sábado, 23 de Julio: 32 kms caco.
Tocaban hoy en el plan 32 kms, pero como el último día de tirada larga debí haber corrido 30, y no pude hacerlos, además de encontrar las piernas algo bloqueadas, pensé no forzar en exceso y hacer al menos 30. Hoy volví a las cercanías de casa, para hacer un recorrido parecido al de hace 3 semanas, con tres subidas a la cuesta assistel, y otra a San Juan.
Afortunadamente la mañana estaba bastante fresca, 21° a las 7 de la mañana cuando empecé. Sólo subió hasta 25° a las 11.
Para empezar, añado un par de kilómetros por el camino del Zaudin, para a partir de aquí completar el recorrido de 28 de hace 3 semanas.
Bajo al Manchón, para afrontar por primera vez la fuerte subida. No la hago de seguido sino con tramos andando, períodos de 1+1 minutos. Al llegar a Nueva Sevilla bajo por aljamar, el camino más corto hasta cerca de carrefour, donde cruzo la autovía por el puente peatonal. Aquí me tomo un primer gel, cuando llevo unos 11 kms. Subo hasta Ciudad Expo sin muchos problemas y cruzo hacia Tomares a través del Pisa.
Cerca ya del pueblo, me viene un apretoncillo y tengo que hacer parada técnica. Desde aquí continúo un sube y baja hasta que de nuevo llego al Manchón.
Empiezo de nuevo la cuesta, y la subo a gusto, más o menos como la primera vez. En ésta ocasión, en vez de llegar a Nueva Sevilla, tiro directamente hacia casa, donde cambio mis botes de agua e isostar, ya vacíos por otros llenos. Llevo ya unos 22 kms y no me encuentro mal. Empiezo a pensar en llegar hasta los 32 previstos inicialmente, en lugar de los 30.
Vuelvo a bajar directo al Manchón. Por aquí me tomo un segundo gel. Éste con cafeína. Comienzo de nuevo la fuerte subida, ya cuesta más trabajo, pero nada imposible. Se nota ya un poquitín la subida de temperatura.
Al llegar al puente de ikea, ya decidido a hacer algunos kms más, tiro hacia Castilleja de la Cuesta, para subir desde Iguanas Ranas hasta arriba del pueblo. Añado así además, más metros de desnivel. La subida también sale muy bien. Cruzo hacia el centro de salud y de ahí a la parte alta de Aljamar. Para completar a 32,aún tengo que hacer algo de callejeo.
Termino cansado pero bastante bien, como las 3 últimas tiradas largas. Prácticamente no tengo nada del fuerte dolor de piernas. Y me noto aún con fuerzas, bien hidratado.
Sube bastante la moral a sólo 2 semanas. Parece que los entrenamientos se han asimilado bien y se ha notado mejoría.



Para llegar donde nunca antes has estado, tendrás que esforzarte como nunca antes lo has hecho

lunes, 18 de julio de 2016

Subida al Veleta (Sem. 7/10)

Semana de entrenamientos muy diferentes, en la semana siguiente a la que fui a reconocer el terreno a Sierra Nevada. Empezamos por una carrera continua normal con cuestas. La sorpresa vino el primer dia de entrenamiento en que hice series. Aunque fueron series de sólo 400m, la verdad que el cambio fue grande, estuve corriendo muy rápido comparado a otros días, y las pulsaciones no se resintieron mucho.
Luego vino el dia de la tirada larga, que pretendía llegar a 30 kms, pero se hizo muy duro, porque decidí irme con Segundo a hacer cuestas a la zona de La Cantina, en la ruta del agua, y de noche, para evitar el calor. Al final hice 24 kms, pero las sensaciones subiendo fueron buenas, me encontré con fuerzas. Lo peor que al final acabé con el coche en el taller por culpa de una rotura del carter, cuando íbamos por el camino, de regreso.
Y para finalizar, entrenamiento por Chipiona. Quise ampliar un poco hasta los 90' de carrera, pero así tarde. Hacía mucho calor y acabé destrozado, con muy poca fuerza, las pulsaciones por las nubes,... En fin, que fue un mal final de la semana de entrenamientos.
Espero en esta semana recuperar un poco y seguir sumando.


Lunes, 11 de julio: 75' CC (12 kms)
Trote matutino para evitar el calor, pero aún saliendo antes del amanecer, hacía más de 25º en la calle. Trote suave para comprobar como estaban las piernas del esfuerzo del sábado. Todo se encontraba en condiciones. Incluyo la subida de Avenida del Aljarafe para no perder la costumbre. Luego, cuando daba la vuelta por el Zaudín paré unos minutos a contemplar la salida del sol, que fue un espectáculo impresionante.

Miércoles, 13 de julio:  Cal + 10x400 (1' rec) + Enf (10,4 kms)
Hoy tocaba levantarse tempranito y hacer un poco de series. La vez anterior, hace dos semanas, estuve corriendo estas mismas series en torno a 4:50. Hoy en principio me levanté y empecé con poca gana. Pero poco a poco y para mi mayor sorpresa me he ido encontrando mejor. Empecé las primeras sobre 4:55. Pero ya a partir de la tercera estaba por debajo de 4:45. Ya estaba contento, y en la 6ª ya me encontraba corriendo por debajo de 4:40. Exhultante cuando en la octava me puse por debajo de 4:30, asombrado cuando en la 9ª me salió a 4:21, y no dí crédito cuando ya la última, que hice a tope, me salió en 4:08. Entiendo que para la mayoría de los mortales estos tiempos son de chichinabo, pero en mi caso, ni los más viejos del lugar. Hacía decenios que no corria a esa velocidad, ni aunque sean 400m. Y lo mejor de todo es que tampoco me esforcé en exceso. Sólo en la ultima serie pasé de 160ppm, con máximo de 162. Cuando otras veces no aguanto y paso de 170 con creces. Hubiese tenido fuerzas para seguir haciendo alguna más. Es increible. La mayor diferencia es el paseito largo que me dí el sábado entre 1600 y 2800m de altitud. Habrá podido esto influir en algo?? Yo supongo que sí, porque si no, no hay otra explicación.


Viernes, 15 de julio: 3h30 caco con cuestas. Toros, serpentina y aceite (24,2 kms)
 En primer lugar muchas gracias a Segundo, por hacerme compañía en este duro entrenamiento en hora golfa.Quería entrenar por este terreno, por que las cuestas son de dureza parecida a las que vi el sabado pasado en Sierra Nevada. Y mañana por la mañana no iba a poder ya que la familia quiere ir a la playa y hay que compaginarlo todo.
Llegamos con el coche a La Cantina y aparcamos alli, para usarlo como base.
Decidimos empezar por la cuesta de los Toros. Trote hasta la base de la cuesta. Todo el entorno precioso, con los últimos rayos de sol. Algo de calor pero tampoco demasiada. Hace mucho tiempo que no entreno por este terreno y no recordaba la dureza de la cuesta. Compagino trote y andar a intervalos de 1' y a veces de 30" cuando es más duro. Poco antes de llegar al cortijo, había puesta una cancela, por lo que decidims volver. Lo hicimos casi completo al trote.
Un par de perrillos nos acompañaron desde el principio hasta volver a llegar al coche.
Una vez en La Cantina, los acompañantes se quedaron y nos dispusimos a subir la Serpentina.
Tampoco recordaba su dureza, y me encuentro contento por haber decidido entrenar aqui, ya que es el mejor terreno para el Veleta. Por aquí principalmente ando en las curvas de herradura, y troto algo en las rectas. Poco a poco se hace de noche y hay que encender el frontal, aunque una luna casi llena da mucha claridad, y con las estrellas, hacen una noche preciosa.
Decidimos bajar al trote, y nos encontramos por sorpresa con un peloton de bicis grande, unas 30 por lo menos, con muchas luce encendidas, y que nos dims mutuos ánimos al cruzarnos.
Llegamos al coche con algo más de 14 kms. Repusimos en él bebida y decidimos cómo continuar, si volver a los Toros o volver a subir la Serpentina. Decidimos lo último. En esta subida me sentía algo más cansado, pero toda la parte del curveo se me hizo muy rápida. Luego en el resto de la cuesta apretando con pequeños trotes cuando podía. Creo que llegué arriba muy bien. En esta ocasion otro grupo de bicis nos pasó pero mientras ascendíamos.
Cuando al empezar a bajar me encuentro a Segundo se le ve algo fastidiado porque dice que ha pisado una roca y le duele el talón. Intenta trotar un poco y le es complicado. Total, decido que bajo yo un poco más rápido y luego volveré a subir hasta que nos volvamos a encontrar.
La verdad que tantas pasadas por el coche, ya eran cerca de las doce y no se apetecía mucho seguir corriendo, pero cuando llegué abajo pensé completar al menos una subida más, aun así me iba a quedar lejos de los 30 planificados. Llegué al coche y no tuve que reponer liquido, tenía los botes a mitad. Me dispongo a subir, pero al llegar a la primera curva me encuentro a Segundo. Me dice que le sigue doliendo y que prefiere no subir más. Le doy las llaves del coche y le digo que voy a intentar hacer otro par de kilometros para arriba, y la vuelta para llegar al menos a 24.
Subo como antes, compaginando algunos trotes. La zona de curveo se me vuelve a hacer corta, pero ya lo más duro es la soledad y en un sitio tan oscuro. Son más de las 12 de la noche y tampoco me cruzo ya con bicis. Cuando completo los 2 kms giro y me vuelvo al trote hasta el coche.
Segundo me da un susto tremendo al llegar abajo porque está sentado en una roca y sin luces. Llegamos al coche y nos disponemos a recuperar algo de fuerzas.
Las piernas me empezaron a doler pero no en demasía.
Ya no había ganas de haber hecho otra subida más, con lo que hubiese logrado casi llegar a los 30. Pero 3 subidas a la serpentina y una a la cuesta delos toros espero que esté bien. De haber sido el entrenamiento a otra hora seguro que lo hubies realizado, pero a una hora de calor, complicado también.
Finalmente decidimos ir a tomarnos unos piscolabis a Guillena, que hay más luz.También había la posibilidad de completar el fin de fiesta con el baño en el Chorrito.
Cogemos el coche de vuelta por el Carrril de la Mujer, pero sorpresa, porque aún nos quedaba lo más desagradable. Al cabo de unos 3 o 4 kms de marcha, el coche pilla una piedra que golpea en los bajos. Unos segundos después aviso de bajo nivel de aceite, paramos y ya nos dimos cuenta que se había roto el carter. Finalmente el coche quedó parado y perdió todo el aceite.
Menos mal que llamé a la asistencia en carretera, y al cabo de unos 3/4 de hora vino la grúa. Muy poco movimiento por esa zona, estabamos en medio del campo. Solo dos coches pasaron por allí y los dos se pararon a ver si necesitabamos algo.
Finalmente el de la grua, que por cierto es vecino de Rafael Panduro, llegó. Sin más problemas cargó el coche. Le pidió un taxi a Segundo para ir a su casa desde Guillena, y a mi junto al coche nos dejó en un taller al lado de casa. Ahora el lunes me dirán a cuanto asciende la broma.
Finalmente se fastidió el baño de madrugada en el Chorrito de El Viar, por culpa de la pérdida total de aceite. Es lo que pasa por juntarse con Segundo.
Al menos creo que pasamos una tarde noche muy divertida. De no ser por la compañía de Segundo no me habría atrevido a hacer algo así solo. Espero que él también se lo haya pasado bien.


Domingo, 17 de julio: 90' CC Chipiona (15 kms)
Carrera Continua de 1h30m en vez de 1h15 para compnsar que el dia anterior quedó el entrenamiento algo más corto. Mas tarde que otros dias, mucho calor, y la vuelta por arena muy dura. Al final las pulsaciones también muy altas. Día durísimo en general.

Para la semana que viene, tengo el miercoles la cita para hacer el test de esfuerzo, y para el fin de semana quiero volver a llegar a un entrenamiento de 30 kms.

 Los obstáculos son esas cosas espantosas que ves cuando apartas los ojos de tu meta

domingo, 10 de julio de 2016

Subida al Veleta (Sem. 6/10)

Entramos ya en las últimas 4 semanas de preparación para la Subida al Veleta del próximo 7 de agosto. En esta semana llegó el día tan esperado y tan temido, de hacer un entrenamiento sobre el mismo escenario de la prueba. Aunque conozco la zona bien, nunca había entrenado ni corrido por allí, y necesitaba esa toma de contacto para poder valorar de una manera más real mis posibilidades.
Dentro de hacer una distancia de alrededor de unos 20 kms, elegí no el tramo más alto, tampoco quería llegar a la cima antes de tiempo, sino los tramos intermedios que son los más duros, principalmente hasta la llegada a la Barrera de la Hoya de la Mora, unos 2550m de altitud. Que es donde se encuentra el punto de control de tiempo definitivo, antes de llegar a la cima.
Conocer de primera mano como son los kilómetros antes de llegar a este punto era lo más importante. Aún me quedarían por conocer los iniciales, pero donde se va a ver si soy capaz de completar el recorrido el próximo día 7, precisamente es en estos tramos.
Las sensaciones en general fueron buenas. Hice unos 1200m de desnivel positivo en 18 kms (luego completé hasta 22 en bajada). Las piernas no se me cargaron en exceso, teniendo en cuenta que en días anteriores había acabado fundido con desniveles positivos de casi 500m. Claro que fui mucho más tranquilo, andando mucho más, y además también pienso que al no haber bajadas las piernas también sufren menos por eso.
Lo que pude comprobar fue que las rampas no eran tan duras como las esperaba, excepto algunas puntualmente. La sensación de ir siempre cuesta arriba sin descanso era muy peculiar y diferente. Y el cansancio más que de tipo muscular, lo era de otra manera, seguramente por el efecto de la altitud. Aunque tampoco me afectó de una manera que me incapacitara. Así que contento de haber hecho el entrenamiento y, aunque sabiendo que es algo tremendamente duro y que será difícil, creo que sí que es algo que entra dentro de mis posibilidades, cosa que las semanas anteriores tampoco tenía tan claro.

Ahora quedan entrenamientos de largo kilometraje, donde habrá que meter las cuestas que se puedan, que tengo por las cercanías de casa. No se si volveré a hacer algún otro entrenamiento por Sierra Nevada, por la paliza que supone ir y volver en el mismo día.

Respecto al resto de entrenamientos de la semana, fueron carreras continuas suaves, pensando recuperar de semanas anteriores para el día del entrenamiento del Veleta. Además fueron en llano, porque estuvimos pasando unos días en Cabanas de Tavira, en Portugal.


Lunes, 4 de julio: 70' CC (11,4 kms).
Primer día de entrenamiento en Cabanas de Tavira. Muy buena temperatura y me encuentro en general todo el tiempo bastante bien. Gracias al strava heatmap, encuentro un bonito camino de tierra que conduce al pueblo de Tavira. Es un camino de tierra, especialmente para bicicletas llamado ecovia litoral, que va desde el cabo de San Vicente hasta Vila Real de S.Antonio. 214 kms en total, una pasada. Durante el recorrido cruzo un puente sobre el río Almargen, y paso por unas Salinas. luego la entrada en Tavira bastante fea y peligrosa, me acerco hasta el puente que va a la playa para hacer una foto de las vistas del pueblo. Luego camino de vuelta a un ritmito bastante bueno, que se hizo corta.


Miércoles, 6 de julio: 75' CC (12,4 kms).
Segundo día de entrenamiento desde Cabanas de Tavira. Carrera continua, aunque me encuentro algo más pesado que el dia anterior, y tambien hace más calor. Primero recorrido por el pueblo de Cabanas, luego intento coger un camino por la orilla del Rio, pero no encuentro salida. Luego vuelvo a tomar la Ecovía Litoral, en direccion a Cacela Velha. Camino muy bonito, con bastante arboleda a ratos. De haber salido por aqui directo quizás podría haber llegado y vuelto a Cacela, pero se me hace un poco tarde y al llegar a un imponente campo de golf, Quinta Baixo decido dar media vuelta.


Sábado, 9 de julio: 22 kms caco Sierra Nevada.
Llegó el día más temido para mi de las últimas semanas. Me iba a enfrentar cara a cara con el recorrido de la Subida al Veleta, con las cuestas continuas, con la altura, con el viento, con la temperatura, con todo lo que da miedo de una carrera tan dura como esta. Sabía que sería la prueba definitiva de si estoy en disposición de optar a poder finalizar la prueba o no. Casi que los entrenamientos de semanas anteriores han ido más dirigidos a este día que a la propia prueba.
En primer lugar, muchas gracias a Segundo, a Antonio y a Jose, por animarse a acompañarme en el viaje. Así todo fue muy fácil y ameno, y la excursión mereció mucho la pena.
Salimos un poco después de las 7 de El Manchon. Todo el camino de charloteo, chistes, cotilleos y vivencias varias. Paramos a desayunar en Riofrío, y sobre las 11 llegamos al lugar elegido por mi para empezar la ascensión. Hotel el Guerra. Aproximadamente km23 el día de la prueba. Casi 1600m de altura. Y en un punto donde el terreno es más suave, para empezar la ascensión con confianza.
El resto de compañeros se van con el coche hacia Hoya de la Mora. Segundo bajará en contra mano a buscarme, y el resto se quedarán dando paseos por la zona pues están convalecientes de diversos problemas.
El comienzo hasta el Centro de El Dornajo se hace prometedor, algunas bajadas, y las subidas corribles, aunque hago caco para no forzar lo más mínimo. Lo contrario que en los entrenos de otros días.
Algunos grupos de bicis que suben muy lento y que les llevaré echando el ojo en varias zonas del camino.
Llego al centro de visitantes y comienzo el tramo de carretera antigua. El tramo 4 de carrera, el más temible de todos exceptuando al último. Por este tramo aún hay arboleda, Ya estoy sobre los 1700m de altura. La cuestión es que el tramo me parece menos duro de lo que tenía en la cabeza. Las varias revueltas que tiene sí que hay rampas importantes, pero en las rectas se puede trotar. Intento continuar con la regla de hacer 1' trote y 1' andar, o bien 30" y 30". Me sorprende que las piernas no se cargan tanto. Claro que troto lo imprescindible. El ritmo medio que sale es en torno a 9' que no es malo. Tampoco me corto en parar a veces y hacer algunas fotos.
Continúo avanzando y ya pasado el km 8 tengo la primera visión del Veleta. Ya emociona, por lo que el día de la carrera tiene que ser un subidón importante. Aunque queda desde aquí muchísimo para llegar. Poco antes de llegar al cruce y acabar el tramo diviso a Segundo.
Al empezar el tramo 5 paro a sacar una piedra del zapato. Segundo avanza a un ritmo muy alto andando y yo compagino un poco de trote, pero poco a poco se me va alejando por delante. En este tramo, empiezo a sentir el cansancio, pero de una forma extraña y muy diferente. En vez de estar centrado en las piernas, es más en la respiración. Aunque las pulsaciones están sobre 155, quizás deberían estar mas bajo. Sin duda es el efecto de la altura. Aunque no me fue a más. Una pequeña limitación que no me permitía trotar demasiado.
Pasado el ultimo repecho fuerte, ya paso de los 2500m y llego a la Hoya de la Mora. Aquí saludo a Antonio y José, Segundo se reincorpora. Les digo que voy a intentar tirar 4 kms más hacia arriba. Segundo se anima a hacer otros 2 kms conmigo.
La primera sorpresa agradable es que en la barrera, la carretera está asfaltada recientemente y se encuentra en muy muy buen estado, esto puede facilitar las cosas.
En toda esta zona, muchísimos coches, mucha gente de excursión disfrutando de la montaña de todo tipo, y muchos ciclistas.
Intento seguir hacia arriba con la misma táctica, pero ya sólo troto cuando puedo y dejo de fijarme en el tiempo por el reloj para trotar o dejar de hacerlo. El ritmo ya queda más cercano a los 12' que a otra cosa. Pero aún así está bien para este tramo. Las pulsaciones no se resienten, siguen igual. Aunque sí es verdad que por momentos me encuentro que siento algún pequeño mareo, y en las piernas también siento ya cansancio. Muchas revueltas y de vez en cuando algún tramo duro. El Veleta desaparece un poco de la vista al pasar por algunos grupos de rocas. Y ahora da la impresión de que está más lejos, después de verlo desde lugares despejados aunque más lejanos. Llego a los 4 kms y decido continuar un poco hasta la altura de 2800m.
A partir de ahí vuelta de nuevo por la carretera, y salvo 2 o 3 pequeños descansos lo hago entero trotando. Al llegar, las piernas se nota que no están para nada igual.
Aún así la sensación que me llevo es muy buena. Pensaba que me iba a resultar y hacerse más duro. Creo que aunque será muy difícil y no las voy a tener todas al 100% conmigo, entra dentro de lo posible de conseguir, y voy a intentarlo con todas mis fuerzas.
El sol estuvo todo el tiempo presente, aunque a esas altura no se notó calor. El viento estuvo muy tranquilo. Suave brisa muy agradable. Lo único fue que acabamos todos un poco quemados por los rayos solares.
Luego nos buscamos un lugar a la sombra para dar cuenta de la bebida y de unas tortillas. Una del Viar y otra de San Bernardo. Las dos deliciosas.
Luego Antonio se ofreció para conducir de camino a casa y que yo pudiese descansar. Y durante la vuelta,, de nuevo mucha charla y cachondeo.
Estupendo día pasado en buena compañía, con gente que comparte tus propias locuras y las disfrutan. En definitiva con muy buena gente.

Pregúntate si lo que estás haciendo hoy te acerca al lugar en el que quieres estar mañana.