domingo, 28 de febrero de 2016

32ª Maraton de Sevilla

10ª Maratón que finalizo en m vida, y conseguida mi tercera mejor marca en la distancia, con 4h14m. Pero creo que quizás ha sido la que menos he disfrutado. Sensaciones encontradas, no corrí a un ritmo cómodo desde inicio, salvo en algún corto momento. No conseguía coger el ritmo que había entrenado y había estado llevando con facilidad en las últimas semanas.
Semanas antes que cada vez que entrenaba había sido muy emotivo por el asunto de mi Madre, aunque a veces también me venían sensaciones dispares, tanto de no tener ganas de correr como de volar más de la cuenta.
En mi fuero interno quería hace una gran carrera para brindarsela a ella. Bueno, en realidad quería hacer la mejor. tenía posibilidades de ello. Aunque por otro lado, y esto puede que fuese lo que me llevara a no tener el sentimiento que hacía falta para dar lo mejor; tenía miedo que un exceso de emotividad me llevara a pasarme de rosca. Quizás quise permanecer de inicio muy frío mentalmente, y para dar lo mejor de tí mismo hace falta un estado de emoción que yo mismo me lo achiqué por miedo.
El 95% de un Maratón es sentimiento y emoción. Puede que el miedo a un exceso de ellas me llevara a no estar con las necesarias para conseguir mi ritmo de carrera, el que me hubiese llevado a disfrutar y poco a poco ir alimentando ese sentimiento y esa emoción.
Puede que haya otros aspectos, como el dia tan raro que salió. una nube de polvo sahariano hizo que subiera la temperatura por encima de lo que estaba previsto. También puede que fuese por los constantes cambios de ritmo en los avituallamientos. Es muy difícil estar en tu mejor tiempo si cada 2,5 kms has de estar haciendo cambios de ritmos, en una carrera tan larga.

Pero vamos a la historia completa.

La últimas semanas había hecho unos buenos entrenamientos, estaba decidido a salir a un ritmo que me permitiera acabar por debajo de 4 horas y con opciones de conseguir la mejor marca de mi vida (3h56m).
Mi mayor preocupación durante esta semana eran los avituallamientos. Con los vasos, se bebe muy poca cantidad y hay que bajar bastante el ritmo para poder beber, con lo que en otras ocasiones me ha hecho ir con mi riñonera de dos botes y en un par de sitios recargar los botes por unos nuevos. Se tiene mucha ventaja así, porque se olvidan los avituallamientos de la organización y no hay que pararse en ellos ningún momento.

Pero por un lado la dificultad de encontrar a quien me pudiera llevar los botes (tampoco busqué en exceso) y que la riñonera que tengo ahora es demasiado grande (Merche usa la que he empleado en otras ocasiones, mas pequeña), me llevó a pensar la posibilidad de avituallarme con los vasos, tomando en vez de los efervescentes de Isostar, 4 geles durante el camino. Geles de Powerbar que se toman con poca agua y que tienen más cantidad de líquido de lo habitual (70 ml). También me tomaba como un reto, ya que lo he criticado tanto, probar a avituallarme tal como la organización ha estimado que es más conveniente.
Además me informé de que los avituallamientos de los kilómetros 5 y 10 iban con botellas. Para ellos me llevé efervescentes. Luego 4 geles. 3 normales para los kms 17,5; 25 y 30. Y otro con cafeína para el 35.
Lo mejor fue que el jueves se me ocurrió una genial idea. Primero se me ocurrió que si me llevaba una pajita pequeña, como la de los tetrabrik de zumo, podía beber el líquido mucho mejor. Y luego se me ocurrió tomar prestado del Burguer King, tapas de vaso de refresco de plástico. De varios tamaños para probar en la carrera la más conveniente. Cogí una pequeña y otra mediana, para probarlas en carrera. Pensaba que con el vaso tapado y una pajita iba a beber de maravilla...

En la Feria del Corredor
El sábado finalmente decidimos no ir a la comida de la pasta, y Merche y yo fuimos a por los dorsales por la tarde. No había ya por allí demasiada gente. A pesar de ello, pudimos saludar a algunos amigos. Jose Luis Olivares, que estaba entregando dorsales; Juanma, Félix, y Fernando Chacón.
La feria en general me gustó, creo que había más stands que otras veces. Muchos para poder comprar algunas cosas a buenos precios. Zapatillas, camisetas, calcetines, accesorios. Maravilloso para tener muchas ganas de gastarse los cuartos, cosa que no llevabamos. Salvo Merche que se llevó una camiseta, no compramos nada más. Lo que sí echamos fueron papeletas para muchos sorteos de diferentes carreras.

Los preparativos para la carrera no fueron demasiado costosos. Me llevé la riñonera pequeña con las bolsitas de efervescente, los 4 geles, móvil, auriculares, y alguna pastilla de glucosa para por si acaso. La camiseta y mallas habituales de las últimas carreras.
Además del avituallamiento, lo segundo que me preocupaban era la musculatura de las piernas, y un resto de una ampolla en el pie derecho que llevaba ya un hematoma que me podía perjudicar enormemente.
Respecto a las piernas, perdí alguna sesión de fisio, y en el último mes creo que tan sólo me dí una sesión. Hubiera necesitado bastante más. El lunes de la semana de la carrera fue la única sesión que me dí. Sin embargo el masaje que me dio Clara lo noté bastante bueno. Mucho mejor que otras veces.
En cuanto al pie, las dos ultimas semanas había estado limandome los callos cercanos al hematoma, se había suavizado el pie muchísimo. Y cada noche me untaba en los pies crema exfoliante.

Vamos motivos de preocupación grandes, y precisamente el que menos me preocupaba, que era el ritmo; fue el que falló.

El descanso de esa noche fue bueno, aunque habíamos estado en danza hasta casi última hora, la tarde anterior llevando a los niños con la abuela.

Sobre las 8 llegamos Merche y yo al aparcamiento de las Moreras. Mucha gente había ya en él, pero finalmente conseguimos muy buen sitio. Luego camino del guardarropa de la puerta norte, donde también pudimos entrar fácil en el cuarto de baño. Hacía algo de frío pero no demasiado. Nos llevamos un par de camisetas para dejarlas antes de empezar a correr. Como dije anteriormente, día muy raro, el cielo con una neblina extraña, lluvia de barro que hubo por la noche. Y se presagiaba que el frío se iría rápido.

Camino de la linea de salida, como cada año, nos encontramos con David y con Pinteño. Es increíble, que maratón tras maratón nos encontramos a la salida. Esta vez compartíamos cajón de salida y las intenciones de llevar un ritmo parecido. Debí haberme pegado a ellos como una lapa, fue otro error no haberlo hecho.
Antes de entrar en el cajón, también nos saludamos con Carlos, hermano de Agustín, que le salió una espectacular carrera. Y ya dentro del cajón, de repente me saludó el amigo Daniel Sanabria, que me hizo en 2013 la entrevista para Planeta Running, y  que había venido a conocer la carrera. Un enorme placer saludarte y conocerte en persona, Daniel.



Con Merche. Con Daniel. Y con David, Pinteño y Merche, antes de la salida
Poco tiempo para la espera, porque se pasó muy rápido. Despedida de Merche, que también compartía el cajón con nosotros. A ella sí que le salió una fantástica carrera. La masa se empieza a mover, pasamos por la linea de salida y en marcha.

Daniel se va por delante. Yo intento cuadrar mi ritmo con Pinteño y David. Uno de los hitos importantes de una buena carrera para mí, es coger un buen ritmo de inicio. El que tengo previsto llevar o si no un poquito por debajo. La salida, a pesar de tanta gente, es muy limpia. Se puede correr muy bien sin impedimentos desde el inicio, no hay excusas. En la media de Sevilla, la salida fue muy bien. Cogí el ritmo deseado en el primer kilómetro y todo fue mantenerlo.
Mi deseo era ir un poco por debajo de 5:30, tal y como había entrenado en ritmos de 5:25 aproximadamente. Cuando paso el primer km me doy cuenta que voy por encima de 5:30, y encima la sensación no es buena, me encuentro forzado de forma que no me puedo explicar. Sigo compartiendo carrera con mis amigos, pero me empiezo a poner nervioso y es demasiado pronto para eso. La primera tontería que se me ocurre es apretar el ritmo a pesar de no tener buenas sensaciones. Consigo bajar de 5:30 en los kms 2, 3 y 4; pero ya sin compañía. Pinteño y David quedaron atrás. Y las sensaciones no han mejorado, no corro a gusto, no hay flow. Voy forzado y eso puede ser bastante malo con la gran cantidad de kilómetros que quedan.
Llega el primer avituallamiento en el km5, y va a ser una muestra del auténtico caos que se provoca. Gente por todos lados, cambios de ritmo, gente que se para, gente que se cruza, gente que tira botellas, de todo lo que se pueda imaginar y de lo más caótico. Y las mesas están bien dispuestas, y hay muchas. Los voluntarios hacen lo que pueden, pero es que es una gran cantidad de gente. Finalmente consigo mi botella, y también tardo algunos segundos en sacar las pastillas efervescentes y hacer la bebida. Pierdo una barbaridad de tiempo. Y lo peor no es eso, sino que será una constante en todos los avituallamientos. Demasiadas pérdidas de ritmo para no ir sobrado precisamente. Es un hándicap tremendo para quien no va precisamente sobrado de ritmo ni de fuerzas.
Cerca de plaza de Cuba, veo a mis hermanas Amali y Marian, una gran alegría de verlas allí, me supongo que volverán a verme más tarde.

Por el puente de San Telmo pierdo también algo de tiempo metiendo las pastillas en la botella. Viendo los datos, un ritmo que se me había estabilizado por debajo de 5:30, y que quizás hubiera podido mantener pasa a acercarse a 5:50. Luego ya costó bastante recuperarlo. Por el Paseo Colón y en las cercanías de la Torre del Oro mucha gente animando, y sobre todo, haciendo fotos aprovechando las vistas. Puedo ver a Jose Antonio Rico, a Nando, a Jose Montaño.

Durante el paseo Colón entre intentar recuperar el ritmo, y beberme el isostar tengo entretenimiento. Me adelantan a buen ritmo un grupito de Jartibles, y enseguida llegamos a la calle Arjona y bajada del túnel. En la subida, de repente alguien se choca conmigo, me llevo un susto, pero resulta que es el amigo Leandro, que piensa hacer el maratón haciendo caco. Nos saludamos y sigo hacia adelante.

Llego al primer puesto intermedio, del km 7,5 en el que hay vasos de agua. Estoy deseando coger uno a ver si las tapas me funcionarán bien. Cojo uno de ellos y para mi decepción veo que las dos tapas que había cogido son demasiado grandes, por lo que no me servirán. Así que tiro las dos, una cosa menos que llevar encima y de la que preocuparse. Además bebo un poco apretando el vaso por una esquina, y me doy cuenta que sí puedo beber bien. Esto si que es una buena noticia.
Pero con éstas pruebas otra vez me pongo en cerca de 5:50, no hay manera de mantener el ritmo.

Pasando el km 9, algo antes de llegar a la glorieta del Alamillo, me cogen Pinteño y David. Finalmente ha sido una tontería ir por delante esto kilómetros, porque no he conseguido mantener el ritmo que me hubiese gustado ni tener buenas sensaciones.

Después del km 10. Foto: Footing Pepito
Pasamos por el km 10 en 1:00:10 de tiempo de carrera, 55:53 de tiempo real. Un poco por encima de lo deseado. Pero las sensaciones siguen sin ser buenas. Un poco más allá del paso, se encuentra el avituallamiento. El último en el que habrá botellas. Nuevo caos y dificultad para cogerla, pero lo consigo y a echarle los efervescentes de isostar. En la esquina de la Ronda del Tamarguillo, saludo al amigo Pepe, que como siempre se encuentra haciendo fotos. Esta vez con la compañía de Reyes, que esperamos que muy pronto esté restablecida para poder correr.

Busco por todas partes al amigo Segundo pero es imposible. No le encuentro por ningún sitio. Otro año más que no le puedo ver. Avanzamos por la Ronda, pero antes de hacer el giro hacia Pio XII, veo un lugar bastante adecuado para parar a orinar, que tengo ganas desde el comienzo. El problema es que perderé el contacto con David y Pinteño, pero tengo que arriesgarme, para mejor estar tranquilo el resto de carrera en este asunto.
Entre la parada, y que viene otro puesto de avituallamiento, ya con vasos, vuelta al caos de corredores, a cruces absurdos, gente que se para; y de nuevo el tiempo se vuelve a ir muy lejos de lo deseado. De camino hacia las murallas intento recuperar, pero no tengo hoy mi día, por lo que me acerco pero no me pongo por debajo de 5:30.

Por la ronda histórica y alrededor del km 15 montones de gente animando. Fue espectacular, más que otros años, apenas se habilitaba un estrecho pasillo. Y de nuevo multitud de fotógrafos. En esta ocasión el avituallamiento del 15 se encontraba algo más alejado. Esto ocurrió con alguno de los puestos. Sería por algún motivo logístico, pero deberían de estar donde justo estaba previsto que estuviesen.

Pasando el km 16, giramos hacia Luis Montoto, y primero veo a Abencio, que me saluda. Instantes después me encuentro con Antonio Acebal, que sigue trotando conmigo hasta la esquina de El Corte Inglés. Me dice que luego se acercará en la Plaza de España para acompañarme desde allí. Ya días antes me había dicho que quería acompañarme, pero mi ultima noticia era que al ser voluntario de la organización, esto se lo iba a impedir. Así que sorpresa.

Nos acercamos al punto 17,5; que es donde tengo previsto tomar el primer gel. Cojo el primero que sale de la riñonera y lo chupo antes de llegar al avituallamiento. Por aquí ya vamos avituados al caos y ya casi me da tiempo de coger incluso dos vasos. Los vasos no están llenos, a veces el voluntario te da el vaso frente a ti, por lo que se hace es chocar con él. Estos son aspectos a mejorar. Vasos llenos y brazo estirado sujetando, incluso ladeado en el sentido de mi marcha. Yo me puedo acercar a cogerlo y más difícil que se derrame. Pero lo peor de todo que siempre hay que bajar mucho el ritmo. Y más para coger al menos dos vasos.

Solvento esta primera toma de gel sin muchos problemas, al menos aparentemente, y afronto la Avenida de Kansas City, que siempre se me hace muy larga, hasta llegar al km 20. Intento centrarme en los alrededores, y no mirarme tanto hacia mi interior, y entretenerme con la gente que me rodea. El tema funciona porque esta calle muchas veces es el comienzo de mi fin, y en esta ocasión parece mas el principio de algo,
Al girar hacia el km 20 y pasarlo, las sensaciones son mucho más buenas. Y entonces empiezo a correr con mucha más confianza, y empezando a fluir. Los pelos se me empiezan a poner de punta, porque al fin me están llegando unas sensaciones increíbles. Sin darme cuenta me pongo a ritmo por debajo de 5:30, que es lo que yo deseaba. Son los momentos mejores de la carrera, en el sitio menos esperado. Paso la Media Maratón en un mal tiempo real de 1:59:23. Unos 4 o 5 minutos por encima de lo que hubiese querido, pero sorprendentemente feliz. Y aunque veo que conseguir mi objetivo es casi imposible, porque la segunda media debería ser mas baja que ese tiempo, sin embargo me siento contento. Al pasar la Media, se encuentra el avituallamiento que debería haber estado en el km 20, mucho mas lejos, pero puede que a mi me beneficiase por estar más tiempo manteniendo el ritmo. Debido a ello, el paso por el 22 se vuelve a resentir un poco.

Km 22. Foto: Footing Pepito
Pero con esas buenas sensaciones llegamos al punto donde de nuevo se encuentra Pepe. Y la sorpresa ahora es mayúscula. Porque veo que se encuentra con él, Espi. Llego casi a frotarme los ojos porque no me lo creo. No entiendo que ha pasado. Y no solo eso, sino que sigue corriendo a mi lado. Le pregunto que le ha pasado pero no quiere responder. Está claro que se paró, pero no se por qué fue. Porque si le ocurre algo no entiendo por qué sigue corriendo. El caso que continua conmigo, Me pregunta cómo voy, le digo que mal, pero en los últimos 2 o 3 kilómetros me había empezado a encontrar mucho mejor. De hecho he empezado a adelantar a gente. Pero unos instantes después, no llegaría a correr conmigo ni un kilómetro, dice que no puede seguir y se vuelve a parar. Me vuelvo a quedar a cuadros y continúo solo.
En el giro hacia la Avenida de la Paz, cerca del km 25, vuelvo a encontrarme en peor condición, las buenas sensaciones han ido pasando, pero al llegar al 25 debo tomarme un nuevo gel. En este km 25 paso con unos 5 minutos de retraso respecto al horario previsto. 2h21m32s de tiempo real. El avituallamiento de nuevo se vuelve a encontrar más lejos de donde debería, y en él me tomo un nuevo gel. Aunque en esta ocasión, las sensaciones no mejoran demasiado. Con suerte se mantienen. Las piernas empiezan a doler más. Sobre todo los cuádriceps, casi sin darme cuenta bajo más el ritmo, ya me acerco en torno a los 6'. Pero debo intentar que esta bajada de ritmo no sea radical. En cualquier caso quizás fue más la alarma que otra cosa, lo que tenia en los cuádriceps era dolor, no parecía que amenazaran calambres ni contracturas.

Cerca de la Gran Plaza estaban animando Jesús y Almudena. Una gran alegría veros. Las leves subidas y bajadas, casi inapreciables, pero no en un maratón; empiezan a dejarse sentir, por toda la avenida de la Cruz del Campo y del Greco. El globo de las 4 horas ya amenazaba que muy pronto me podía coger. Raro era que ya no lo hubiese hecho.
En la avenida del Greco el avituallamiento del 27,5. Aquí ya me voy acostumbrando y ya me he fijado que 100m antes aparece siempre una señal indicando que está próximo. Además la composición de ellos siempre es igual. Muchas mesas a un lado de vasos de agua, seguidas de alguna mesa al final con isotónica, y luego mas mesas al otro lado, de nuevo empezando con agua y acabando con isotónico. En algunos de ellos alguna fruta al final, plátano y naranja, de los que nunca tomé nada, y en este en concreto además daban un gel que tampoco cogí, aunque lo pude haber guardado para por si acaso hacía falta. Justo en el giro de la Avenida de El Greco, me caza el amigo Luisma. Charlamos un poco, a él se le ve muy bien, yo le digo que voy regular. Me dice que viene delante el globo de 4 horas. Le digo que si está muy lejos, y unos instantes después, justo al lado del edificio de El Corte Inglés, pasado ya el 28 me atrapa. La masa de corredores que va con él me engulle primero y luego, junto con Luisma, se van alejando muy lentamente. En estos momentos voy aún un poco por debajo de los 6' el kilómetro, pero no lo suficientemente rápido para continuar al ritmo de ellos.

Toda la recta hasta el km 30 se me hace muy complicada y dura, intentando mantener el ritmo dentro de lo posible. Paso el km 30 en 2h52 por mi reloj, cuando me hubiese gustado pasarlo en 2h45. En este kilómetro 30 vuelvo a beber todo lo que puedo de los vasos y a tomarme de nuevo un gel. Sólo me queda el especial de cafeína para el kilómetro 35.
De camino hacia la calle Manuel Siurot adelanto a Pepe Roldán, de los Pretorianos, pero no tengo ni ánimo ni fuerzas para decirle nada. Aunque es posible que se estuviera descolgando para esperar a sus compañeros.

Justo en la entrada en Manuel Siurot, en el km 31 vuelvo a ver a Amali y Marian. Buen subidón que supuso, les digo que voy mal, pero ellas me dicen que me ven muy bien, mucho mejor que otras veces. Pues sí que otras veces he debido de ir mal, me pienso!
Ahora voy por Manuel Siurot hasta llegar al campo del Betis, donde cogeremos la Palmera en sentido de vuelta. Esto supone hasta el kilómetro 32, que se hace igual de duro que la recta anterior en Nervión. Ahora también aprieta un poco más el sol y hasta eso se nota. En este bloque de kilómetros ya he bajado un poco más el ritmo y los hago entorno a 6'15. Una pena no haber podido aguantar ni siquiera este ritmo, porque ya voy haciendo cálculos con intenciones de finalizar por debajo de 4h10, o por defecto en menos de 4h15. Hubiera sido muy interesante aguantar a 6'15. Pero no.
La apatía y el cansancio me hizo ya entrar en ritmos de 6'30 los kilómetros 34 y 35. Hasta llegar al 35, ya dentro del parque; fue moverse entre gente continuamente parada. Yo seguía resistiendo las ganas de pararme. El problema era más el cansancio para poder llevar un buen ritmo, que un problema muscular en las piernas. Que sí que dolían, pero no como para impedirme correr.

A la entrada al parque, ya cerca del 35, empecé a buscar el gel con cafeína, y lo único que tenía era el normal de naranja. En ese momento caí en la verdadera razón de mi subidón a mitad de carrera. Está claro que el primer gel que me tomé fue por error el de cafeína. Pasé el km 35 en 3h24. 7 kilómetros que quedaban aún, Un esfuerzo considerable. Por la zona del avituallamiento vi a Antonio Acebal, y me dijo que iba a hacer una parada técnica y me buscaba en la Plaza de España.
Me costó bastante llegar a ella. A partir del km 36 ya iba rodando en torno a 7'. A la entrada de la Plaza recibo los ánimos de Nando y Chari, y a la salida, del amigo Pepe Sosa. Que me ofrece agua, pero no tengo ganas de tomar nada.

Ya saliendo del Parque, se incorpora conmigo Antonio Acebal. Pero me encuentro en muy malas condiciones como para poder estar de charla con él ni nada por el estilo. Una pena no haberme encontrado con un ritmo más bueno, en mejores condiciones, porque de esa manera me hubiese ayudado muchísimo a conseguir mi mejor marca.
Las ganas de en cualquier momento pararse y ponerse a andar eran enormes. El recuerdo de la fuerza de voluntad de mi Madre y su naturaleza de no rendirse nunca es lo que me mantenía en marcha. No iba a dejar que me parase.

Sobre el km 37. Foto: Jose Antonio Rico
Entro en la calle San Fernando, y mi hermana Elena también me da muchos ánimos. Y ya cerca de la Puerta Jerez, también Marcos mi compañero de trabajo. Así como Paco Crack, al principio de la Avenida de la Constitución. Ya estabamos prácticamente en el km 38. Pero del avituallamiento del 37,5 aún no había ni el menor rastro.

Hasta llegar a la plaza Nueva no hay rastro de él. Aparte de beber agua tomo una pastilla de glucosa para recuperar algo de fuerza y continúo mi camino. Al final de Tetuán también está mi hermana Pili ofreciéndome una botella de agua, pero hace poco que he bebido. Por esta zona no veo a mi compañero Antonio, que debe estar tirando fotos por esta zona.

Queda ya poco para salir del centro. Sigo manteniendome sin parar en ningún instante, por todo el camino la gente se para y hay que sortear a muchos. En la calle Trajano estoy a punto de caer cuando otro corredor se para en seco justo delante mío y me tropiezo con sus piernas al intentar adelantarme. Llego a la Alameda, siempre con la compañía de Antonio, ya pasamos el km 39. Hay una cantidad de gente tremenda por aquí, animando con mucha fuerza. A la entrada de la calle Calatrava se encuentra Segundo, pero ya yo también soy un zombie. A duras penas levanto un brazo y casi no le veo. La subida hasta el puente de la Barqueta se hace como se puede y a la salida del puente ya llegamos al km 40. Sólo unos segundos por debajo de las 4 horas.

Queda ya sólo disfrutar lo que se pueda de los 2 kilómetros que quedan para el estadio. Cada vez se ve más gente parada y aunque voy a un ritmo ridículo, he recuperado algo. Sobre el kilometro 41 veo a Jesús Rico y a Juanma. De aquí a la entrada al estadio ya no queda nada. Me despido de Antonio a poco de entrar, que me ha acompañado hasta aquí desde la Plaza de España.

Entro al estadio comprobando que es factible hacer menos de las 4h15 y aprieto el ritmo sobre el tartán. La emoción no es la de otras veces, estoy decepcionado por cómo ha resultado la carrera y contento a la vez de finalizar mi décima maratón. Miro al cielo y recuerdo a mi Madre durante los últimos metros. Mirando al cielo, el disco solar se ve a la perfección casi sin molestar con su luz.

Entrada en Meta. Foto: Footing Pepito


Cruzo la meta un poco tristón, con un tiempo neto de 4h14m32s. No he visto en la llegada ni a Juan Garrido, ni a Pepe. Miro el endomondo para ver donde va Merche y veo que va muy bien. Le queda ya poco para acabar de atravesar la zona del centro de la ciudad.

En la zona del estadio hasta llegar al túnel no hay nada de agua, y necesito una botella rápido porque me empiezo a marear un poco y me duelen mucho las piernas. Por lo que me hago dos o tres fotos, cojo mi medalla y me voy para el túnel.
En él cojo la bolsa donde está el agua y me encuentro a Pinteño y a David, que han hecho unos minutos menos que yo. Entramos en la zona de calentamiento del interior del túnel, y ahí me tiro al suelo a relajar un poco las piernas.
Miro el móvil y Merche ya está más cerca, por lo que decido ir al guardarropa a recoger las cosas, con muchas dificultades para ponerme de pie.
Ya en el guardarropa, veo que se puede acceder a la grada desde aqui y me siento a esperar. Desde aquí un poco tiempo después puedo ver entrar a Merche, a Hugo, y a Jose Manuel con su hijo Pablo en la sillita. Por más que chillo desde la grada, no se enteran ninguno.

A duras penas me voy a la salida del túnel norte y me encuentro con Merche. Ella sí que ha sido una gran campeona, bajando su tiempo del año pasado unos 17 minutos y acercándose una barbaridad a las 5 horas. Parece mentira, estoy muy orgulloso de ella. Y además, sola.

Pasa algún día y algo más orgulloso del resultado, aunque espero algún día dedicarle a mi Madre esa carrera fantástica. Habrá que seguir preparándose para que pueda llegar ese día.

Posición final: 8216 / 10805

Datos de la carrera por kilómetros






Película completa de la carrera:

Articulos relacionados por categoria