jueves, 8 de octubre de 2015

2ª Ultratrail La Pretoriana

Ultratrail La Pretoriana, prueba de casi 70 kms por caminos del Aljarafe, organizada por los Pretorianos de Tomares, con todo el cariño y buen saber hacer para y por los corredores, objetivo principal para ellos, siempre. Y que sale y llega al lado de mi casa. Todo un lujo como para prepararse e intentar hacer una fantastica carrera. Aparte de la espina del año pasado, que con la lesión que tuve no pude participar.

Una preparación y entrenamientos que he tenido este año, la verdad, bastante buenos. La única duda eran mis problemas de agarrotamiento de cuadriceps, pero que en las últimas semanas mejoraron bastante, y los tenía mejor que en las últimas semanas. Mis expectativas eran muchas, la crónica "ya escrita"... Pero como siempre pasa en estas pruebas, nada sucedió como estaba previsto. Y en esta ocasión no iba a ser una excepción.

La organización, perfecta como siempre. El viernes por la tarde había programadas unas charlas y actividades durante el período de recogida de dorsales, en el Polideportivo de Tomares. Incluyendo la recogida de alimentos para donación a Cáritas de Tomares. Estuve a primera hora por allí para recoger el dorsal y saludando a muchos amigos que hacía tiempo que no veía. Imposible nombrarlos a todos, porque son muchos. La bolsa del corredor, estupenda. Camiseta de manga larga conmemorativa de la prueba, manguitos, vaso plegable para poder usar en carrera y algunos geles y publicidades varias. Momentos de nerviosismo, porque la carrera es muy larga y da miedo no tener la certeza de lo que va a ocurrir a partir de un determinado número de kilómetros. Pero en general, estaba relativamente tranquilo, esperando disfrutar de un gran día.

Duermo bien, y como es un lujo encontrarse al lado de la salida, me despierto como sólo una hora antes. Me hago todos los preparativos y me voy directo desde casa andando para la salida de la carrera, sin necesidad de tener que pasar por guardarropa ni nada de nada. Eso hizo que el tiempo estuviese un poco justo y no pudiera charlar con más gente antes del inicio de la carrera. Pero en general, si que pude saludar a unos cuantos. Sobre todo del pelotón de cola de la carrera que es por donde me metí.
Antes de la Salida, con: Javier Rosales; Pepe, Segundo y Leandro; Fali Coleta y Pepe; Teo y Jose Miguel
Estaba precioso el polideportivo a esa hora, todavía de noche, llenas las pistas de gente dispuestas a hacer una locura. Y luego de un minuto de silencio se da la salida y a correr. Nada mas empezar la cuesta de salida del poli que la ando con mis compañeros del Tridente, Segundo y Pepe. Al llegar a la rotonda me pongo ya a trotar, y casi sin tiempo para despedidas ni desear suerte, me voy despegando poco a poco de los compañeros. Continúo el trote por todo el pueblo. Empieza ya a clarear el dia pero muy poco. Afortunadamente hay luz artificial hasta mas o menos el km 2 y allí ya practicamente no hacía falta. Troto todo el camino al Zaudín y aproximadamente la mitad de la cuesta que sube, ya por tierra en el camino del Rocío. En este trozo saludo y adelanto a Javier Gil y Chari, que finalmente harán una estupenda carrera.

A la derecha, en medio, se me ve a la salida. Foto: Footing Pepito
Tal como tenía previsto, troto todo el recorrido que cruza el Zaudín, y no paro hasta la subida del túnel que pasa debajo de la carretera de Mairena-Bormujos. Y tal como ya me imaginaba, y es una de las cosas que me daban miedo los dias anteriores de la carrera, voy totalmente sólo. Y es que ir sólo una carrera como esta de tantos kilómetros es un problema añadido.
En cualquier caso, todo este primer tramo voy bastante bien, trotando todo el tiempo y mirando el reloj casi nada. Tan sólo un instante que miré las pulsaciones y la verdad que las tenia bastante más altas que cuando he ido entrenando. Esperando que fuera por nervios, ya decidí no mirarlas más.

Pasamos la granja de los cerdos, con su olor habitual de los entrenamientos por el Cordel del Rocío. Y ya luego la larga bajada hacia el Rio Pudio, que me tomo con tranquilidad. Por aquí me adelanta el grupo de Eduardo Rangel, y ya cerca del puente romano veo que yo me voy acercando a Marmen y su amigo Jesús, que van por delante mia. Pero cerca del puente y antes de tomar el nuevo camino del Corredor del Pudio hago una breve parada técnica y se me escapan de la vista. Estamos sobre el km 6 y ya es casi de dia.

Pasando la presa del Pudio. Foto: Hugo Santander
Una de las novedades de este año es el breve paso por el nuevo Corredor del Pudio, una maravilla para entrenar y pasear, y el cruce por una pequeña presa que cuando llueve algo más y el rio tiene agua hay una pequeña cascada. Había que cruzar el rio por esta presa poniendo mucho cuidado. Había por allí no se cuántos Pretorianos, y Proteccion Civil cuidando que la gente cruzara sin problema, y también fotógrafos. Como Hugo, que fue al primer amigo-fotografo de los que saludé.

Nada más pasada la presa, coincido con el grandullón y más grande como persona, Harold. Corremos un poco de tiempo juntos y charlamos. Se enfrenta a la carrera con poco entrenamiento, pero 70 kms no es nada para lo que ha tenido que afrontar. Menos mal que Harold será capaz de superarlo. Continúo hacia adelante porque creo que le apetece más estar sólo, pero en pocos momentos vuelvo a mirar para atrás y veo que vuelve a venir Harold pero ahora acompañado de otro tipo bien grande aunque muy menudo: Super-Paco. Me adelantan y continuo un rato corriendo con ellos, grabando un pequeño video de recuerdo de ese instante. En ese momento pienso que Super-Paco se irá por delante y que ya no le volveré a ver más, como me ha ocurrido ya en multitud de carreras, que sólo he ido por delante suya unos pocos kilómetros al principio, hasta que me ha cogido y ya no habido forma de volverlo a ver.

Con Harold
Terminamos de recorrer el tramo de la Cañada Real de las Islas y giramos a la derecha por una pequeña subida por un olivar que se dirige a un paso subterráneo en la SE40 y finalmente hasta el AV1 de Almensilla. Por este tramo voy cruzandome varias veces con Harold, andando un poco más que antes en este tramo, y compaginandolo con trotar, pasa eso entre todos los que coincidimos en este tramo, que algunas veces te adelantan y otras eres tu quien pasas al que te adelantó hace un momento. El caso es que cuando se suaviza más la cuesta y vuelvo a trotar más, vuelvo a coger a Super-Paco y ya caigo que este recorrido no es el más adecuado para él. Lo comento con él, que lo que necesita es mucha más pendiente y en este recorrido hay muy poca. Un poco después me alcanza el amigo Pegata, y seguimos trotando y charlando juntos. Desde la Pretoriana del año pasado no le veía. Y estuvo lesionado y pensando no participar pero finalmente lo hizo y menudo carrerón que le salió.  El terreno se suaviza una vez más y con el trote Pegata y yo nos despegamos de Super-Paco.

Ya casi llegando a Almensilla, veo al gran Pepe, Footing Pepito, que aunque no le gustan mucho este tipo de pruebas está colaborando con la organización haciendo fotos. Como siempre, muchas gracias por todo el trabajo desinteresado para que podamos tener un bonito recuerdo de nuestras carreras.

Con Pegata, llegando a Almensilla. Foto: Footing Pepito
Llegamos al AV1 de Almensilla, km 11. En aquel momento ni veo que tiempo llevo ni nada. Ahora veo que iba un poco lento para lo hecho en algunos entrenamientos. Llegué a él en 1h19m.
Como avituallamientos llevaba en mi riñonera barritas de fruta, 4 minibocadillos de jamon de york y salchichón, y unos dátiles que me dio en la salida Pepe Sosa, el sabio de Coria, que me fui comiendo por el camino y que estaban riquísimos. Aparte, llevaba 2 botes, uno con agua y otro con isotonica, que debía de ir haciendo con pastillas esfervescentes en todos los puestos a partir del segundo. En este primer puesto sólo debía de reponer el bote de agua, pero aún asi piqué alguna otra cosa. Eso junto a recibir los animos de los Pretorianos encargados del puesto, que en cada uno de ellos trataban fantásticamente y conseguían que subiera la moral de los corredores.

Estando en este avituallamiento, cogí a Marmen y ya salí de allí junto con ella y su amigo Jesus. Sabía que Marmen era la rueda buena, así que ya decidí pegarme a ellos y hacer todo el camino que pudiera con su compañía. En otras pruebas que he hecho al final nunca hemos coincidido y Marmen está superfuerte, asi que sabía que juntandome con ellos me tenía que ir bien. Nada más salir del avituallamiento, en una subida donde aprovechamos para comer, ya se va por delante Pegata, ya sólo coincidimos en la salida del AV2, y Super-Paco, que lo vimos pararse, creo que a una parada técnica. Y ya no lo volví a ver hasta después de muchísimos kilómetros.

Sigo al trote con Marmen y Jesús. Atravesamos todo Almensilla y en los caminos hacia la Ermita de San Diego volvemos a coincidir varias veces con Harold, tambien vemos a Paco, el hijo de Super-Paco, que se deja ir hacia atrás, pensé que estaría esperando que llegara su Padre para continuar con él.
Con Marmen y Jesús, en la Ermita de S.Diego
Hago la segunda parada tecnica a la entrada del prado donde con frecuencia hay rebaños de vacas pastando, pero que hoy no había. Y continuo el precioso camino flanqueado por pinos, pero ya con algun que otro banco de arena, hacia la Ermita de San Diego, donde nos tomamos alguna foto.

Camino del AV2
Y ya sin parar todo seguido hasta el cruce de caminos donde se encuentra el AV2. Volvemos a saludar a amigos pretorianos y además nos volvemos a encontrar con Hugo, y en esta ocasión tambien Javier Serrano y Thierry. Aquí ya tengo que reponer los dos botes y hacer isotónica. Aparte de comer un fantástico minibocadillo de York y Queso, que se apetecía un montón y que me sentó muy bien. A mi modo de ver éste fue el mejor de los 6 avituallamientos.

Llegando al AV2. Foto: Hugo Santander
Al salir de allí ya tomamos camino directo hacia los Pinares de Aznalcázar. Vuelvo a coincidir con Harold y Pegata, que se va por delante y ya no le veré mas en toda la carrera, y al poco nos agrupamos de nuevo con Marmen y Jesus, que se habían entretenido algo más en el avituallamiento. Este camino resulta algo más complicado y ondulado, especialmente la parte que atraviesa el arroyo Majalberraque, que se encontraba casi como si hubiese habido una inundación hace poco. Nos echamos a andar bastantes más veces que antes. Aparte por aquí se empieza a despejar el dia de nubes, que hasta ahora había estado fresco y cubierto. Por lo que el sol se empieza a notar, al menos hasta que entremos en la zona principal de bosque.

Por la zona de eucaliptos
Al principio llegamos a una zona de eucaliptos, que se encuentra totalmente quemada, y por aquí ya hay muchos bancos de arena dificultando muchísimo ya el trote, y algunas que otras subidas y bajadas. Todo esto hace que se empiece a notar ya el cansancio. Ya no voy tan bien como antes, llevamos 25-26 kms y más de 3 horas de carrera. Demasiado pronto para empezar con algun problema. Pero aproximadamente en el km 27 entramos ya en la zona interior del pinar y ya el recorrido no es tan ondulado, sino más facil, plano y de una belleza única. Este es un paraje para correr inigualable y la verdad que muy poco conocido. Una pena que no se disputen más pruebas por aqui.
Con Marmen y Jesús, en la zona interior de los Pinares de Aznalcázar
Hago fotos y disfrutando del entorno la verdad que vuelvo a coger buen animo y a recuperar un poco, trotando todo lo que es posible y descansando y bebiendo o comiendo algun bocado cada poco tiempo. Aún así se hace largo el primer tramo hasta llegar al cruce de la carretera. Más de 30 kms y casi 4 horas de recorrido. No sé si fue por el sol que ya nos acaloraba en esa zona donde hay 2 o 3 kilometros de claro en el bosque, pero ya empezamos a andar más. Cerca del cruce que menciono estaba de nuevo Pepe tirando fotos, junto a Havie Rosales. Nos saludamos, seguimos y poco después volvemos a entrar en otra zona de pinar cerrado, afortunadamente porque ya el calor apretaba.

Mas allá del km 30, saludando a Pepe y Havie. Fotos: Footing Pepito
 
Quedaba poco para el AV3, pero a mi ya se me estaba haciendo eterno el llegar hasta a él. Marmen tuvo que parar unos instantes y Jesus se quedó esperandola por lo que me quedé sólo hasta llegar a ese punto, y notaba que los cuadriceps estaban empezando a cargarse y a doler. Y mucho. Empecé desde ese momento a echarles pomada a ver si reaccionaban un poco. Y por fin llegué al AV3, sobre el km 35 y ya casi 4h30. Y la verdad que llegué bastante mal. Bastante groggy. La verdad que ni recuerdo qué es lo que habia en este avituallamiento, me parece que no cogí nada. Lo unico que recuerdo es hablar con Rafael Panduro, que me dijo que iba regular, pero que salió adelante y de Potaje y Miguel Angel que me estuvieron animando y llenando los botes. Más para allá que para acá salí de alli, y no se si fue por el haber estado ese ratillo parado, las piernas ya no reaccionaban para nada y empezaban a doler mucho, mucho. Empezaba a notar un poco la especie de estrangulamiento que me agarrota totalmente las piernas y que había sentido en otras ocasiones cuando los cuadriceps los he tenido peor. Miraba para atrás y Marmen y Jesus no venian, la gente empezaba a pasar y yo iba casi tambaleandome de un lado a otro. Empezaba a agobiarme y mucho con que ya no llegaba al camping en 6 horas, unos instantes despues con que si seguian esos dolores, no solo no llegaria en 6h sino que tendría que retirarme...

El AV3
Intenté tranquilizarme y controlar un poco la situación. Olvidarlo todo y no parar. Si paraba el dolor iba a ir en aumento, así que intenté controlar el dolor y seguir andando todo lo rápido que podía, poniendome más pomada. Miraba para atrás y de Marmen y Jesús no había noticias, pero justo en ese instante un corredor se puso al lado mía y me dijo: Oye, tu eres Javier, verdad?
Lo miré una y dos veces de abajo a arriba, pensé que debía conocerlo, pero no. Total, que ya me dijo que era Jesús, un lector de éste blog. Precisamente, y lo que es la vida, la tarde anterior había leído un comentario suyo en mi última entrada, pero estaba hecho por un usuario Anónimo y tan solo firmado como JRM, con lo que no sabía quién había sido. Y ahora me lo encontraba allí, justo al lado mía.

El caso es que nos pusimos a charlar, y teníamos más cosas en común de la cuenta, también vive en Tomares, hasta es de El Glorioso... Y así, gracias a Jesús y charla que te charla, se fue pasando el tiempo y consiguió que reviviera. Poco a poco estaba recuperando la compostura. Cuando ya quedaba poco para abandonar el pinar, aún no estaba yo para trotar mucho tiempo, así que mi nuevo amigo se marchó hacia adelante y de nuevo me volví a quedar sólo. Quedaba por delante la parte mas dura para llegar al camping. Del km 38 al 45 el camino es ancho y con muy muy poca sombra. Un par de kilometros para llegar al cruce del Vado del Quema y luego otros 5 más al camping, encima ondulados. Lamentándome por tener de nuevo por delante 30 kms de sufrimiento, y ya he perdido la cuenta de las carreras en que esto me ha ocurrido, aparecieron por fin muy lentamente, andando y trotando, Marmen y Jesús. Pero no estaba yo para muchos trotes y se fueron poco a poco por delante, cada vez estaban más alejados.
Pero entonces saqué fuerzas de no se donde y me dije que tenía que intentar como fuese pegarme a ellos, que tenían que ser mi referencia. Así que con la experiencia ya de muchas caidas y resurrecciones en carreras, intenté poco a poco empezar a trotar, muy levemente y luego ampliando un poco el tiempo de trote. Andando de vez en cuando para descansar las piernas. Pero ellos hacían lo mismo, así que si quería alcanzarles tenía que ampliar el tiempo de trote, Así lo hice y poco a poco empecé a acercarme de nuevo a ellos, me fue subiendo la moral, hasta que en el cruce, ya más del km 40 me puse a su altura y les dije, "aquí estoy de nuevo".

Desde el Vado del Quema hacia el Camping. Momentos complicados
Lo que nos quedaba era duro, ya no miraba ni el reloj ni nada, las 6h que me había marcado estaban más que perdidas, pero con compañía se superaba mejor. El caso es que pronto se vio uno de mis mayores problemas y que no sé como debo de entrenar. Que andando voy lentisimo. Así que cuando andábamos juntos si intentaba ir al ritmo de ellos lo pasaba mal y si no se me escapaban fácilmente. Asi que decidí empezar de nuevo a hacer trotes, cuando el camino era más favorable, porque había varios repechos que no me permitían trotar con lo cargados que tenía los cuadriceps. Empecé a dejarlos escapar para luego trotar y ponerme a su altura, para luego volver a retrasarme y volverlos a coger. Pero luego me anime a trotar un poco más y empecé a irme unos metros por delante y luego cuando me cogían volvía a trotar. Luego me animé otro poco y nos empezábamos a acercar a corredores que teníamos por delante. Empecé a cogerles a ellos como referencia. En mis períodos de trote cada vez me quedaba mas cerca de ellos, un poco mas, otro poco hasta que les acabé cogiendo. Eso me subió aun más la moral. Ya tenía a la vista la torre de vigilancia que es donde se gira a izquierda para hacer una bajada hacia el camping y por ahí saludé a David, el marido de Marmen, que me hizo unas fotos. Seguí trotando hasta la bajada hacia el camino y eso me hizo coger una ventaja que fue por lo que llegué al camping antes que ellos. De todas formas esa ultima bajada la hice comiéndome uno de mis bocadillos de salchichón. Para poder parar lo menos posible y coger no demasiadas cosas del avituallamiento, que me retrasaría mucho.
Así llegué al Camping 45 kms y 6h20m de tiempo. Dos horas menos diez para hacer los últimos 10 kms de carrera. Una barbaridad.

Llegando al Camping con mis dos hijos. Foto: Sevilla Corre
Preciosa foto de Espi, con toda la familia
Ya en el Camping. Foto: Javier Serrano
Aunque llegué al camping algo mareadillo, subidon total, pues alli estaban esperando Merche y mis niños. Los que siempre me apoyan y están animando cuando más se los necesita. Es una gran alegría tener su apoyo en estas carreras en los momentos que más falta hace y no siempre lo agradezco como se merece. También estaba por allí el amigo Espi, con el resto de la legión de fotógrafos.
Los pretorianos que por allí había también como siempre animando y haciendolo todo más fácil. Entre Angelito y Pepe Roldan me ayudaron a llenar los botes. De comida cogí frutos secos y fuet. Lo que pasa es que el fuet no me gustó. Menos mal que ya me habia comido mi bocadillo particular antes de llegar. Merche me dio un masaje con la pomada en los cuadriceps y la arenga de Thierry para que cogiera camino hacia Tomares que hizo su efecto. La mejor noticia de todas, que mi hijo Javi me acompañaría por lo menos los proximos 15 kilómetros, hasta el puente romano.
Todo muy bien organizado en este punto. Con sello de control de los participantes en los dorsales, y tambien había la posibilidad de tratarse con podólogos y fisios. Aunque no había mucha cola, no quise esperar para darme un masaje. Quizás lo tenía que haber hecho, porque seguro que le hubiese sentado bien a mis piernas, creo que fue un error no hacerlo. Pero tampoco quería estar alli demasiado tiempo y que se me viniera el cuerpo abajo.

Salgo del Camping junto con Javi
A la salida del camping, fuimos andando tranquilamente comiendo lo que había cogido de comida. De repente caí en que iba a quitarme las cinchas rotulianas, ya que iba a correr poco y asi liberaba un poco las rodillas, Javi se volvió al Camping para dejarselas a Merche, y en ese momento se escucharon a lo lejos unos aplausos, que eran la señal de que Super-Paco había entrado en el Camping. Desde Almensilla no tenía noticias suyas y ahora estaba muy cerca.
A poco de salir, hay una zona de cortafuegos, con mucha arena, aunque afortunadamente estaba bien asentada despues de los ultimos dias de lluvia. Aun así era complicado. Aquí nos encontramos de nuevo con Jesus, el amigo lector, y los kilometros hasta casi la salida del pinar los hicimos andando junto a él. Marmen y el otro Jesús quedaron parados más rato en el AV4, por lo que ya no los vimos. Cuando el terreno era más firme, intenté trotar algunos instantes pero prácticamente no podía. Me unté mas pomada en los cuadriceps, y temiendo el calor que podria hacer al salir del pinar.

Con Javi y con Jesús, muchas gracias por ser lector del blog!!
Cuando esto ocurrió, por la zona de Lopaz, ya casi el km 50; nadie se veía por delante y tampoco por detrás. Tan solo Santi y Javier Rodriguez, que con un coche de la organizacion cada uno, pasaban por este tramo que era una autentica autopista al infierno, por la hora y el sol que caía. En una de esas pasadas cogí agua y también me dí con réflex que me ofrecieron, y me sentó de maravilla. Un acierto absoluto de la organización estar pendiente de los que ibamos por ese tramo de forma constante.
Pero lo que podia haber sido un infierno, sobre todo de haber ido sólo, se fue tornando en algo muy entretenido, por la charla que llevé con Javi, empezamos a hablar de cosas muy interesantes y eso hizo que se me fueran olvidando mis dolores.
De vez en cuando nos adelantaba un corredor a ritmo algo rápido, entre ellos el hijo de Super-Paco, pero no había ni rastro ni de éste, ni de Marmen y Jesús. El otro Jesus iba por delante, y tampoco se le veía. Poco a poco fui trotando cada vez un poco más y muy poco a poco empezaron a verse corredores por delante en el horizonte. Cada vez se veian más cerca, aunque las largas rectas confundían un poco por la distancia. En esas llegamos al cruce del Aeródromo, justo cuando un avión despegaba y pasó por encima de nuestras cabezas. Parecía que podiamos tocarlo con la mano.
Llegamos al AV5 y lo primero que hicimos fue preguntar que con qué edad se podía correr la Pretoriana, ya que a Javi ya le estaba picando el gusanillo y le daban ganas de participar. Allí tambien repusimos liquido y me estuve comiendo un pastelito que estaba riquísimo y que me sentó de maravilla. 52 kms y 7h40 llevaba ya de carrera. Quedaban pocos kms pero aún mucho tiempo.

Pasando el aeródromo, con los paracaidistas al fondo.
Cuando pasamos junto al aeródromo nos entretuvimos mirando los paracaidistas que estaba soltando el avión que había despegado, y así llegamos a Monasterejo, no sin antes habernos cruzado de nuevo con los coches de la organización. Aquí el terreno se complicaba un poco porque picaba para arriba y el trotecillo se volvió a perder, pero por contra por delante nuestra se veía un grupo numeroso de corredores, mayor de los que se veían hacía un rato.

Cuando quedaba poco para llegar al cruce de la carretera de Almensilla a Bollullos, por detras empezaba a verse la figura de Super-Paco. Después de tantos kilómetros parecía que íbamos a volver a coincidir. Yo ya estaba segurísimo de que en pocos minutos me adelantaría. Tanto que cogí la cámara para hacerme una foto con él cuando sucediese. Pero Javi insistía e insistía en que trotara y no me cogiera. Yo al principio no le hacia caso, pero luego empecé a trotar un poco. Mi hijo me insistia porque aguantara más tiempo, avanzabamos poco a poco y Super-Paco no aparecía. Llegamos al cruce de la carretera, donde había personal de protección civil con agua. Rellenamos una botella y les advertimos que venía Super-Paco. Cruzamos la carretera y continuamos trotando. Ahora ya incluso mejor que antes. Este terreno es más favorable. Y ya mantenía el trote durante bastante tiempo, casi casi que los kilometros caian continuos de trote muy lento, cosa que hacia un rato parecía imposible. Llegando a la Hacienda Torrequemada empezamos a coger algunos de los corredores que llevabamos por delante. Subimos el puente de la SE40 andando pero luego continuamos con el trote. Quedaba poco para llegar al puente romano, donde nos esperaban de nuevo Merche y los niños. En teoría Javi se saldría allí, pero se lo estaba pasando bien y decidió que se quería quedar hasta llegar a Tomares.
En la bajada final hasta el puente adelantamos a unos cuantos más y al llegar al AV6 estaba allí Jesus, habíamos vuelto a pillarle despues de tantos kilómetros. 61 kms y 9h10m.

Con Javi, subiendo el puente de la SE40
En el AV6
Saliendo del AV6 con Javi
En este punto, comí algo, reposté agua, saludé a más amigos, y por supuesto a la familia que estaba allí esperando. Jose no quiso venirse, así que Javi y yo salimos ya directos para Tomares. Pero lo primero que nos encontramos fue la cuesta que lleva hasta las granjas de cerdos, que son casi 2 kms de leve subida, pero que no se iba a poder trotar por aquí. Al principio empezamos con Jesús, pero luego él se fue por delante por lo ya dicho antes, que yo ando lentísimo. Subimos la cuesta ya metidos en un pelotoncillo en el que habríamos unos 6 o 7 corredores, y por detrás se veían Marmen y Jesus, que al llegar arriba de la cuesta nos cogieron. Ya nos contaron que Marmen había tenido muchos problemas con ampollas en los pies y que por eso se habían retrasado. Menos mal que yo no tuve ninguno. La crema exfoliante del Mercadona y el Proskin, esta vez si que funcionaron de maravilla.

Llegando a la zona del Zaudín. Foto: Silvia Haro
Se nos fueron un poco por delante, pero una vez cruzado el tunel bajo la carretera de Mairena a Bormujos, empezamos a trotar bastante de nuevo con lo que volvimos a coger gente y manteníamos la distancia respecto a nuestros amigos. Saludos a Silvia Haro, que desde allí hizo unas fotos preciosas. Luego la gran bajada hacia la entrada al Zaudín y ya estaba todo prácticamente hecho. Entrando ya en Tomares, un saludo con Miguel Angel, que se encontraba marcando el recorrido. Y otro luego con Potaje, que se encontraba en la esquina de las caracolas de el Carmen. Tuvimos que pasar por allí un repecho y recordé cuando estaba enfermo y pasaba por alli al volver a casa despues de dejar o recoger a mi hija del colegio y me costaba muchísmo esfuerzo subir. Igual que ahora, pero con casi 70 kms en las piernas.
En ese momento volví a recordar a Felipe Perez, como en muchos otros del día. Y es que cuando superes tu enfermedad, ya verás como ésta te ha dado más de lo que te ha quitado. Y lo mejor está por llegar.

En la pista de atletismo
No quedaba ya más qe entrar en el Polideportivo. Javi se fue a la grada y nada más entrar un abrazo a la gran Estrella Olivares. Quedaba la vuelta a toda la pista de atletismo. Nada más empezarla, la acababan Marmen y Jesús y un apretón de manos les dí como enhorabuena. Luego durante toda la pista no dejé de correr y subir a la grada tambien corriendo. Despues de entrar en meta y dar los abrazos pertinentes a la familia, una extraña foto de carnet metido en una esquina y luego a subir al podium. Como en todas las carreras que organizan los Pretorianos, desde el primero al último recibe el mismo agasajo en meta y el mismo trofeo. En esta ocasion como speaker de meta Javier Rosales y Cris, que me entregó el trofeo.
Entrada por el arco de meta
La entrega del trofeo
Luego una buena comida compuesta por bocadillo de lomo y una ensalada de pasta con su cerveza, y a descansar un poco hasta que llegara el resto del Tridente. Llegó Segundo, pero de Pepe no teníamos buenas noticias. Finalmente, y casi de sorpresa, también apareció entrando en meta antes del tiempo de corte. El Tridente al completo había conseguido acabar la carrera. Hasta ese instante no acabó La Pretoriana 2015.

Segundo con su trofeo
Pepe con su trofeo
Cual es la sensación y mi valoración final? Contento por haber conseguido mi primer trofeo en esta carrera. Una carrera que debe ser la mía, por estar al lado de casa, porque el terreno por el que discurre lo conozco a la perfeccion, y porque el terreno es  tal que hace que se noten menos mis problemas musculares, ya que no hay prácticamente ninguna gran subida montañosa, tan sólo algunas colinas. Contento por haber hecho un tiempo, con más de una hora y media antes de la hora de corte; que viendo los antecedentes donde he acabado raspando casi todas las pruebas, pocos hubieran apostado porque haría algo así.
Pero a la vez un poco triste, porque los entrenamientos que había hecho me habían llevado a pensar que podía haberlo hecho mejor. Que podría haber llegado antes. Aunque las piernas me permitieron llegar a la meta (hace un mes es probable que no hubiera podido), pensaba que estaban lo suficientemente recuperadas para al menos haber llegado al Camping en una condición aceptable. Y es un poco desesperante que salvo ocasiones que para contarlas sobran dedos de una mano, siempre me ocurra lo mismo con mis cuadriceps y siempre tenga que hacer frente a 30 o más kilometros finales de sufrimiento, luchando contra el dolor de piernas y el agarrotamiento muscular.
En fin, por otro lado, al dia siguiente vi en el facebook de Felipe Perez una buena noticia. Que su tratamiento contra el cancer le va mucho mejor, las esperanzas son mayores. Como él bien dice: "No rendirse nunca, luchar hasta el final y una sonrisa en la boca. No hay carrera mala, no hay entreno baldío."

Agradecimientos a todos los Pretorianos de Tomares y resto de voluntarios, por organizar una prueba tal como lo hacen, siempre pendiente del bienestar de los corredores. El secreto es disfrutar haciendo lo que hacen. Y se ve que lo viven y disfrutan desde el otro lado de una prueba de Ultrafondo. Agradecimientos a toda la gran cantidad de fotógrafos que hubo durante la prueba, nos han quedado unos recuerdos preciosos.
Agradecimiento a Jose Antonio Salas Lluch, por intentar hacer posible lo imposible.


El día en general fue estupendo, con sus momentos buenos, sus momentos malos. Multitud de vivencias, pasar mucho rato con amigos, con mi hijo Javi. Hacer amigos nuevos... Curioso que pensaba que iba a pasar casi toda la carrera sólo, y salvo los primeros kilometros, creo que en ninguno me encontré en soledad. Por encima de cualquier tipo de resultado, en una prueba de ultrafondo quedan este tipo de vivencias, y recordarlas es el tesoro más grande.


Yo ahora no se que hacer, dejar de hacer este tipo de carreras que acaban destrozandome las piernas? O bien intentar superarlo, mejorarlo, y el año que viene volver a estar aquí, tener estupendas vivencias nuevas; y volver a intentar hacer lo que de verdad creo que puedo ser capaz de hacer.



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