miércoles, 23 de octubre de 2013

4º Trail Turdetana. La Crónica.

Con el tercer Turdetanito ya en propiedad
Como casi siempre pasa, la cosas casi nunca salen como parecía que deberían salir.

Tenía los entrenamientos hechos, no me sentía presionado, ni excesivamente nervioso los dias antes. Confiado en que, al igual que el año pasado iba a poder dominar la carrera y disfrutar, que era mi objetivo principal. En mis pensamientos pensaba que me podría salir algo mejor o algo peor, pero para ser sincero ni se me pasaba por la cabeza que la carrera pudiera resultar como resultó.

No soy capaz de encontrar una explicación clara, de la lectura de la crónica lo mismo alguien me puede ayudar a sacar conclusiones de una carrera rara, rara.
Finalmente, y como ya tengo agotado el cupo de rendiciones; eso es lo mejor que pude conseguir, que no es poco, y con lo que me quedo. No rendirme.

Pero cómo fue que el día acabó tan diferente a como estaba previsto?

Preparo todos los detalles a llevar en la carrera tranquilamente el dia antes. Al descartarse la probabilidad de lluvia y no tener que llevar poncho ni nada por el estilo, decido estrenar mi riñonera raidlight. Es impresionante la capacidad que tiene. En ella llevaba fruta triturada del mercadona, frutos secos varios, uvas pasas y dátiles; además de barritas de fruta, las clásicas pastillas para hacer la isotónica de Isostar y los dos botes. Otra novedad, es que como con los calcetines de montaña del decathlon, en los entrenamientos que hice no tuve problemas de ampollas, por primera vez salí sin ponerme nada de esparadrapo ni omnifix en los pies.

Con Pedro Gámez (foto Jose Manuel Espinar)

Con Juan Antonio (foto Jose Manuel Espinar)

Con Pepe, David y Marmen (foto Jose Manuel Espinar)
Incluso puedo dormir esa noche relativamente bien, unas 5 horas. Gracias a Jose Luis Olivares, que tiene la deferencia de recogerme en casa para luego en meta no andar con dos coches. Por lo tanto el dia comenzó a la perfección.
Llegamos al polideportivo de Guillena con bastante tiempo de terminar de preparar detalles, ir al baño, y sobre todo de ver y saludar a muchos muchos amigos. Cuando se acerca la hora salimos a pasar el control de dorsales y, como el año pasado, quedo muy bien colocado para hacer la salida de los primeros.

Ultimas indicaciones y siendo aún de noche, se da la salida. Avanzo a un ritmo cómodo y tranquilo. En general la gente poco a poco me van adelantando pero no me preocupa porque el ritmo es el adecuado. Me mantengo cerca de Jose Luis Olivares, que es una de las buenas referencias para mi en la prueba.
De camino hacia el pantano de El Gergal poco a poco va amaneciendo y rápidamente encontramos la primera sorpresa, y es que no hacemos el camino por la carretera hasta el embalse, sino que nos desviamos a la izquierda por una durísima subida, aunque corta. Al final de esa subida Jose Luis me pasa, pero en la bajada y los bonitos tramos pegados al embalse vuelvo a pasar por delante suya. Se puede pensar que esto de pasarnos una y otra vez va a ser una constante durante la prueba, pero no va a ser así.
Al empezar la subida hacia el tramo restringido segunda sorpresa porque no la hacemos desde la orilla del pantano, sino que nos metemos por el interior del bosque de eucaliptos, con lo que la subida se hace más suave. Por este tramo nos adelanta a buen ritmo Segundo junto a Bético Petaito.

Todo pinta bastante bien, entramos en el tramo restringido, pero unos instantes después me extraña no escuchar en el endomondo ningún mensaje de mi mujer y paro un momento a ver que le pasa al movil. Para mi sorpresa se ha bloqueado con un código de dispositivo robado del antivirus de McAfee. Y no atino a ponerlo en marcha, Jose Luis se sorprende al verme parado y le digo que ahora sigo. Pero no soy capaz de ponerlo en marcha, me adelanta muchisima gente, practicamente todo el peloton, entre ellos Marmen, que de nuevo pierdo la oportunidad de ir con ella, y menuda carrera que se marcó. Para cuando lo consigo ha pasado un buen rato, y me encuentro como con la parada que hice el año pasado donde me quedé atrás del todo. Ya que estoy manipulando el movil y viendo que ya parece que voy a ir sólo decido sacar los auriculares y escuchar música, pero cuando consigo colocarlos me doy cuenta que estoy en un grupo donde se encuentran Pepe Sosa, Harold, Elio y Carlos Mera.

Con el grupo Jartible y Pepe por el tramo restringido (foto Rafa Jaldon)
No me preocupo en ese momento de haber perdido tanto tiempo porque me parece que el grupo es bastante bueno. Avanzamos a ritmo muy adecuado y andando en las subidas, exactamente lo que yo quería, y charlando animadamente, pero conforme avanza el tiempo nos vamos dando cuenta que los que estaban por delante se nos van yendo cada vez más lejos y que por detrás no se ve a nadie cerca. Y eso es bastante preocupante.
Vemos a un hombre y una mujer con problemas, y a otro corredor con problemas en las rodillas, que finalmente resulta ser Juan Labrador, el otro pupilo de Jesús, del pasado maratón.

Pasamos km 10 sin novedades y más allá. Bueno, las únicas novedades es que aparte de la cercanía de Juan Labrador seguimos aislados del planeta. Tan solo se ven algunos corredores muy adelante en los tramos donde el camino zigzaguea más. Me encuentro también con Rafa Jaldón, que este año tampoco ha podido hacer la carrera y que viene en la bici haciéndonos fotos, por esta zona del restringido y más tarde en la orilla del río. Luego no le vimos más, pero es que se le escacharró la bici. Muchas gracias Rafa por las fotos y ánimos.

Bajada al tramo cercano al río (foto Sepiachocobike)
Llegamos a la bajada hacia el rio y la hacemos con cuidado, al llegar abajo agradable sorpresa de encontrarnos a Jesús y Almudena, que nos hacen fotos.
Por el camino de la orilla del rio, la verdad que también creo que perdimos bastante tiempo, porque casi todo el rato vamos andando en fila de a uno y posiblemente hubiesemos podido correr más. Hasta que llegamos al túnel e incluso ahí nos paramos a hacer unas fotos.

Por el tramo cercano al río (fotos Rafa Jaldón)
A la salida del túnel, Carlos parece decidido a correr un poco y voy detrás suya, aunque poco después para, pero yo sigo al trote hasta llegar al pie de la cuesta que sube a la Cantina, por lo que me adelanto del grupo unos metros.

Llegando a La Cantina (foto Javier Serrano)
Llego al avituallamiento de La Cantina, en el que hay mucha animación, está Javier Serrano haciendo fotos y algunos otros amigos en la carpa. Relleno los dos botes de agua y mientras hago esto mi grupito pasa de largo y empiezan a subir la cuesta del kung-fu.

Empiezo la cuesta como unos 100 a 200 metros tras de ellos, pero me impongo una buena marcheta para volverlos a atrapar. La parte mas dura de la subida son las curvas que es donde hay mas pendiente, pero en las rectas de los zigzag me empeño en al menos trotar un poco y poco a poco voy dando alcance a los compañeros, primero a Harold y Elio y casi arriba del todo a Pepe y a Carlos.
Todo ello amenizado con ver a muchos amigos que van por delante y que están haciendo el descenso. Saludos y deseos de suerte a muchísimos, una lista interminable. Cuando paso al lado de Marmen, David me hace unas fotos y me dice que Jose Manuel Espinar se tuvo que ir, y es que no soy consciente pero se ha hecho tardísimo.

Subiendo el Kung-fú (foto David Gonzalez)
En lo alto del Kung-fu, aun sigo encontrándome las piernas en buen estado. Recibo la pulsera de control, el resto de compis se entretienen un poco y me voy para abajo al trote algo más rápido. Todavía por aquí tengo la ilusión y la confianza de que voy a remontar y que el final será mucho mejor. No obstante la bajada la hago controlando bastante, no me quiero embalar y cargar mucho las piernas, pero aun así noto que ya empiezan a sufrir. En la bajada me encuentro subiendo a Rafael Panduro, que me dice que ha estado a punto de retirarse pero que se ha recuperado bastante y ha vuelto a intentarlo.

Bajando el Kung-Fú (foto David Gonzalez)
Vuelta de nuevo a La Cantina, ahora avituallamiento sólido. Llegamos prácticamente agrupados los mismos que veníamos del río. Nos encontramos con Juan Labrador, que sí que ha decidido retirarse.
El avituallamientos muy bien, como algo de fruta, vuelvo a reponer un bote, algo de frutos secos. Aunque lo que vi mal es que mezclaran pipas con cascara entre el resto de frutos secos, no se podía coger un puñado y meterselo directo a la boca. Me adelanto en la salida del puesto, porque ahora sí que el resto de compañeros se ha entretenido más, y de camino al pantano en bajada como bastantes dátiles y uvas pasas de los que yo llevaba. En la barrera del pantano paro un poco a estirar los cuádriceps, y parece que me sienta bien. Nos volvemos a agrupar todos excepto Pepe que no se le ve a lo lejos y se ha entretenido de charla. Cruzamos el puente y nos acercamos a la cuesta de los toros. Pero en los tramos de llano anteriores prefiero aprovechar para trotar un poco, con lo que empiezo la subida por delante.

En las primeras rampas de subida cojo un ritmo bastante bueno, pero aqui hay que hacerlo todo sin trote para no desfallecer, Después de un par de zigzags puedo ver a Pepe y Rafael que se aproximan juntos al inicio de la cuesta. En una rama vuelvo a ver, como al principio de carrera, un cartel con un mensaje dedicado a Harold "Un mojon pa ti, Haro", puesto por algún Jartible que ha pasado antes por allí, menuda guasa de esta gente. Sigo hacia arriba, por momentos disfrutando de las buenas vistas, pero princpalmente subiendo la cuesta que cada vez se hace mas y mas dura, hasta que llega un momento que parece que no acaba nunca y se empieza a sufrir mucho mucho de verdad. Empiezo a mirar para atrás, pero los compis tampoco lo deben estar pasando muy bien porque no se aproximan. A la llegada al cortijo el terreno se suaviza un poco y al poco de llegar a la bifurcación a Castilblanco me aproximo hasta casi alcanzar a un pequeño grupo que iba delante nuestra. Aprovecho para comer más uvas y dátiles, y suena el teléfono por lo que puedo hablar por fin con mi mujer que me dice que en el endomondo no se ha visto nada. Luego, otra vez se nota la pendiente arriba hasta llegar a la casa donde hay unos grifos en la pared y en donde aprovecho para refrescarme. El resto del grupo me alcanza y nos unimos los que estabamos antes además de Rafael Panduro y un chaval de Los Lentos que pillamos, que se le veía muy cascado y que vió el cielo al comprobar donde había un grifo. El calor empezaba a apretar con fuerza, las previsiones de los dias antes de lluvia cambiaron a sol, y con el sol directo encima y tantos kms, a mi se me hace muy duro.

En el terreno de falso llano hasta el pantano hacemos grupo y nos vamos marcando objetivos cercanos para andar y trotar, ya me empiezo a notar que las piernas no van muy bien y se va a sufrir. Excepto Rafael y el Lento, que quedan detrás, en la bajada grande hacia el pantano de Castilblanco se van todos por delante y mis cuádriceps ya se puede decir que empiezan a sufrir de verdad. A la llegada al pantano, me encuentro muy muy cansado, y curiosamente y por primera vez en toda la mañana miro el reloj y me doy cuenta que llevo 5h23m. Hago cálculos y me doy cuenta de que voy a tener muy dificil llegar a Castilblanco en tiempo de corte que son 6h30. Quedan unos 7 kms pero con una tremenda cuesta. En ese momento y por primera vez me hago consciente de cómo se ha puesto esto y que voy a tener muy dificil acabar la carrera. Es un pensamiento que para nada había tenido durante la mañana ni en ningun momento preparando la prueba, ...no llegar al corte de Castilblanco. Pero ahora es una autentica realidad.

Los compañeros parece que se han dado cuenta tambien porque todos se van por delante, y empieza la lucha con la tremenda cuesta de unos 3 kms que casi te pone en el pueblo de Castilblanco. El calor es extenuante, pero no hay mas remedio que soportarlo. Hago calculos y más cálculos. En el pantano estamos aproximadamente en el km 35, no sé si el control está en el km 42 o en el 43. Hacer 7 kms en muy poco más de una hora será muy difícil, pero 8 poco menos que imposible. Se me pasan por la cabeza los peores pensamientos de que no lo voy a conseguir, las piernas están ya muy muy castigadas. Creo que las bajadas anteriores me han castigado más incluso que las subidas.
En ese momento suena el movil y veo que es mi mujer, le digo que voy muy mal, que veo dificil llegar al control intermedio. Me da animos, pero para mi sorpresa le pasa al telefono a mi niña. Me callo y habla ella. Me dice que muchos animos, que corra mucho que tengo que llegar el primero y que se van a la meta a verme. El subidón que da eso es indescriptible, escalofríos me recorren por la espalda; y estoy en plena subida (no del subidón sino la geográfica), pero aún así casi sin darme cuenta estoy trotando por la cuesta hacia arriba. Me esfuerzo en dar todo lo que tengo. Me convenzo de que no hay rendición posible, el cupo agotado me lo impide. Tampoco hay posibilidad de dosificar esfuerzos, ya no hay tiempo de eso. Mi unica meta es Castilblanco, no puedo pensar en lo que viene después porque si no, no estaré alli.
Estos kms entre el 37 y el 40 son durísimos. En mis pensamientos anteriores, me imaginaba en estos instantes poder trotar, pero no para llegar a tiempo al control sino por estar haciendo una grándisima carrera. Pero es lo que hay, la prueba pone a cada uno en el sitio que le corresponde, y está claro que el mío es este.

Como antes dije el resto de compañeros van andando pero aun asi se me alejan. El unico que tengo más a la vista y me esfuerzo por no perderle es a Harold. Miro hacia atras y veo a Rafael muy lejos. En esos instantes recibo otra llamada. Mi amigo y compañero de pundonnó, Agustín. Me dice que con una hora de retraso, pero que está a punto de entrar a Castilblanco con la bici para acompañarme. Le digo que aún me falta para llegar a mi también y me responde que tranquilo que llega al rescate.

Aunque a mis compis anteriores no les puedo coger (Pepe Sosa se ve delante de todos y parece el más fuerte) si que adelantamos a otro corredor de amarillo, del club km21. Cuando lo veo pienso que qué bonito club, 21 kms es lo que deberiamos de hacer y no esto. El caso es que cuando le paso le pregunto y me dice que va deshidratado. Le ofrezco agua y me dice que ya tiene. La verdad es que le veo entregado y con poquisimas posibilidades de pasar el corte. Llego al cruce con el camino de entrada a Castilblanco de otros años, pero esta vez hay que continuar subiendo algo más de un km más. Continúo de la misma forma, trotando en ocasiones e intentando descansar un poco las piernas andando para no bloquearlas del todo que  podria ser fatal. Por fin llego arriba y llega la bifurcación entre rocas que ya conocía. Ya sé que desde aquí es suave bajada hasta el pueblo y de lo que rápidamente me doy cuenta es que me duelen los cuadriceps más bajando que en la subida, pero ahora ya me es imposible parar, tengo que trotar de largo aunque lento todo el rato, es que si no, no llego. Me quedan 10 minutos para acabar el corte y ya es seguro que si me queda más de kilometro y medio no voy a llegar. Pero ya veo las casas del pueblo, justo cuando ya estoy proximo a entrar en él, veo un tipo en bici con ropa de ciclista que se me aproxima. ¡Es Agustín! Me lo esperaba en bici pero vestido de cualquier otra cosa menos de ciclista. Se alegra un monton de verme porque ya pensaba él tambien que no llegaba. Me anima a no parar y a tranquilizarme que en un par de calles está ya allí el control. Dicho y hecho y tras un esfuerzo increible veo a mitad de la calle a Javier Rodriguez, de los Pretorianos, diciendome que no me preocupe, que ya he llegado en tiempo. No se me olvidará en la vida. 6h27m, que trabajito, Madre. Solo 3 minutos por debajo del tiempo de corte. Primera prueba superada. Javier me dice que tranquilo que lo que queda ya es un paseito hasta la meta. Si, sí, jajajajajaja.

Me paro un buen rato en el avituallamiento a beber, a rellenar botes, a comer. Veo a Pepe Sosa que estaba por allí aun esperando. También me sorprendo de ver a Rafael Panduro, que me dice que se ha retirado viendo que no le daba tiempo a llegar y ha entrado hacia el avituallamiento por un camino más corto. Una verdadera lástima.
Y aprovecho que estaba una fisioterapeuta para que con mi propio tubo de radio salil me de un masaje, alli mismo de pie, en medio de la calle. La verdad que creo que no hay manera de recuperar las piernas, he llegado a Castilblanco tremendamente fundido. En el rato que estoy allí que se demora por más de un cuarto de hora, entra también con dos o tres minutos ya pasado el tiempo de corte el corredor de amarillo, pero le dicen que por ese poco tiempo le dejan pasar y le sellan el dorsal. Justo en ese instante llegan en una furgoneta Antonio Acebal y otros Pretorianos para empezar a desmantelar el chiringuito y supongo que para llevarse a los que no siguen. Que mal rollo da eso, le digo a Pepe que nos vayamos rápido de alli y empezamos la tortura de atravesar el pueblo.
Cualquier atisbo de salud que quedara en mis cuadriceps voló bien lejos con las tremendas cuestas que hay en el pueblo, y una vez ya en las afueras empieza el terreno cuesta abajo. Es cuando hacemos cálculos y para 61,5 kms nos sale que necesitamos una media de unos 10 minutos el km. Esto no va a ser nada fácil porque con andar no es suficiente, vamos a tener que trotar al menos un poco en cada kilómetro. De paseo nada y va a ser una tortura que se va a demorar todavía unas 3 horas más. Va a hacer falta pundonno a expuertas para soportar eso, y la verdad que hubiese preferido tener que usar bastante menos y haber podido disfrutar de los ultimos kms mucho más. Pero allá vamos.
Pepe Sosa, que después de la semana anterior hacer la Cueva del Gato, está como un toro, es el que abre camino. En la parte paralela a la carretera, podemos conseguir un ritmo lento de trote pero seguro, parando en algunos momentos en algun paso más complicado, pero la verdad que se coge algo de confianza porque conseguimos cumplir los parciales que necesitamos. Saludamos efusivamente a Antonio Mayoral y Dani Calle, que nos sellan el dorsal en un punto de control, pero nos vamos rápido de allí que tenemos bastante prisa.

Llegando a los Búcaros (foto Sandra Sanchez)
Cruzamos la carretera y nos adentramos en la zona de la trialera. Antes de nada paramos a soltar algo de liquidos, lo que hace que el corredor del km21 por unos instantes nos rebase, aunque por poco tiempo. Estamos en el km 47, falta aún mucho, mucho. Muchísimo. Pero enseguida llegamos al avituallamiento de los búcaros, donde no vi ningun búcaro, pero perfectamente regentado por las chicas pretorianas. Fotos de Sandra, y alli la verdad que me entró bastante hambre. Juani se portó genial dandome una esquina de un sandwich que sería suyo. No me dio más porque tampoco me entraba, que si no seguro me lo hubiera dado entero.

El resto del camino hasta el polígono cercano a Guillena todo el tiempo casi lo mismo. Pepe abriendo camino todo el tiempo, yo intentandole seguir y no perder de vista todo el rato a base de pundonnó. A veces le perdía de vista, a veces esperaba él y le alcanzaba. Agustín en su bici intentando distraer con algo de charla, pero yo no estaba para mucha y le contestaba unicamente con bufidos... Dolores, dolores, muchos dolores, principalmente por las partes más tortuosas de trialera en que había que dar algún pequeño salto. Además del tremendo dolor de los cuádriceps, las plantas de los pies tambien dolían, pero nada de ampollas. Eclipsadas un poco por el otro dolor que era más grande. Y mierdas, mierdas y mas mierdas de vaca, el campo todo sembrado.
Muchisimo arte también y simpatía en el avituallamiento de agua ya cercano al fin del camino de Pepe Roldán y Fran Muriana. La verdad que todos los organizadores y voluntarios han estado a la altura de lo que es la prueba.

Llegamos a una cancela que decía Agustin que al terminarse ya estabamos en el polígono. Pero vaya cancela larga, solo recuerdo cancela, cancela y más cancela. Al llegar al Polígono por fin, el no saber exactamente que distancia final será hace que parezca que para 61,5 kms no llegamos y yo ya no puedo más . Ya puedo trotar a ritmo minúsculo y por pocos instantes, aun así hay que seguir derrochando pundonnó. Cruzamos carretera y nos aproximamos ya muy poco a poco al rio con esa incertidumbre y miedo. Pepe sigue tirando delante como desde que salimos de Castilblanco.

Llegando ya acompañado de mis niños (foto Merche)
Estamos ya muy cerquita, parece que el sufrimiento va a terminar y comenzará lo mejor del dia, porque ya se ve tan cerca el polideportivo que finalmente serán menos de 61kms y el tiempo cuadra. Veo a lo lejos a dos que vienen corriendo de frente, lejos, lejos. Miro bien y son me doy cuenta que son mis hijos Javi y Jose, que vienen a acompañarme los ultimos metros. Qué grandísima alegria, parece que me voy a echar a llorar como en la primera Turdetania, pero me contengo. Un fuerte abrazo que les doy a los dos. Pero qué tremenda alegria acabar la carrera con tan buena compañía. Cruzamos el rio con cuidado, ahora ya las piernas casi no duelen, se escuchan los gritos de mi hermana Angela desde la otra orilla. Subimos la ultima cuesta y me encuentro con el resto de la familia: mi hija, mi mujer y mis hermanas Amalia y Angela.
Llegada a la contrameta pretoriana con Agustín (foto: Perico)

Paso entre los Pretorianos (foto Merche)
Paso por la trasera del pabellón entre los Pretorianos de Tomares, muchos saludos y abrazos, y ya la llegada a meta. Con la música elegida previamente sonando, pedazo de detalle y currada que se pegaron Estrella y Abencio. La entrada como siempre espectacular, subimos al podium Pepe y yo a la vez. Me entrega el Turdetanito, el tercero ya, mi buen amigo Luis Manzanedo. Abrazos y fotografías de llegada también con Jose Luis Martín. Luego felicitaciones de todo el que estaba por alli, recogida de la camiseta y diploma, vaya bonita que es la camiseta de este año. Y directamente a comer por alli tirado en el suelo, la ensalada de pasta que es lo que mejor me entraba.

Entrando en meta con Pepe (foto David Gonzalez)

Entrega del trofeo por Luis Manzanedo
Foto final con Luis Manzanedo y Jose Luis Martin
Enhorabuena a todos los organizadores, los clubes Turdetania Team y Pretorianos de Tomares; como siempre han puesto todo su empeño en darlo todo porque la prueba continue con su caracter que la distingue, de darlo todo para el corredor y por tratar por igual desde el primero hasta el último. En esta ocasión puedo certificarlo totalmente, porque el ultimo en entrar en el tiempo estipulado de 10 horas en meta fui yo. Aunque tremendo detalle con algunos que entraron unos minutillos después, como La Veterana, que recibieron su regalo y trofeos como los demás.

Recibiendo las felicitaciones del amigo Segundo

Foto de familia final
Como balance particular de la carrera. No me esperaba para nada las cosas tal y como sucedieron. Fue una decepción acabar la prueba en ese tiempo, a la vez de una gran alegría no rendirme y poderla acabar tal como se presentaron las circunstancias. Me esperaba haber estado alrededor de una hora menos de tiempo, al menos al nivel del año pasado. No se bien los motivos, debilidad, mas entretenimiento del necesario al principio que me hizo quemar las naves en instantes donde debí haber guardado fuerzas,... No lo sé, pero esta carrera también quería para que me sirviera sobre la decisión de hacer o no nuevas locuras, como la Ultra de la Sierra Norte o La Valiente. Y ya tengo claro que por un tiempo voy a descansar de éstas cosas y después de unos dias de descanso empezaré y centraré los entrenamientos en el próximo Maratón de Sevilla; y luego, si se puede ya nos ocuparemos de los 101kms de Ronda. La mayor pena de este dia ha sido que la carrera me dominara a mí y no yo a ella como el año pasado, porque así no hay muchas opotunidades de disfrutarla como es debido. Acabé tremendamente agotado, sin poder mover practicamente las piernas y luego en casa incluso me dió algo de fiebre.
En cualquier caso seguro que el año que viene estaremos de nuevo aqui para quitarnos esa pequeña espinita que ha podido quedar. Esta prueba le tengo mucho cariño y siempre que se pueda será una de las fijas.





Muchas gracias a los animos de todos los amigos, familia, compañeros de carrera, amigos que habéis hecho fotos; especialmente gracias a Agustin por acompañarme en la bici en los malos momentos. Le eché muchisimo de menos en todo el principio de la carrera.
Con Agustín, gracias a tu ayuda en los últimos kms, la próxima de nuevo juntos



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