lunes, 13 de mayo de 2013

16º 101 Kms de Ronda. Resumen


A falta de la crónica detallada unas pinceladas de lo más importante.
Con Jose Manuel y Agustín, y las camisetas del reto.
Fin de semana intensísimo de emociones. Como resumen muy rápido de lo que pasó:
Fuera de carrera de nuevo en el cuartel, km 78.
En esta edición, al contrario de la pasada en que salí corriendo más tiempo, lo hice de manera mas reservada, arriesgando mucho menos y corriendo lo minimo indispensable.
Iban las cosas bastante bien, porque gracias a no parar para llenar botes hasta las Navetas, no dejar mochila en Setenil, etc, pude mantener unos tiempos sólo un poco por encima de los del año pasado y supuestamente, ahorrando mucha más energia.
Pero en las duras subidas de Setenil al Cuartel, km 65 aprox, empecé a notar falta de fuerzas, parecía la tipica bajona, pero al llegar al avituallamiento del km 68 prácticamente me caí al suelo de debilidad y mareos. No quería sentarme pero lo tuve que hacer. Veía que no podía avanzar, así no podía seguir. Con un par de pastelitos recuperé lo suficiente para ponerme en pié de nuevo. Las intenciones era intentar llegar al cuartel (a 10 kms de distancia), para alli reponer fuerzas con la comida caliente y la esperanza de recuperar. Entre medias 2 kms más de subida, y unos 6 de durisima bajada.
Estos 10 kms se hicieron eternos, tardamos en ellos unas 3 horas. Tenia la energía imprescindible para mover el cuerpo, pero tan lentísimamente. En cuanto intentaba un paso algo más rapido aparecían los mareos. Cada vez estaba más clara que la decision sensata era dejarlo con el recorrido tan duro que quedaba. Esto me reconcomía por dentro.
Pero al entrar al cuartel tomé una decisión que me dejaba más tranquilo. Llegamos alli sobre las 3:30. Para tener alguna posibilidad de éxito habría que salir de allí a las 5 de la mañana. El plan era ir directo a comer, luego podología a aliviar las ampollas y durante ese descanso recuperar el máximo posible.
Y finalmente salir del cuartel, y morir con las botas puestas, cuando llegara el coche escoba meterme en él, y si hubiese una recuperación quien sabe si llegar a meta.

Pero hubo una sorpresa más. Durante la comida me sentia mal, escalofrios, y de repente la frente la noté ardiendo. Parecía totalmente que tenia fiebre.A todo el que se cruzó conmigo le parecia igual, que tenía fiebre. Finalmente me acerqué al médico de carrera y se vió que aunque no mucha tenía. Así que en esas condiciones la decisión final era la unica posible.
Como posible causa el resfriado tan grande que pillé la semana pasada y del que aún no me había curado del todo. Es la explicación más razonable a esa perdida de fuerzas. Pero se me pasa por la cabeza la idea de que plantee como plantee la carrera, siempre voy a acabar fuera. Ya no sé que hacer para poder llegar a la meta aquí.

De nuevo fuera de carrera en el Cuartel. Esto ya para mi es un autentico malecifio.

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