martes, 6 de marzo de 2018

34ª Maratón de Sevilla. Crónica

13ª Maratón disputada en toda mi vida, y 12ª completada. Gafada por una especie de fuerte catarro o gripe o como se quiera llamar, que empezó a perjudicarme la semana de la Media Maratón. Y aún sigo sufriéndolo, ya más de 5 semanas después. Se hizo muy duro poderla acabar, pero afortunadamente pude hacerlo. Lo que me sigue sin gustar es que sigo sin saber correr bien un maratón, no sé elegir los ritmos adecuados, y en esta ocasión, que lo que tenía más fácil era decidir el ritmo a seguir, de nuevo no supe hacerlo, aparte de la enfermedad, buena parte de la culpa de volver a sufrir tanto fue de éste gran error.

El viernes por la tarde me fui a recoger el dorsal, para evitar bullas el sábado y estar más tranquilo. La feria del corredor bastante bien, bastantes cosas que ver entre stands de carreras y de material, pude saludar también a varios amigos. Aunque la bolsa del corredor pírrica como siempre. Muchas carreras de segunda y tercera línea tienen mejores regalos. Destaca el cortavientos que ni pone la edición de la carrera y que muy poco uso tiene. De traca es que la camiseta finisher se compre por 20 euros en la feria del corredor. Todo esto es algo que debería de cambiarse.

El sábado aproveché por la mañana a hacer unos 3 o 4 kilómetros para despertar las piernas y ya pude comprobar que la tos me seguía limitando bastante. Por la tarde fui con toda la familia a ver el Circo del Sol. Un gran espectáculo que vino bien para olvidar lo que se venía encima al día siguiente. Aunque en realidad no estaba excesivamente nervioso, al no tener esperanzas de poder correr muy rápido. Veía la carrera como la que hice luego de mi vuelta de los tratamientos de la hepatitis C en 2011, que me salió bastante bien, una de las mejores, aguantando el ritmo prácticamente hasta el final. Más bien, deseaba que la carrera se pareciera a ésa.


La noche fue complicada para descansar, supongo que al final dormiría algo menos de 4 horas. Preparo todo rápido y tomo algo de desayuno y tiro para aparcar en el parking de Las Moreras. Llegué ya algo tarde, sobre las 7:30 y ya había muchos coches, pero pude aparcar finalmente en un buen sitio bastante cerca de la puerta norte del Estadio. Sobre las 8 ya me dirigí a dejar la bolsa en el guardarropa, y ya para la salida tranquilo.Me llevé una botellita de agua con isotónica, para ir bebiéndola totalmente hasta el instante de la salida.

Como tenía el dorsal para el penúltimo cajón, me fui a él. En vez de meterme a cola. Pensé que así ya tenía algo adelantado. Por contrapartida, que me van a adelantar muchos corredores y difícil agarrarse al ritmo de otros. El tiempo, bastante bueno para correr, y en general, resistió toda la mañana. No hacía frío y nublado sin peligro de lluvia.


Se da la salida y avanzamos lento, a poco de llegar a la pancarta ya se empieza a correr. Los primeros pasos son más para buscar sitio y no caerse y, aunque ya lo había hecho un par de ocasiones antes, sentir la necesidad de hacer una parada técnica para evacuamiento de líquidos. No había hecho ni 400m y me paro en los laterales de la avenida de Carlos III, donde lo estaba haciendo todo el mundo. Estuve durante más de un minuto evacuando, y vuelta a recomenzar la carrera.

Al hacerlo, ya vi que me habían sobrepasado tanto el globo de las 3:45 como el de las 4 horas, pero vamos, que aquello no era mi guerra. Intento coger un ritmo que no me suponga mucho desgaste sin no fijarme en cual sea. Pero quizás ese fue el primer error, porque como no estaba para aguantar ritmos, un ritmo que de inicio me parecía asumible no lo iba a ser tanto.


Ya sobre la ronda de Triana, adelanté y saludé a Marcos Infantes, y al ir avanzando los primeros kilómetros me iba encontrando bien a un ritmo que era en torno a los 5:50.
En el avituallamiento de los 5 kms bastante lío, ya que todo el mundo se fue hacia la izquierda donde estaban las primeras mesas, yo me quedé esperando las de la derecha y pude coger bien la botella, que es lo que había en este primer punto. El tiempo de paso por encima de los 6' de media debido a la parada tan larga al principio, 30'40 de tiempo real.



Se cruza el puente de San Telmo y pasando por la Torre del Oro la animación es brutal. Desde antes ya se veía más gente que otras veces. Pero por esta zona está a tope. Además una chirigota, animando justo enfrente de la Torre.Luego, la gran ristra de fotógrafos sacando imágenes con la Torre del Oro detrás de los corredores, entre los cuales puedo saludar al gran Javier Serrano. Muchas gracias por tus fotos. Además puedo ver a muchos fotógrafos acreditados de la nueva empresa que toma imágenes de la carrera, Cano Fotosport. Afortunadamente han desaparecido los rateros de Marathon-photo. Algo por lo que felicitar a la organización.



Por toda esta zona me agarro al ritmo de tres corredores del Universo Sevilla y les sigo todo el tiempo. Pasamos el puente de Triana y el paso subterráneo de Arjona, con cuidado al subirlo con zancadas muy cortas, para no perder más fuerzas de la cuenta.


Gente también animando en Torneo, especialmente a la altura de la Barqueta, que está a rebosar, se forma un pasillo estrecho de corredores, que sube bastante la moral. Llegamos hasta el Alamillo, de vez en cuando grabo con la cámara de vídeo, que finalmente decidí llevármela de nuevo a la carrera. El ritmo que marco hasta el km 10 también es algo por debajo de 6'. Sigo llevando bien el ritmo, a gusto. Aunque toso de vez en cuando aún no me limita. Km 10 lo paso en 1h00m30s. Y el avituallamiento está bastantes metros más adelante, por lo que el masticable de Isostar que me he empezado a comer antes de llegar al 10 me empieza a pedir agua para bajarlo para abajo y hasta la curva del Carrefour la botella no aparece.


Una vez pasado el avituallamiento, los del Universo Sevilla se desperdigan pero luego vuelvo a ponerme a su altura. Llegados al km12, aparece un nuevo avituallamiento, y es bastante raro, porque hace muy poco que pasamos el anterior. Al retrasarse uno y adelantarse el siguiente, hace que casi de inmediato haya que volver a beber, pero puede que en el siguiente tardes más tiempo.
Poco antes de girar hacia la Ronda de Pío XII, los Pretorianos de Tomares que llevan los globos de 4h15, Andrés y Francisco, me cojen. Voy prácticamente a su ritmo. Un poco más lento. Pero es que yo estoy marchando un poco por debajo de 6'. Ellos deberían ir un pelin por encima de 6. Así que parece que van algo más rápido, por lo que no me fuerzo en intentar seguirlos. Nos mantendremos casi juntos unos cuantos cientos de metros, y a poca distancia unos cuántos kilómetros.


En éstos kilómetros hasta el arco de la Macarena, incluso hasta llegar a El Corte Inglés. Las sensaciones que tengo siempre son muy buenas y casi siempre corro fácil y a buen ritmo. Este año iba a ser igual e iba a continuar con un ritmo algo por debajo de los 6'. El grupito de los de Universo Sevilla ya se me fue de la vista, no se si por delante o por detrás. El paso del giro del Hotel Macarena y zona cercana a la muralla también fue tremendo. Totalmente abarrotado de gente.


Llego al km 15, ahora ya en un tiempo de 1h30m48, y sigo imaginando que me puede salir una muy buena carrera, similar a la del 2011. Los tiempos los estoy llevando muy parecidos a los de ese año. lo mejor es que las sensaciones son bastante buenas y se está haciendo el paseo hasta corto.De vez en cuando me viene algo de tos, pero parece que ya tengo las vias respiratorias bien abiertas y no me supone demasiada molestia.

Llego a la esquina de El Corte Inglés y giro a la izquierda. Por aqui ya están pasando corredores de cabeza de carrera, para ellos unos 28 kilómetros. Pero hay más gente viéndonos a nosotros que a los primeros, y vaya como animan. Poco después de girar, veo que la gente mirando hacia detrás mía da unos gritos impresionantes, como si de repente vieran a alguien muy muy conocido. Miro hacia atrás y se trata de un chino muy bajito y con gafas, sombrero, chaqueta amarilla y descalzo, que anda sonriendo y haciéndole aspavientos a la gente. Poco después llegamos al avituallamiento del 17,5 donde decido tomarme el gel de magnesio, para intentar evitar los posibles calambres que vengan a partir de ahora. Decido tomármelo antes que otras veces, porque si espero al 25 o 30, luego en esos kilómetros es donde me dan los calambres, así que más vale tomarlo antes de que me vayan a dar.

Entramos en la larga Avenida de Kansas City. Por aquí las sensaciones ya son un poquito peores. El ritmo se resiente un poquitín, y empiezo a notar las piernas, pero lo peor viene al entrar en la zona de Santa Clara, al girar a derecha, un pequeño repecho que llega hasta el kilómetro 20. Por aquí ya me empiezo a sentir bastante cansado y ya me empiezo a dar cuenta de que ésto se va a hacer bastante, bastante duro. Veo a Jose Antonio Rico, que me adelanta, pero ni me da para darle una voz y mandarle un saludo. El kilómetro 20 lo paso en: 2h01m14. Algo más lento que antes pero no tanto.
Por esta zona también muchísima gente animando, también una banda de música de rock tocando a una marcha impresionante, saludando a todos los corredores. Giro a derecha ya buscando la Media Maratón y en el km 21 será el último kilómetro que marque un poco por debajo de los 6'.





Llego a ver el arco de la Media al fondo y me ofrecen geles enervit. Al principio los rechazo, pero luego decido coger no vaya a ser que al final los necesite, y lo meto al saco. Paso la Media en 2h08m05, un tiempo prácticamente igual al que hice en 2011. Pero por lo que me parece intuir a partir de aquí la carrera no se va a parecer en nada a la de aquél año, desafortunadamente. Por aquí hay que pasar con las fuerzas prácticamente intactas, y yo ya las llevo bastante mermadas.
En la puerta del pabellón otro grupo de música, y delante de ellos las fotos de Pepito. Muchas gracias, Pepe por estar siempre ahí a pesar de todos los problemas y pocas ayudas que te dan.

Justo antes de tirar hacia la izquierda de nuevo para la Ronda del Tamarguillo, de nuevo un avituallamiento colocado antes de la cuenta. A partir de ahora ya tengo un masticable de Isostar para cada uno, cada 2,5 kilómetros. Pero hace poco del anterior, aun así me lo tomo.
Entro en la Ronda, y creo que por aquí vi a algún amigo, pero ya ni me acuerdo de quien se trataba. Empecé a trotar por aquí ya con las fuerzas mermadas. Demasiado y peligrosamente pronto. Me daban golpes de tos ya con mayor frecuencia. Kilómetro 22 ya iba casi a 6'30. En el 23 y 24 lo pude arreglar un poco acercandome a 6'15. Pero ya la suerte estaba echada. No había más. Por la esquina de Marqués de Pickman una alegría porque se acercó hasta allí mi familia para verme. No les pude decir más que iba regular.

Ya llegando al arco del kilómetro 25 iba prácticamente pidiendo la hora, con todo lo que quedaba aún por delante. Lo paso en 2h33m31, y para colmo el avituallamiento que se debería de encontrar por aquí es de los que retrasan.

Bebo todo lo que puedo sin parar a ritmo muy flojo, si tengo ocasión incluso dos vasos de agua, tomándome también el masticable de Isostar. Salgo de allí con bastantes ganas de pararme, pero entre la esperanza de que el avituallamiento me haga recuperar fuerzas y que creo que mi familia volverá a estar en la Gran Plaza, me hace volver a tirar para adelante.


Y así es. Les saludo a mi paso por allí, y ya les digo que voy bastante mal y me alejo en búsqueda ya del kilómetro 27. Al acabar la avenida del Greco y cruzar la avenida de Andalucía, hay un pequeñísmo repecho que me parece toda una montaña. Y a lo lejos, antes de girar por la calle sinaí voy practicamente zombi, para colmo antes de llegar al avituallamiento me dan varios golpes de tos y me provocan bastantes arcadas. Ya en el avituallamiento del 27,5 decido tomarme el gel de cafeina que llevaba conmigo. Al salir de allí intento recomponerme un poco y parece que recupero un poquitín de fuerza. Es una pena porque las piernas no me molestan en exceso, todos los problemas son de falta de fuerzas. Llego a la esquina de El Corte Inglés, donde sigue habiendo y animando una grandísima cantidad de gente.

Hasta llegar al km 30 queda una larga recta, pero cojo un ritmito en torno a 7' que consigo mantener, recuperandome un poco de la pájara tan tremenda que había pillado. En la esquina de Luis de Morales pienso que voy a volver a ver a la familia, pero no les veo. Sigo mi ritmillo, y más o menos a la altura del hotel NH me adelanta el globo de las 4h30 que llevan otro buen grupo de Pretorianos. No tengo ni fuerzas para saludar a nadie, y me adelantan a un ritmo muchísimo más vivo que el mío. Enseguida se van por delante, no como cuando me adelantó el globo de 4h15 que lo seguí viendo durante varios kilómetros.
Pasan unos metros por delante mía en el control del kilómetro 30, por donde paso en un tiempo de 3h08m36. A partir de aquí parece que las pocas fuerzas que había recuperado se vuelven a agotar. Giro a la derecha, para al fin llegar a la Avenida Manuel Siurot, que siempre se hace bastante dura y esta vez no iba a ser menos. Todo el tiempo diciéndome y repitiéndome, un poco más. Hasta esa esquina, hasta ese árbol. Y luego otro poco y otro poco. Así llegué al giro para tomar la Avenida de la Palmera. Iba bastante groggi, ni siquiera pude levantar la cabeza para ver el estadio del Glorioso, y poco después de entrar en la Palmera se encontraba el avituallamiento del 32,5. Kilómetro 33 según mi reloj, y aquí ya no tuve más remedio que echarme a andar un poco. Tenía que recuperar un poco las pulsaciones que las tenía por las nubes a causa del cansancio.







Tomo bastante líquido, y hasta el km 34 descanso bastante. Me sirve para recuperarme un poco. Pero queda muchísimo, se va a hacer muy largo y lo sé. Luego, hasta la entrada al parque de Maria Luisa, donde se encuentra el kilómetro 35 troto bastante. Por el parque me encuentro a Marcos, compañero del trabajo, que me hace unas fotos y me acompaña hasta salir del Parque.
Cerca de la Plaza de España también me saluda un viejo rockero, Juan Mora, que estaba viendo la carrera junto a Antonio Acebal y Carmelo.



Y finalmente la entrada en la Plaza de España. La verdad que esta recta hacía retrotraerse a los años de las primeras maratones donde éste mismo tramo era la recta de llegada. Ojalá hubiera sido así y ya hubiese entrado en Meta. Este año el paso por la Plaza era en sentido contrario y se sale del Parque hacia la Avenida de la Borbolla, llegando al Prado por detrás de la Plaza de España. No se si el cambio es debido a unas obras en la Plaza de América o por otro motivo, pero el tramo detras de la Plaza es más feo.
Por la  Plaza continúo con el trote sin pararme, muchos fotógrafos por aquí, como siempre. Entre ellos saludo a Miguel Angel Chaparro y a Javier Serrano por segunda vez. Muchas gracias por vuestro trabajo desinteresado. Especialmente a Miguel Angel, que tuvo que reparar la tarjeta de memoria para poder recuperar las fotos que creyó haber perdido.


Al salir del Parque, por la Borbolla, veo de nuevo a Marcos, que ya se despide. Y después recibo la llamada de Merche, que me dice que se encuentran en el bar Citroen. Muy poco me queda para llegar allí, como puedo. Al llegar paro un poco, y ya me dice Javi que quiere acompañarme hasta llegar al Estadio. Una alegría porque se hará muchísimo más llevadero. Pasando por el caballo nos adelanta Javier Rosales, y a la entrada de la calle San Fernando está el km 37, junto con un nuevo avituallamiento, adelantado 500m de donde debería de estar.



Renuevo energías en el avituallamiento, pero en ésta ocasión va a haber que esperar hasta 3 kilómetros sin echar un trago de agua, porque hasta pasado el 40 pasada la Barqueta no estará el  siguiente puesto.


Mucha gente por la calle San Fernando, hay que tener mucho cuidado de no tropezar con las vías del tranvía. Las nubes ya se han apartado y hay una luminosidad impresionante. Por la avenida de la Constitución el gentío es asombroso y ensordecedor. Como casi siempre recibo los ánimos de Pacokrack, y también de Teo. Esta parte del recorrido es la que más llega a emocionar, por el tunel de gritos, aplausos y ánimos que proporciona la gente. Aparecen las fuerzas de no se sabe dónde ni como. Por Tetuán y la calle Trajano algo menos de gente y continúo parando de vez en cuando para descansar un poco, me sigo notando con muy poca fuerza.



Al entrar a la Alameda, recibo el ánimo de mi tía Inmaculada, que estaba allí esperando mi paso. Por la Alameda se pasa ya el kilómetro 39. Muy cerquita ya de la llegada. Este final de carrera es espectacular, y la guida la pone la entrada en el Puente de la Barqueta, donde en unos arcos de Physiorelax se encuentra animando el gran @contadordekms. En plena entrada a la Isla de la Cartuja, le choqué la mano, aunque en ese momento aún no sabía que era él.


Al salir del puente, el paso por el kilómetro 40, en 4h31m25. Demasiado tiempo para lo que yo me creía que podría hacer. Demasiado comparado con esa maratón de 2011, cuando volví a correr luego de 17 años, finalmente el tiempo va a ser mucho más parecido a el de la primera maratón que finalicé en 1990, que al de aquella. Demasiado pensar en el tiempo. Un Maratón no es un fin en sí mismo, sino un medio. Demostrarte que eres capaz de superarte año tras año, superando las circunstancias de cada momento, diferentes en cada caso. No importa el tiempo que se haya hecho unos años atrás, ni el tiempo que puedan llegar a ser capaces de hacer otras personas. No cuenta el tiempo, sólo la valentía y fuerza de voluntad de cada uno. Demostrarte a tí mismo que eres capaz de afrontar y superar ese reto. Ese es el motivo para estar en la línea de salida, y de luchar hasta conseguir completar el recorrido. Y todo lo que se desarrolla en éste tiempo será un medio, para conseguir cosas mucho más importantes en la vida.

Todo eso iba pensando cuando me quedaban las fuerzas justas para ir andando ya sobre el kilómetro 41. Todo eso cuando mi hijo me dijo que le gustaría el año que viene participar en el Maratón. Sería una alegría que pudiera experimentar todo ésto por sí mismo, el sentido que tiene la superación de uno mismo de la lucha contra todo y contra tí mismo. Ojalá que fuera así. Ya lo veremos porque tendrá que entrenar y es complicado llegar a la linea de salida, pero estoy seguro que será capaz de conseguir, no ése fin, sino el medio, que le hará conquistar otras cosas que son las que verdaderamente importan en la vida.



Cuestan mucho trabajo esos últimos kilómetros, y Javi ya me tiene que abandonar, para buscar rápido la grada, mientras yo entro en el Estadio y cruzo la linea de meta. Finalmente lo pude conseguir, lo que es mi 12ª Maratón completada. Quizás haya menos emoción que otras veces, pero ha costado mucho, y cualquier entrada en meta supone un triunfo para celebrar por todo lo alto.



Al entrar en la pista, veo que vienen un grupo numerosisimo de personas con varios carritos con discapacitados, decido dejarles pasar para poder entrar en meta más espaciado, y no quedar perdido entre mucha gente. Cuando ya estamos en la recta final se paran, y tambien lo hago yo. Al final entro en meta prácticamente andando en un tiempo real de 4h51m42. Sólo un minuto por debajo de lo que fue mi primer Maratón. Da la impresion de que coincidir el tiempo con el primero significa que ya todo finalizó? Una parte de mí me decía todo el rato que éste podría ser el último Maratón de mi vida. Pero será eso lo que quiere decir, o será el principio de otra época? Cualquiera sabe, aunque lo que sí se sabe es que un par de días después ya se está pensando en cuál será el siguiente. Un Maratón es la tirada larga para el próximo.





 Una vez en la pista, recojo la medalla y el plástico, porque hace algo de frío. Saludo a Marcos Infante, que me adelantó antes de llegar al Estadio, y a algunos otros. Pepe desde la grada hace unas buenas fotos del momento. Y ya para el túnel del Estadio, donde empezó a cortarseme el cuerpo. No daban gran cosa a la llegada. Agua, manzana, isotónica, plátano,... Pero ya no quedaba isotónica, y hay que andar tanto hasta salir del Estadio, que preferí hacerlo lo antes posible. A Javi lo encontré en la zona del Guardarropa, y luego descansando nos hicimos unas fotos, con un nuevo amigo. El simpático japonés que iba jaleando a la gente durante toda la carrera.








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