jueves, 23 de febrero de 2017

33ª Maratón de Sevilla. Crónica

Llega el día de mi 12ª participación en un Maratón, y récord de 5ª consecutiva sin fallar en Sevilla. Bastante tranquilo desde que varios días antes abandonara la idea de salir a arriesgar para hacer menos de 4 horas de tiempo. Decidí salir a lo que saliese que me encontrara cómodo e intentar aguantarlo con la idea, iluso de mi, de intentar doblar la primera y la segunda media.
El viernes a mediodía ya fui a recoger el dorsal, por lo que el sabado estuve tranquilo en casa, incluso pude dormir bastante bien. Prueba de que mis pretensiones eran no machacarme es que volví a salir sin botes de líquido para intercambiarlos en varios sitios. Decidí llevar geles, como el año pasado. Y beber el agua que pudiera de los vasos de la organización. Geles para los kilómetros 10,20, 27'5 y 35. Estos dos últimos con cafeina.
La prueba principal de que iba a salir a disfrutar es que por primera vez decidí llevarme la cámara de acción. Afortunadamente pude encontrar una riñonera donde entrara bien junto con el pequeño trípode para sostenerla.
Además las previsiones de tiempo eran muy buenas para el domingo. Despues de un viernes y sábado con buen tiempo y casi que calor, para el domingo estaba previsto algo de lluvia y nublado. Además de una temperatura en torno a los 16º. Condiciones ideales y yo creo que de las que mejores he visto yo en mis maratones.

El domingo pude dormir relativamente bien. A las 6:30 en planta, ya tenia todos los cachivaches preparados. Lo unico que quedaba era unterme con proskin, principalmente los pies, vestirme y luego de desayunar un yogur y un plátano; a las 7 ya iba con el coche camino del estadio olimpico.
Aún de noche y la mañana estaba bastante desagradable. Viento, algo de lluvia y frio. Para llegar al estadio tiré por el interior de la Isla de la Cartuja y llamaba la atención la cantidad de gente que iba andando hacia la zona de salida del Maratón.

A las 7:30 ya había aparcado y me quedé un rato en el coche hasta que paró de llover. Parecía que podría llover un poco más después del inicio de la carrera, pero la prevision era de mejoría conforme avanzaran las horas.
Mi indumentaria de carrera no tiene diferencia si hace algo de frio a la salida, porque siempre prefiero ir lo más fresco posible. En cinco minutos de carrera ya desaparece el frío, y luego sobra todo. Llevaba camiseta, con manguitos en los brazos, como en la Media Maratón, y para resguardarme de la lluvia la gorra, para que el agua no entre en los ojos.

Sobre las 8 ya iba camino de la salida. Se notaba mucha, mucha gente, y aun asi de camino me encontré a Javier Gil. A los que no pude ver fue a Pinteño y David, que siempre nos encontramos en la salida, y este año por primera vez no fue asi.
Cuando llegué al cajón, ya la mayoría de corredores estaba dentro. Aun así pude avanzar un poco hasta colocarme mas o menos en su centro. Mi cajón era el penúltimo el de entre 3:45 y 4h. Pero lo que me extrañó mucho es que el globo de 4 horas estaba al inicio del cajón, y no dertás de él como hubiese sido lo lógico. En teoría yo deberia haber salido por delante del globo y en un momento determinado éste me hubiera adelantado, como el año pasado que lo hizo en el km 28. Pero tal como estaba colocado no iba a verlo en todo el tiempo.



La espera se hizo muy corta y enseguida la música se puso en marcha. Sin lluvia, algo de viento, pero bastante amenazante. Parecía que en cualquier momento se pondría a llover.
A las 8:30 en punto comenzó la carrera y unos 3 minutos después pasé por el arco de salida. Carrera fácil desde el inicio, sin problemas para correr en la salida a pesar de la cantidad de gente. Luego de una breve parada técnica para no tener problemas más adelante, el ritmo lo estabilicé encontrándome muy bien.
Entrada en la Ronda de Triana y lo que se notaba era calor, supongo que de la gran cantidad de gente corriendo y de la humedad que había en el ambiente. Aunque no quería mirar el reloj, el chivato del endomondo, que llevo puesto en el móvil me va diciendo que el ritmo que voy llevando aproximadamente sobre 5'40. Cualquier ritmo por debajo de 6 me parecía bastante bueno, y lo iba llevando sin problema así que me concentré en mantener esa sensacion. Casi sin pensarlo se cumplen los primeros 5 kilómetros de carrera y ya la gente va tomando posiciones para el primer avituallamiento, en el que como siempre hay botellas. Tomo la botella sin problemas y cerca de Plaza de Cuba saludo a dos de mis hermanas que se encuentran animando. Cruce del puente y al girar hacia el Paseo Colon, me fijo a ver si hay algún amigo haciendo fotos como otras veces, pero no veo a nadie. Pero lo que se nota es que el paseo está a reventar de público animando, da la impresión que más que otras veces. Y el caso es que fue una constante en toda la carrera, me pareció ver a más gente que nunca animando, sobre todo en determinados cruces y lugares, era espectacular.



Sin novedades en estos kilómetros, el paso subterráneo de Arjona que como siempre lo podrían evitar, para sorpresa resultó ser mi kilómetro más rápido de toda la carrera. Y luego por la calle Torneo se empezó a notar el viento en contra, aunque tampoco llegaba a molestar en exceso. Por todo este recorrido yo iba aproximadamente manteniendo bien el ritmo sin problemas, pero en un momento dado en que miré las pulsaciones, las vi que se encontraban por encima de 150, cosa que sin estar mal, para los pocos kilometros que llevaba y para ir pensando que el iba manteniendo el ritmo sin problemas eran un poquitín altas. Quizás en ese momento hubiera sido inteligente bajar un poquitín el ritmo, pero ni lo pensé.

Antes de la bajada del túnel (Foto: abc de Sevilla)

Al paso por Barqueta tuve un pequeño despiste, porque pensaba que ya estabamos en el Alamillo. En este cruce era brutal la gente que había animando y entre ellos pude ver a Antonio García Montilla haciendo fotos. Pero es que luego al llegar al Alamillo, tambien había una gran cantidad de personas, así como gran cantidad de fotografos de marathon fotos, haciendo fotos.



Con mi cámara de video, de vez en cuando la sacaba y tomaba algunas imágenes. Tampoco muy largas ni demasiadas veces, porque tampoco quería entretenerme demasiado con eso. Pero no era muy complicado sacar, grabar y guardar de nuevo la cámara.

Llega el kilómetro 10, y en el reloj de carrera se marcan ya 1 hora y 0 minutos. El paso real para mí es de 57'22, que si no estoy desgastandome mucho, como así parece, está muy bien. Antes ne tomo el primer gel, y el avituallamiento se retrasa un poco porque hasta 200 o 300m más adelante no se encuentra. Por aquí de nuevo hay botellas por segunda vez.
Los siguientes kilómetros continuo disfrutando del paseo y de la música en los auriculares, pero empiezo a sentir molestias en la planta del pie derecho, como si fuera a aparecer una ampolla. Supongo que sería por una mala postura del calcetín, porque estuve removiendo el pie y la molestia afortunadamente fue desapareciendo.



Manteniendo el ritmo, se van pasando quizás los kilómetros más cómodos de toda la carrera, y pasado el kilómetro 14, al llegar al Parlamento y luego las murallas, otra cantidad tremenda de gente, además animando a tope. En el kilómetro 15, de nuevo un control de paso y el reloj estaba en 1h29, con lo que habñia tardado menos de media hora desde el control anterior. En real, 1h26'12. Y en el avituallamiento de aquí, por primera vez empezamos con los vasos.

Avanzamos toda la Ronda hasta Luis Montoto, y ya de camino hacia El Corte Ingles, zona en que en algunos años empiezo a notar algo de flaqueza, me seguía sintiendo bien. Seguía habiendo mucho público, fue muy emotivo cuando alguien del público se abrazó a una corredora, se echaron a llorar, mientras lo hacían al hombre se le cayeron las gafas de sol entre los corredores que afortunadamente nadie las pisó y se las devolvieron sanas y salvas. Al acabar un fuerte aplauso por la carga de emotividad que a todos los que lo vimos nos dio subidón.
Por el acueducto de nuevo vi a mis hermanas, les pedí una botella pero ya no les dio tiempo a sacarla. Me hubiera evitado coger agua con los vasos en los dos siguientes avituallamientos, pero no importaba. Paso por la esquina de El Corte Inglés de nuevo a reventar de gente, y luego enfilar la Avenida de Kansas City, una recta de 2 kilómetros alejándose de la ciudad por donde normalmente se empieza ya a pasar mal. Sin embargo continuaba manteniendo muy bien el ritmo y me sentía contento, aunque sin darme cuenta ya las pulsaciones se habían elevado un punto más.
Poco despues de girar a derecha hacia San Pablo, llega el kilómetro 20 y saco el gel que me toca de nuevo tomarme. Me tomo el gel sin agua, y paso por el control (1h55'36 en tiempo real), pero para mi sorpresa el avituallamiento que luego debería de haber no existe, y tengo necesidad de tomar agua porque el gel me abrasa en la garganta.



Me empiezo a mosquear con la falta de agua y empiezo a perder el ritmo. Pero de repente tengo la sorpresa de que me coge el amigo Pinteño y hago casi un kilómetro con él hasta más allá del paso de la Media Maratón, que lo hacemos los dos juntos. Tiempo real de 2h02'00 que es bastante bueno. Y los ánimos de Pegata un poco después de pasar por el arco. Empiezo a pensar que puedo tener bastante seguras las 4h10 al final. Pero aún no ha habido agua, y hasta el siguiente cruce a lo lejos, no se ve. Por fin puedo saciar mi sed como se puede saciar con vasos de agua a medio llenar. Pero lo que no entiendo cómo un puesto de avituallamiento que debe estar en el km 20 está mucho más allá del 21. Pinteño se ve que tiene más fuerza y le digo que siga a su ritmo, se va por delante, y ahora me queda toda la ronda del Tamarguillo. El siguiente avituallamiento ahora aparece bastante más cerca de lo previsto.
Los kilómetros 23 y 24 recupero algo el ritmo, pero ya más cerca de los 5'50 que de los 5'40, y tambien me coge Angelito, que tambien pasamos al menos juntos un kilómetro charlando. De repente Angelito se va a hacer una parada técnica y yo sigo adelante. Cruzo el km 25 en 2h25'19 de tiempo real, y será el último kilómetro que haga en menos de 6'. De repente, al girar a la derecha, me viene un buen pajarón, no se por qué. Me siento cansado, me cuesta trabajo correr y tengo que bajar mucho el ritmo. Las piernas alguina molestia pero no muy mal. Ya, durante el avituallamiento del 25 Angelito me pasa casi sin darse cuenta, junto con Javier Rodriguez, al que por Torneo habia pasado yo. Incluso veo entre el público a Jesús y Almudena, pero no tengo ni fuerzas para saludarles.
Parece que empiezo a caer en barrena, pero de repente entre el público sale Agustin y se pone a correr un poco conmigo. Parece que la compañía y la conversacion hacen que me anime un poco y consigo recuperar algo el ritmo. Justo antes de llegar al avituallamiento del 27'5 se despide, pero aquí me tomo el primer gel con cafeína. Y esto hace que los kilómetros 28, 29 y 30 me salgan algo más rápido.
Además, en el nuevo paso por El Corte Inglés vuelvo a ver a mis hermanas y me dan una botella de agua, que me la quedo ya en la mano y voy bebiendo poco a poco de ella. Parece que me había recuperado, no para recuperar el ritmo que llevaba, pero si para mantenerme al trote. El 30 lo paso en un tiempo real de 2h57'16. La media de los últimos 5 kilómetros ya ha subido hasta 6'23.



Merche me llama por telefono y me dice que me espera en Manuel Siurot cerca del Hospital. Por fin llego a Manuel Siurot, pero de nuevo me empiezo a venir un poco abajo. El sol ha salido desafortunadamente, y eso contribuye a aumentar el cansancio.
Sufro para llegar donde está Merche porque parece que nunca llego, ya a un ritmo clavado casi en 6'30. Por fi llego y como me volverá a ver a la vuelta en La Palmera, le digo que me prepare otra botella de agua.

Cuando paso por el campo del Betis, ya pasado el 32, ni tengo fuerzas para coger la camara y grabar, voy como zombi y empiezo a tener unas ganas terribles de pararme. Poco después vuelvo a llegar donde está Merche y me da la botella de agua, que ya me acompañará en la mano hasta la meta. Continuo por la Palmera al ritmo que buenamente puedo sin parar. Clavo los kilómetros 33 y 34 al mismo ritmo. Más que nada el problema es el cansancio y las ganas de parar. Las piernas duelen, pero tampoco están peor que otras veces. Me adelanta el globo de las 4h15 que va con Pretorianos. Plácido, Cris,... entre otros. Justo cuando lo hacen veo a Javier Serrano haciendo fotos, le saludo como puedo, y tambien al amigo Félix que está un poco más allá.

Aproximadamente km 34, me adelanta globo de 4h15. Foto: Javier Serrano
El esfuerzo por mantenerme en marcha es grandísimo, y ya estoy a la altura del Parque de Maria Luisa. Desde fuera puedo ver a la gente que pasa corriendo por dentro. Intento continuar en marcha, pero cada vez más agotado. A poco de llegar ya me convenzo de que al entrar en el parque me voy a parar. Y así un poco después de que el reloj me marque el kilómetro 35 me paro y me pongo a andar.

La verdad que el agobio del cansancio me llevó a este grave error. Porque precisamente aquí tenía que haber intentado seguir. Porque en el 35 me tenía que tomar otro gel con cafeina, que seguro me hubiera recuperado. Porque entre las sombras del parque podía haber recuperado mejor. Y porque aquí estaba Espi haciendo fotos. Que me vio poco despues de pararme, pero que me hubiera dado ánimos suficientes para no haberlo hecho. Creo que en otras ocasiones he superado baches más grandes, porque además las piernas me han dolido más otras veces. Pero la cosa se presentó así, que le vamos a hacer.

Km 35, cuando paro por primera vez. Foto: Espi
Pero vamos, en principio mi idea era volver a arrancar. Y mientras estuve andando tomé un plátano, que no se cómo lo pude tragar, me tomé también el gel previsto, con agua suficiente para echarlo para abajo. Y además me eché pomada en los cuadriceps para intentar recuperarlos un poco. Ya iba andando por la Plaza de América cuando intenté volver a empezar a trotar, pero en ese momento me dio un dolor muy fuerte en el hombro derecho. Al principio me asusté un poco, pero pensé que a lo mejor sería del masaje que me había dado rápido en las piernas. Decidí esperar un poco a que se pasara y así fue. Pero ya llegando cerca de la Plaza de España, al empezar a trotar, lo conseguía hacer sólo por 10 o 20 segundos, los cuadriceps habían dicho basta y me daban calambres muy dolorosos. Quizás demasiado tiempo parado. Así que me encontraba con que ya más descansado y las pulsaciones más recuperadas, ahora las piernas habían dicho basta.


Entrada en la Plaza de España. Foto: Miguel Angel Chaparro
La gente me adelantaba en tropel. Tan solo podía dar pequeños trotes a ritmo mínimo y por muy poco tiempo. Justo antes de llegar a la Plaza de España, me dió un abrazo y un gran saludo el gran Juan Mora, con el que en el siglo pasado estuve en el Maratón de San Sebastián. Me dio una alegría grandísima verlo. quizás fue lo que me hizo al menos empezar a trotar un poco más en la entrada a la Plaza de España y sonreir como si nada me pasara al ver a Miguel Angel Chaparro mientras hacía fotos.

Salida de la Plaza de España. Foto: Pepe Sosa

El caso es que atravesar la plaza de España me costó Dios y ayuda. Saludé tambien a Virginia mientras me daba una buena pasada, y luego a la salida de la plaza al amigo Pepe Sosa, que se encontraba tambien allí animando y haciendo fotos. Pasada la plaza me tuve que volver a echar a andar, ya había pasado el km 36 en más de 10 minutos. Ya lo que quedaba era sufrir lo que fuese por llegar a meta. Se me iba a ir todas las previsiones de tiempo y todos los buenos augurios del principio de la carrera. La verdad que después de la Media Maratón todo empezó a cambiar radical y a irse al garete.



En la calle San Fernando, km 37, de nuevo vi a mis hermanas y allí estuvieron unos instantes dandome ánimos y poniendome spray en las piernas. Muchas gracias por ir a apoyarme durante la carrera. Luego, me metí por la Avenida de la Constitución más animado. Y no era para menos porque la animación que había alli era brutal. Saludé al gran tipo que es Pacokrack, y luego desde el Archivo de Indias hasta la Plaza Nueva era un túnel de gente animando, y una banda formando más escandalo que ninguna. Ponía absolutamente la piel de gallina y llegaba a emocionar. Gracias a esto los tiempos de trote me duraban un poquito más.



Pero aun así la gente me seguía pasando y pasando y por la calle Tetuán creo que fue primero ví al amigo Juan Nuñez y luego a un grupo donde estaban Jose Antonio Coco y Marcos Infantes, que me animaron e intentaron que les acompañara pero poco podía hacer.



Poco antes de entrar en la Alameda, me pasa el globo de las 4h30, donde estaba Carmen, que me insistía en que siguiera con ellos. Pero las piernas no estaban para nada que tuviera que ver con trotar de continuo. Era imposible seguir así a nadie. Como siempre, el paso de la Alameda fue espectacular, los animos de la gente de nuevo volvieron a que pudiera trotar algo más. Ya había pasado el kilómetro 39 y quedba poquísimo.
La calle Calatrava y su Tourmalet, que me permití el lujo de pasar andando, y luego ya entrar en la Barqueta. Pude llegar al kilómetro 40 trotando un poco. Lo pasé en un tiempo real de 4h21'13, absolutamente más allá que en todas mis previsiones. Ya en el último avituallamiento de carrera rellené la botella, que llevaba en la mano desde hacía ya muchos kilómetros y me tomé un masticable de Isostar, que llevaba de bonus extra, para intentar no venirme abajo los últimos metros.



Me seguía adelantando gente, pero ya iba intentando trotar un poco más y las piernas respondian un poco mejor. Ya quedaba poco para llegar a la meta que era el unico objetivo y más deseado. En la calle que llega hasta la Escuela de Ingenieros de nuevo saludé a Antonio García Montilla, y volvió a hacerme unas estupendas fotos.

De camino al Estadio. Foto: Antonio García Montilla
Y ya con la vista en el estadio, casi no paraba de trotar, había recuperado un ritmo por debajo de 7' casi milagrosamente. Los metros hasta la entrada en el tunel, son casi tan mágicos como los que vienen después.



Una vez pasado el túnel, que parece que se abre a otro planeta, a otro tiempo. Deseando que la cámara no se quedara sin batería para grabarlo todo hasta la entrada en meta. Sin parar de trotar, tocando el kilómetro 42 y de nuevo volviendo a experimentar la increible sensación de la recta de meta. Esta vez sin bullas, sin tanta gente como el año pasado. Y para mi sorpresa los speakers Alfonso y Juan, que me reconocieron y hasta Juan al entrar me hizo unas preguntitas.



Parece mentira como en 195m se pueden diluir todos los sinsabores y sufrimientos de los 42 kilómetros restantes, y disfrutarlos como si fuera la parte que más durara de toda la carrera. Al final lo más importente de todo, una nueva Maratón finalizada y ya van 11 en total, todas vividas a flor de piel. Espero volver siempre que pueda aquí. Lo de menos es el tiempo que se tarde, tener la posibilidad de vivir la experiencia es lo mejor de todo.
Enhorabuena muy grande a todos los que lo lograron por primera vez y ánimos y fuerza para el año que viene o los próximos para todo el que no pudo acabar o no pudo estar aquí por motivos de salud. Ya quedan menos segundos para el día en que de nuevo podáis estar en esa linea de meta.


Al final el tiempo por mi reloj 4h40'01. Según el tiempo real de la organización, 4h39'55. Que resullta ser mi tercera peor marca de mis 11 maratones, y mi peor marca de las maratones corridas como veterano. Ya habrá momento de desquitarse, lo principal es seguir ahí todo el tiempo que el cuerpo aguante y se pueda.

Los datos de análisis que tanto me gustan los pondré en otra entrada si tengo tiempo.
Gracias a todos los que han estado dando ánimos, y en especial a los fotografos altruistas.

Por cierto, que Antonio García Montilla, ha tenido la idea de recaudar fondos para la asociación "Todo por y para ellos", con la petición de vuestras fotos sin marca de agua de su álbum y cualquier pequeño o gran donativo a la asociación. Os invito a que lo hagáis porque es una bonita iniciativa. Yo ya lo he hecho. https://goo.gl/photos/VgpH3Lr5B568jR4K9

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