viernes, 26 de octubre de 2012

III Trail Turdetania. La Crónica (y II).

(Esto viene de: http://nohaydolo.blogspot.com.es/2012/10/iii-trail-turdetania-la-cronica-i.html)

Después de la desagradable interrupción del Sr.Blogger, seguíamos comiendo frutos secos de camino al comienzo de la cuesta de los toros. Precioso el entorno del contraembalse de Guillena que vamos bordeando, pero ahora sí que estamos a punto de comenzar la parte de verdad de la prueba. A la parte de la que tenia más miedo. Sí, el estado físico hasta este momento era genial, pero en realidad aún no había hecho nada, queda lo más duro del recorrido, aunque la disposición para afrontar estos momentos era la mejor.
Después del año pasado destrozar los cuádriceps en esta cuesta, le tenía bastante miedo. De hecho a finales de septiembre vine a entrenar aquí con Juan Antonio y me siguió pareciendo muy dura. Pero por otro lado tenía muchas ganas de llegar a este momento y de tomarme la revancha. Cuando ví a lo lejos la primera curva de herradura y el camino que aumenta en desnivel, me entraron muchas ganas de subirla y disfrutar de cada metro. En mis sueños más gloriosos me imaginaba pinchando la cuesta bien fuerte con mis bastones y haciéndoselo pasar peor de lo que me lo hizo pasar el año pasado, avanzando por ella a un ritmo más rápido del que jamás hubiese ascendido ninguna cuesta. Pero pensé que tenía que respetarla como a un buen enemigo, y no malgastar unas fuerzas tontamente que luego las iba a necesitar para ganar unos 5 o 6 minutos en total de tiempo.
Así que junto a la buena compañía que llevaba, de Agustín y nada menos que de Pepe el Bandolero, ni más ni menos; me dispuse a mantener un ritmo acompasado y bueno. Disfrutando de cada metro, concentrado en acompasar la respiración al esfuerzo y el ritmo de zancada. Intentando poner en práctica la teoría aprendida sobre la marcha nórdica en cada uno de los movimientos, el bastón pincha en el suelo a la vez que se pone el pie contrario, se hace fuerza tanto con la pierna como con el brazo para tirar de todo el cuerpo hacia adelante, y cuando se avanza se deja el bastón en el suelo hasta que el propio avance sea el que lo hace separarse y entonces el brazo se lleva hacia adelante sin hacer mas fuerza de la necesaria.
Y así una y otra vez, sin perder la concentración  pero sobre todo concentrado en cada zancada; a un buen ritmo de unos 10 minutos por kilómetro avanzamos. Este ritmo nos permite incluso acortar distancias con algunos participantes que hay delante nuestro. Pepe y yo nos mantenemos a la misma altura, pero Agustín se va hacia adelante mucho mas rápido, picándose con una chavala que va delante nuestra, pero al poco se para a esperarnos.
Bromeamos sobre los toros que aparecen en el camino. Poco a poco vamos avanzando, pasamos un pequeño descansito en el desnivel, pero de nuevo empieza a picar para arriba, entonces veo la loma, ya casi al final donde el año pasado y la curva donde tuve que pararme y sentarme al lado del camino, con las piernas ya prácticamente destrozadas. Ese lugar es imposible de olvidar. Cuando Agustín lo ve también me lo señala, el sitio donde el año pasado morí. Apenas echándole una mirada seguimos avanzando y me viene un gran subidón. Hasta este momento pensaba que nada había hecho, como si fuera a llegar a este sitio y volver a morir en él. Desde este instante, era como si todo el terreno fuera nuevo, a explorar. Como una confianza de que pasara lo que pasara ya había superado lo del año pasado. En pocos instantes finaliza la pendiente, las piernas están ya mas cansadas, pero los bastones han cumplido a la perfección su cometido. Ha sido todo un acierto traerlos hasta aquí, para ayudarme a superar esta cuenta que tenía pendiente. Llegamos al cortijo que hay en el camino, el tiempo 3h15m. De los 20 minutos de desventaja que había respecto al año pasado 4 kilómetros antes ahora son sólo unos 13 minutos. La parte del camino que bordea el cortijo es muy suave y me entran unas ganas tremendas de ponerme a correr, así que les digo a los compañeros que si nos ponemos a trotar, Agustín dice que por supuesto,y Pepe, que está saliendo de una lesión, prefiere mantenerse andando y nos dice que sigamos nosotros para adelante. Nos despedimos y nos deseamos suerte y tiramos trotando para adelante, aunque aún nos quedan 30 kilómetros de aventura.
Bifurcación de caminos y tiramos ya en dirección Castilblanco, pero queda aún un pequeño repechito de casi un kilómetro una vez tranquilizado el subidón, volvemos a andar aunque a mucho mejor ritmo que antes, en cualquier instante que el camino tiene algunos metros de bajada nos ponemos a trotar. Acabamos de subir el repechito y el camino tiene unos tres kilómetros de un falso llano, que se mezclan pequeñas bajadas con subidas, antes de que empiece la pronunciada bajada al pantano de Castilblanco, que parece que nunca llega.
Allí tiene lugar uno de los momentos más emotivos. Tengo en un bolsillo de la mochila un papel con, además de los tiempos de paso del año anterior, las 12 citas de auto-motivación que estuve poniendo durante los días anteriores a la prueba y que recopilé en una anterior entrada del blog. Agustín las va leyendo en voz alta, las vamos comentando y entendiendo perfectamente el sentido que tienen cada una de ellas. Las sensaciones son inmejorables, allí trotando en la naturaleza un par de amigos en busca de un sueño, disfrutando de lo que estamos haciendo, dando gracias por tener la oportunidad de encontrarnos en ese sitio y de buscar la meta que tenemos en mente. Con un entorno precioso, las nubes que poco a poco van encaminándose a tapar el sol que ya empieza a ocasionarnos excesivo calor. Todo parece en orden y dispuesto para que tengamos un día genial. La emoción es muy grande, es la sensación de "fluir" tan deseada de experimentar mientras se corre.

Nos vamos echando poco a poco encima de los corredores que salpicando la carretera se encuentran por delante nuestro. Hay dos que van delante nuestra, los veo de espaldas. Uno de ellos me parece que es,... Sí, creo que es Rafael, el organizador de la Alcalá Panadera. Parece que se producirá otro curioso encuentro de los que en ocasiones he tenido en carreras. Llegamos a su altura y le pregunto, claro que es. Se da la tremenda casualidad que esa misma semana me enteré que este año en su carrera no habrá competición de niños. A mis 3 hijos les encanta esta carrera, donde al final de ella se inflan a comer las hamburguesas y perritos que allí mismo cocinan. Pues bien, hacía sólo unos días le mandé un correo pidiéndole que reconsiderara la postura, a lo que él muy amablemente me respondió que no era posible este año por los problema de organización pero que llevara a los niños que tenían la hamburguesa asegurada. Lo gracioso es que en menudo sitio nos íbamos a encontrar. Le digo que yo soy el del correo, ahora ya somos dos los sorprendidos por tremenda casualidad.
Agustin, Yo, Rafael y Paco
Así que ya los próximos kilómetros formamos un grupo de 4, a los que unos instantes después se nos unirá otro chaval. Agustín, Rafael, su amigo Paco, y yo. Nos ponemos a charlar de todo un poco, sobre todo de las carreras, de su organización, y Rafael me cuenta los proyectos que tiene en mente, que son absolutamente geniales, pero que aún está pendiente de que todas las instituciones se pongan de acuerdo. Rafael es uno de los principales organizadores de carreras, seguramente de Andalucía. La Duatlon y la Alcalá Panadera son eventos imprescindibles para todos los que nos gusta esto.
Así de charleta los cuatro, porque el otro chaval siempre estaba callado, llegamos a la bajada hacia el pantano, que la hacemos a buen ritmo, ya se ve a lo lejos y arriba de la montaña del otro lado del río la iglesia de Castilblanco. Recuerdo el año pasado la angustia por aquí  ni siquiera en la bajada era capaz de trotar, y la vista del pueblo allá arriba suponía una angustia tremenda. Pero este año nada es de esa forma, estamos disfrutando de verdad y no pensamos en lo que nos queda, sino que disfrutamos en cada instante de lo que la carrera nos va ofreciendo y es mucho.
Para colmo, nos volvemos a encontrar a Jesús y Almudena en sus bicis, que nos siguen haciendo fotos.
Llegamos al pantano y hacemos una paradita para echarnos unas fotos. Se trata del kilómetro 30,5; sólo 3 minutos más que el año pasado ya, seguimos recuperando como no puede ser de otra manera. Un poco más adelante ya se ve la tremenda cuesta que nos toca ahora, para llevarnos al pueblo de Castilblanco. Serán unos 4 kilómetros de subida, el porcentaje máximo aproximado del 20%, cuando la cuesta anterior era de un 15%. El año pasado el sufrimiento por aquí fue absolutamente brutal, casi no podía avanzar (en torno a 13-14 minutos por km).
El caso es que en esta ocasión, volvemos a coger los bastones, de nuevo a poner en practica la técnica de marcha nórdica  pero en esta ocasión, algo mucho mejor que esta técnica para aliviar el sufrimiento de la cuesta, que es la compañía de estos dos artistas que son Rafael y Paco. De continua charla todo el camino, se pasa volando solo recuerdo charla y venga bastonazos para acá y para allá. Las piernas a buenísimo ritmo de movimientos y, gracias a los bastones las piernas cansándose lo mínimo y poquito a poco para arriba, para arriba, hasta que vemos cuando el camino se suaviza y suspiramos de alivio de lo que hemos pasado.
Lo que sí recuerdo bien, es que cuando ya llevábamos una buena altura sobre el pantano, el camino que baja por la otra orilla se ve a la perfección. Recuerdo mirar para allá y ver bajando por allí con su trote característico al bueno de Pepe Sosa. La alegría fue tremenda, porque le veía con muchas dudas de pasar el corte de Castilblanco y tal como y dónde se encontraba ya no había quien le pudiera parar. Y menudo grito de Pepeee!!! que me salió retumbando por el valle, levantando un bastón, y el saludo de Pepe desde la otra orilla.
La velocidad que hemos subido la cuesta es increíble  excepto el primer km en 11 minutos, supongo que por la distracción de las fotos, el resto por debajo de 10. Cuando nos aproximamos a Castilblanco hay alguna bajadita donde trotamos, pero ahora ya sí que las piernas empiezan a no responder del mismo modo cuesta algo más de trabajo, el cansancio se nota. Afortunadamente, para evitar el excesivo calor el cielo está ya totalmente cubierto, aunque no parece amenazar lluvia. Nos felicitamos por estar tan cerca de Castilblanco y tan lejos del corte, hemos hecho un grupo muy bueno para llegar hasta allí.
Una vez solventadas un par de cuestecillas más, entramos en Castilblanco. Los botes ya se encuentran vacíos y hay que rellenarlos e intentar comer algo. Aunque en este puesto sigue sin haber plátanos y tampoco hay frutos secos, con lo que únicamente relleno botes de agua y hago más bebida isotónica. Me conformo con las barritas de fruta que yo llevo que son de sobra para lo que nos queda de camino. El tiempo de llegada a Castilblanco, en el kilómetro 35,5 es de 4h52m, y ya es unos 8 minutos mejor que el tiempo del año pasado. Si todo va bien en lo que queda, el recorte de tiempo debe ser grande, ya que el año pasado el resto de la prueba fue un autentico suplicio tardando unas 3h44m hasta la meta para algo más de 19 kilometros. Con eso todo está dicho. En el puesto coincidimos con Paco Muñoz, con Juani y con otros amigos que nos saludan y nos dan muchos ánimos. Es un lujo participar en una prueba donde se conoce a tanta gente.

Pero aquí pasan varias cosas negativas, por un lado Paco y  Rafael se entretienen mas de la cuenta y Agustín y yo salimos por delante de ellos, perdiendo ya el buen grupo que llevábamos  por esto y por lo siguiente. De repente pienso que es extraño no haber escuchado algún mensaje más del endomondo, que se ha llevado callado todo el rato, y tampoco había recibido ninguna llamada de mi mujer ni de mi sobrina que decía que iba a ir a vernos a Castilblanco. Saco el teléfono y resulta que el maldito se había reseteado y estaba pidiendo el pin de la tarjeta. Un rato de entretenimiento intentando poner en orden el teléfono  abrir el endomondo, hablar con mi mujer de la que tenia llamadas perdidas, pero comunica. Finalmente consigo hablar con mi hijo que están de camino a Guillena, les digo que estoy ya en Castilblanco pero que me queda un buen rato. Con mi sobrina no consigo hablar. Me cuesta poner de nuevo en marcha el endomondo. Pero todo esto que digo me lleva mucho tiempo. Sigo todo el tiempo andando, pero pierdo la concentración en la carrera absolutamente y no perderla es clave. Avanzo manipulando el móvil por todo el pueblo, pero por el pueblo hay algunas cuestas duras en las que al ir liado con esto, no utilizo los bastones, me da el primer tirón en el cuádriceps de la pierna derecha, km 36. Cuando ya tengo todo el móvil en orden, veo que la pierna no responde. Me empiezo a poner algo nervioso. Porque iba bastante bien, y aunque las piernas han aguantado mucho mas que el año pasado, aún queda mucha carrera, unos 18 kms, y es una pena no haber podido aguantar más. Maldigo y pienso que como otras muchas veces esto no se recuperará y me vuelve a quedar un suplicio de verdad hasta meta. PERO HOY NO.
Hoy no era el día de pensar esto, he aprendido todo el día a pensar en positivo. Recuerdo entonces las sabias palabras de Jose Antonio, mi fisio en la ultima sesión de descarga: "Javier, las piernas son ahora mismo dos pilares muy fuertes en los que debes confiar. Pero en una prueba tan dura en un momento determinado también flaquearán, debes hacer un estiramiento muy suave, y masajear la pierna lo mejor con un gel frío  Me recomendó el gel frío de piernas cansadas del mercadona, lo llevaba en la mochila, pero en ese momento yo preferí usar algo que me pareció más contundente, el radio-salil.
Así que justo a la salida del pueblo me paré un momento, instante en el que nos adelantaron Paco y Rafael, yéndose ya por delante nuestra. Un poco de estiramiento suave, y masajeo con abundante radio salil para las dos piernas, aunque la que tenia peor era la derecha.
Seguimos ya saliendo al camino paralelo a la carretera, andamos un poquito, mucho miedo. Bueno, probamos a trotar muy muy suave, como en los 101 en donde más dolían las piernas. Parece, parece, las piernas se acostumbran, un poquito mas rápido y ya estamos de nuevo trotando a cerca de 6 minutos. Esta sensación de muerte y resurrección que se tiene en las carreras de ultrafondo es absolutamente única. La primera vez que la experimenté en Ronda la sensación fue indescriptible. Y al final, Jose Antonio volvía a tener razón, las piernas estaban otra vez disponibles y a las ordenes de su capitán. Sí que es verdad que eran dos pilares muy fuertes. Ahora ya si que estaba convencido de que este día iba a ser para recordar. Y de nuevo otro subidón.

El camino de salida del pueblo es al principio amplio y un tanto guarrete, hay que ver lo puerca que es la gente muchas veces, pero enseguida pasamos a una zona más limpia y llegamos al control de paso, el dorsal debe estar sellado para entrar en meta. Me da mucha alegría ver a Antonio Mayoral que me sella el dorsal, que me perdonen los demás que había allí  creo que estaba César al que también conozco y alguien más, a los que no conocí. Luego nos metemos por una vereda muy estrecha llena de matorral, que se hace un poco pesada, pero por la que no dejamos de trotar, esperando ya el momento de cruzar la carretera y avanzar ya definitivamente por el camino de Santiago hasta Guillena. Con el trote que llevamos poco a poco vamos pillando a Rafael, Paco y a una tercera persona que va con ellos, que luego me doy cuenta que es Carmen Rodriguez, toda una sorpresa verla por aquí. Por fin cruzamos la carretera y entramos en la ultima parte del recorrido, antes de nada aprovechamos para aligerar líquidos una vez mas. Y nos adentramos en el camino, nuestros 3 compañeros otra vez se han ido varios metros hacia adelante.

Ya se cumplió el km 40 de carrera, tiempo de 5h40m y ya van 25 minutos de ventaja respecto al año pasado nada menos, a pesar de los últimos problemas que había tenido. Seguimos avanzando a un trote lento, solo muy de vez en cuando andando un poco, pero principalmente sin dejar de trotar. A la altura del avituallamiento de los botijos, en el que no había botijos cogemos a Carmen, Rafael y Paco. Lleno tan solo un bote por la mitad, el anterior avituallamiento no estaba lejos, y ya nos adentramos en la parte más pedregosa del camino, el llamado la trialera. Mucha piedra y terreno irregular, pero principalmente todo pica hacia abajo, nos miramos Agustín y yo y nos decimos: para abajo!. Dejamos atrás a nuestros compañeros de bastantes kilómetros y con los que hemos pasado buenos ratos. Y con cuidado seguimos de suave trote por este camino, camino que el año pasado solo podía andar y andar bajo un sol abrasador de justicia. A veces va Agustín por delante y yo le sigo y otras veces al revés. Recibo además la llamada de mi sobrina Elena, que junto con Jose Antonio, nos dicen que se van al polígono de Guillena y que nos buscan por el camino en contra mano. Todo marcha bastante bien por ahora.
Hasta que llegamos sobre el km 45 a la zona trampa donde hay unos cuantos repechos. Y por aquí tanto a Agustín como a mi ya nos empiezan a doler las piernas de forma preocupante de nuevo, y vuelvo a sentir los cuádriceps de las 2 piernas que se acalambran. No se ve nadie en carrera ni hacia delante y hacia atrás  y pasamos por una zona sembrada de mierdas de vaca, incluso con alguna vaca responsable del entuerto por allí al lado y que de vez en cuando tiene alguna zona de subida dura. Dejamos de trotar y al no ir las piernas el ritmo se vuelve a estropear, 10-11-12 m/km.

No hay mas remedio que volver al mismo truco, vuelta a sacar el radiosalil, pequeño estiramiento y masajeo de las piernas con el milagroso unguento. Seguimos andando confiando en el buen efecto, e intentando buscar ese buen efecto, recuerdo las palabras que tanto me impresionaron de Fali Coleta en la descripción de su travesía del Ocho Alpino que se decía a sí mismo en los momentos malos. Él decía que lo que hacía era dar gracias por tener la posibilidad de estar disfrutando de ese momento, de la oportunidad de luchar por poder conseguir su sueño. Eso me hacía recordar mis momentos de enfermedad y estos dolores de piernas no son más que tonterías. Hay que dar gracias desde luego por encontrarse en ese momento allí  por muchos dolores de piernas que se presenten. Y hay que buscar como sea otro momento de resurrección, necesito resucitar una vez más. Solo una.
Un poco después nos encontramos, aproximadamente km 47 con el ultimo avituallamiento, donde se encuentra Pepe, el amigo de Pepe Sosa, de Coria. Con quien hemos entrenado mucho en verano. Una gran alegría y muchas palabras de ánimo. Y un buen trozo de membrillo que, aparte de llenar los botes, nos metimos en el cuerpo.
Creo que más o menos en el avituallamiento nos coge viniendo al trote el que creo que es Jesús  el cuñado de Melojero, al que conocí en Ronda. Otro nuevo amigo que nos encontramos por el camino. Empezamos a charlar y volvemos a salir de allí a suave trote, el camino ya es mas favorable y entre los pensamientos positivos y de nuevo la compañía (supongo que el radio salil en realidad es lo que menos ayuda, aunque te lo creas), vuelve a ocurrir el milagro. Poquito a poco y sin darte cuenta, la máquina vuelve a estar en marcha. Vamos compaginando marcha con andar pero de nuevo mucho mas tiempo marchando. Seguimos de charla con Jesús  sobre otras carreras, otros retos, etc, etc... Ojalá podamos coincidir en muchas otras carreras. Me dice que Carmen, su mujer, va con Sandra y Marmen, y que van bien (David, a ver si vas un poquito más lento y no corres tanto, miarma).
El encuentro con Elena, mi sobrina.
A todo esto, mientras vamos por allí de charla se produce el subidón final. A lo lejos veo a Elena y Jose Antonio que están esperándonos  Se ponen a nuestra altura animando y haciendo fotos. Y menudo chute de adrenalina porque lo que son las cosas y de no se sabe donde, aparece la fuerza de qué escondido lugar y nos ponemos a trotar y a trotar son querer parar. Vamos a ritmo de lo mas rápido de toda la carrera a 6 minutos y muy poco, es alucinante, pero no queremos dejar de correr ni aminorar la marcha. Jesús queda atrás y cogemos a otros dos que van por delante. Después de una carrera de tantas emociones, con tantos ratos buenos (y malos también) esta es la guinda del pastel. Pienso en mi familia que está esperando en la meta, en mi mujer y en los niños, en la chica, que me hizo la pulsera que llevo puesta y que tanta suerte me ha dado. Porque ellos saben lo que ha costado llegar hasta aquí  y estar en este punto disfrutando de este momento es absolutamente indescriptible. La emoción hace casi saltar las lágrimas.
Pasamos el km 50 en 6:28 y en un total de 7h09m (48 minutos menos ya que el año pasado). El resto del camino iba deseando acabar en menos de 8 horas, pero ahora incluso se ve la posibilidad de mejorar 1 hora el tiempo, aunque a falta de unos 3 kilómetros parece casi imposible. Pero lo digo en voz alta y mi sobrina me dice que hay que conseguir ese objetivo. Pasamos el km 51 en 6:12, una autentica pasada, y las piernas responden, no se puede dejar de correr, ya hasta la entrada al polígono no pienso parar, pero que demonios tarda en llegar esa entrada. Pasamos a velocidad máxima a un grupo de 4 o 5 Lentos de Torreblanca, entre los que se encuentra Paco Martínez, también presente en una ocasión en un entrenamiento de los nuestros. Nos saludamos ni sé como porque a esa velocidad..., es tanta que hasta bromeamos... Parece una estupidez, pero es que íbamos entacados perdidos hacia meta. Además otra cosa que aprendí en estos momentos es a correr ayudado con los bastones, incluso me daba impulso con ellos mientras corría.
Correteando de camino al polígono

Pues finalmente llegamos al polígono y recuperamos fuerzas un poquito. Jose Antonio se va para meta en el coche y le doy los bastones para entrar en meta con las manos libres. Vaya gran acierto que ha sido su uso y el buenísimo servicio que me han dado. En esos momentos me llama mi mujer a preguntar que donde estamos y le digo que en pocos minutos estamos allí  que estamos muy cerca de la meta. Cruzamos con cuidadin la carretera, y nos queda la recta del camino que lleva hasta el pueblo, que el año anterior se hizo absolutamente interminable.
Volvemos a ponernos a correr por allí  km 53 en 6:21. Me parece increíble poder llegar a meta corriendo y con las piernas en un relativo buen estado. Bajamos hacia el río  todo el tiempo corriendo. Desde la otra orilla se escuchan unos gritos de ánimo y no conseguimos acertar de quien son, cuando cruzamos el río, ya nos damos cuenta que son de Ruth, que ha salido a ver como nos acercamos a meta. Muchísimas gracias por estar allí, Ruth, una gran alegría para Agustín y para mí verte allí, y ya subimos con cuidado hacia la entrada en el pueblo y giro en los eucaliptos donde está Gloria y me hace una fotaza buenísima, de esas de enmarcar. Muchas gracias a tí también, Gloria.
La entrada en los eucaliptos
El encuentro con la familia
Y bueno, llegamos a la parte final, lo más emocionante, al final de la recta de los eucaliptos están Merche y los 3 niños. Les doy un besazo grande a cada uno, a Javi, a Jose y a María; y desde lejos otro beso a la pulsera milagrosa. Quiero que me vean una cara muy diferente a la del año pasado que entré a meta espatarrao y llorando a moco tendido. Ahora todo son caras de felicidad. El objetivo se consiguió, ya no tengo ninguna cuenta pendiente con estos dioses turdetanos, hemos saldado esta historia. Queda disfrutar de los últimos instantes de entrada en meta. A todo esto mi hija me dice si puede venir corriendo conmigo, pues claro que sí, menuda alegría que supone eso. Sin perder mucho más tiempo, y ahora pienso que no sé para que teníamos tanta prisa, nos ponemos otra vez a correr hacia el arco de meta, con María a mi lado, curva a la derecha y la apoteosica llegada a la meta. En ese momento doy unos saltitos, para que se vea que las piernas han llegado en buen estado, es de lo que más orgulloso estoy. Y los gritos de animo de Jose Luis Martín, diciendo los nombres de Agustín y mio, los saludos y muchos abrazos de amigos que estaban en meta. Fue muy bonito recibir esos reconocimientos de gente que había llegado antes y alguno muchísimo antes que yo. Es una maravilla el sentimiento de humildad y el reconocimiento del esfuerzo que impera en este, nuestro mundo. Todos sabemos reconocer y valorar los esfuerzos desde el primero hasta el último. Seguro que se me olvidan, pero recibo los abrazos de Luisma, de Carpe, de Segundo, de Juan Carlos, de alguno al que no reconocí, que me perdone; y por supuesto el gran abrazo de mi amigo Jose Manuel Espinar, con el que tantos kms hemos hecho juntos preparando esto, al que le ha salido una carrera perfecta, y que ahora tiene por delante el gran reto de curarse de su lesión.
Por si alguien no lo sabe a estas alturas, uno de los espíritus de esta prueba es que no es competitiva, no hay reloj en meta, aunque siempre nos guste a cada uno saber que tiempo ha hecho y tire de su reloj para dar la brasa. Pero lo mejor de todo, lo más característico de la prueba y que me encanta; es que desde el primero al ultimo recibe el mismo trofeo, la imagen dorada de un guerrero Turdetano al que llamamos cariñosamente "el Turdetanito". Y este Turdetanito se hace entrega uno por uno por alguien de la organización, subido en el podium, y recibiendo los aplausos de los que allí delante se encuentran. Tanto Agustín como yo, tenemos el honor que quien nos da el trofeo es nuestro amigo Carpe, que luego me dijo que le emocionó entregárnoslo  al recordar lo ocurrido en los pasados 101.
La entrega del Turdetanito, con Carpe.

Bajamos del podio y algunos saludos y fotos más. Pero en esos momentos mi familia me tenía reservada una sorpresa de la que no tenía ni idea. No me había fijado antes pero todos tienen puesta una camiseta con un escudo en el centro, que es el escudo que pintó hace unos meses mi hijo Jose María, el artista; como escudo de un hipotético club, un club virtual, el Club El Pundonnó. Menuda sorpresa más grande y nueva foto que nos hacemos todos juntos con la camiseta.
La camiseta del Pundonnó

Cuando por fin puedo miro el reloj, 7h36m hemos tardado. Al final se consiguió, un total de 1h02m menos que el año anterior, pero lo principal son las infinitas mejores sensaciones. Viendo el tiempo tardado en los ultimos 3,5 kms; esta parte lo hicimos en la friolera de 14 minutos menos que el año pasado. Lo que da una idea de la manera que entré yo en meta en 2011.

En el apartado de agradecimientos, antes que nada felicitar a los organizadores, los Clubes Pretorianos de Tomares y Turdetania Team, muchos de ellos amigos y compañeros de entrenamientos y carreras. Por organizar de forma muy sencilla y de una manera espléndida un evento de estas características, una prueba hecha por y para los corredores. Pensando en lo que ellos quieren y necesitan. Y sobre todo por la iniciativa solidaria de este año, la Turdetania solidario, en la que con dorsales solidarios se han llegado a recaudar más de 2000 euros que ayudarán un poco en la vida de un niño de Tomares aquejado de una parálisis cerebral.
Después quiero dar las gracias a los muchos amigos y compañeros tanto de entrenamiento como los encontrados por en medio del camino, con los que hemos pasado buenos ratos, nos hemos ayudado, reído  a veces casi llorado, con ese espíritu de compañerismo y ayuda que tienen este tipo de pruebas, un poco a semejanza de la Madre de todas ellas, que son los 101 de Ronda, lo que podríamos llamar ese espíritu cientounero que se respira. Además de felicitar a todos, porque creo, que después de que hubiese mucho miedo con los tiempos de corte, todo el mundo consiguió llegar a meta incluso antes del tiempo de fin de carrera que se había pensado en un principio, que eran las 9 horas; mención especial para el amigo Pepe Sosa, que llegó sólo unos minutos detrás nuestra. Incluyo también en este agradecimiento a los amigos que se pasaron a vernos, a animarnos, etc, y que no participaban, solo por echar un rato agradable y participar de nuestra alegría.
A Jose Antonio Salas Lluch, el fisio que conocí cuando me rompí el gemelo el año pasado, y que con su profesionalidad, su empeño, con su simpatía, su amistad y sobre todo, con el don que tiene en las manos, ha sido capaz de conseguir que mis piernas ahora puedan resistir, y sobre todo superar los momentos malos que pueden surgir y rehacerse. Sin su ayuda es imposible que las piernas se hubiesen comportado como lo han hecho.
A mi familia, que no se pudo desplazar pero que encabezados por mi hermana Ángela, siempre me ha dado muchos ánimos y fuerza para conseguir estos retos. A mi sobrina y ahijada Elena y a su novio Jose Antonio, por ir a buscarnos a mitad del camino y acompañarnos en una parte del recorrido que se hizo maravillosa. Gran parte de culpa de que fuera maravillosa la tuvisteis vosotros, de no haber estado allí no hubiese sido lo mismo. Y sobre todo a mi mujer Merche y a mis 3 niños, por aguantarme los días que desaparezco a entrenar y porque con sus palabras de ánimo recibo la mayor fuerza que se pueda recibir. Vosotros sois los únicos que me hacen ser la persona que nunca se rinde, sois mis 4 fantásticos, a los que más quiero.
Y capítulo especial aparte a mi amigo Agustín. Gracias por tener siempre tantas ganas de acompañarme en estos retos, es algo muy especial para mí compartir estos caminos contigo, tanto que es difícil imaginarlos si no estás ahí al lado, sería un vacío imposible de rellenar. Pero ahora lo más importante es hacerse unos chequeos y esperar todo lo que sea necesario para volvernos a encontrar, y para volver a vivir experiencias de las que son dificilísimas de olvidar. Así que a ponerse del todo bueno y a prepararse bien para la próxima.

En definitiva, que conseguí sacarme la espina que tenía clavada, y que ya solo queda una por sacar, espero en el mes de mayo del año que viene poderlo hacer, aojalá!!









  • "La única forma de alcanzar lo imposible es creyendo que es posible"
  • "Nadie camina en la vida sin haber pisado en falso, nadie recoge rosas sin sentir espinas, nadie alcanza el éxito sin esfuerzo."
  • "Persigue tu dicha y el universo abrirá puertas donde antes solo había muros. Entonces puedes hacer, tener y ser cosas que la gente había calificado de imposible para ti"
  • "Cuando disfrutamos con lo que hacemos, podemos experimentar esta sensación de fluir. Todo sale rodado. Y mejoramos el rendimiento”
  • "Insinúas el sinsentido de correr para no ganar, pero nunca tuve la sensación de ganar, ni de perder, solamente de crecer y superarme."
  • "Puedes continuar y tus piernas te dolerán una semana, o puedes renunciar y tu mente te dolerá para toda la vida"
  • "Es difícil vencer a la persona que nunca se rinde. Se esa persona."
  • "Podría decirte que he machacado el suelo mil veces con mis pies, que miles de impactos han andado por los mismos caminos, pistas y carreteras una y otra vez, pero te diré que mientras pisaba la tierra firme, mi mente caminaba por distintos cielos. Podría hablarte de mis marcas, pero prefiero referirte las vivencias que acompañan a los tiempos."
  • "A veces, es necesario dar la vuelta a la pagina y empezar de cero, porque el mejor guerrero no es el que triunfa siempre, sino el que vuelve sin miedo a la batalla"
  • "El paso más importante para alcanzar el éxito es... ACTUAR. Para que algo pase yo tengo que intervenir, tengo que hacer que pase."
  • "Si yo no estoy de lleno en el presente inmediato, las sensaciones pasan de largo. Tenemos que vivir ese momento de forma plena. Sólo podemos intervenir en el presente inmediato. ESTO, AQUÍ y AHORA".
  • "Lo verdaderamente importante no es lo que un hombre parece que puede o no hacer; sino lo que hace o no hace".





Acabo de encontrar estas 3 fotos que , aunque tarde, son imprescindibles de ponerlas aquí.





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